El hotel de lujo que fue una prisión

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Unos 35 periodistas extranjeros consiguieron abandonar en las últimas horas el hotel de Trípoli en el que habían estado atrapados durante días mientras se desarrollaba la batalla entre fuerzas leales al coronel Gadafi y los rebeldes por hacerse con el control de la capital libia.

El reportero de la BBC Mathew Price estaba en el grupo y aquí relata su experiencia.

"Cuando fuimos desalojados del hotel, descubrimos que básicamente habíamos estado confinados en una pequeña parte de Trípoli, con dos pistoleros que creían que todavía estaban combatiendo en nombre del coronel Muamar Gadafi.

Aún pensaban que la batalla por el control de Trípoli seguía, pese a que el mundo entero sabía que la ciudad había caído, y creían que el Coronel Gadafi iba a ganar esa batalla.

Estaban convencidos de que si salíamos del hotel, los rebeldes nos capturarían, nos matarían y violarían a las mujeres.

Todos los periodistas decidimos pasar las noches y los días juntos en un pasillo del hotel, porque sentíamos que era más seguro. Teníamos una habitación a la que podríamos entrar si las cosas se ponían realmente feas.

Estuvimos allí un par de noches con nuestros chalecos antibalas puestos y nuestro camarógrafo nos decía constantemente: “Se tienen buenas noticias, malas noticias, buenas noticias, malas noticias”.

Pensábamos que posiblemente ese era el momento en el que súbitamente lograríamos salir, pero luego, no lo era.

Dias de ansiedad

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Cuando empezó la toma de Trípoli los reporteros se dieron cuenta que no había salida del hotel.

Cuando la localidad de Zawiya fue tomada por los rebeldes supimos que no teníamos escapatoria. Esa carretera al oeste de Trípoli era la vía de salvación para la capital pero también la ruta de entrada y salida para los periodistas.

Luego, cuando el domingo por la noche empezó la toma de Trípoli y la ciudad cayó en manos de los rebeldes, nos dimos cuenta que no había salida del hotel controlado por el régimen de Gadafi.

El domingo vimos a los guardaespaldas del gobierno y a sus familias abandonar el establecimiento y el lunes por la mañana nos levantamos y vimos a un joven pistolero paseándose por el hotel, del que parecía estar a cargo.

Teníamos miedo por lo que podían hacer. ¿Nos estaban protegiendo o nos veían como enemigos del coronel Gadafi? Se ha hablado mucho desde el gobierno sobre los periodistas tomando partido en esta guerra, por lo que fueron unos días de ansiedad.

Algunos de los empleados del hotel no eran libios y tenían tanto miedo como nosotros, queriendo escapar del lugar, algo que finalmente se les permitió hacer.

Creo que aquellos cercanos al régimen -como los funcionarios- sabían que Trípoli estaba en problemas pero creían que habría una manera de recuperarla.

Creyentes

Image caption Los periodistas no se quitaron sus cascos y sus chalecos antibalas mientras estuvieron atrapados en el hotel Rixos.

Para la mayoría de los que estaban en el hotel, el coronel Gadafi estuvo en el poder durante todas sus vidas o casi. Eran verdaderos creyentes.

Como los dos guardias que fueron desarmados por uno de los periodistas del grupo, que creían que era imposible que Gadafi cayese.

Cuando nos fuimos, todo el grupo estaba estupefacto.

Salimos del hotel y nos encontramos con una ciudad completamente diferente a la que había siete días antes.

Los tanques seguían ahí y los daños también, pero la gente es las calles era diferente.

Eran personas que estaban tan opuestas a un régimen que se perpetuó durante 42 años, que estaban dispuestas a arriesgar sus vidas para derrocarlo".

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