¿Está el mundo más seguro por la "guerra contra el terrorismo"?

Última actualización: Jueves, 8 de septiembre de 2011

Víctimas de la violencia radical comparten su experiencia

El proyecto Common Bond, de la asociación de apoyo a los hijos de las víctimas del 11-S, reúne a jóvenes que sufrieron las consecuencias de la violencia radical.

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Pocos días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró el inicio de la llamada guerra contra el terrorismo con el fin explícito de encontrar y eliminar a los responsables de los ataques y a cualquier otro grupo o individuo extremista que atentara contra la seguridad de ese país y sus aliados.

La iniciativa abarcó todo el mundo y marcó el destino de la primera década del siglo XXI: dos largas, sangrientas y costosas guerras en el Medio Oriente y Asia Central; tensión internacional, étnica y religiosa; conflictos en torno al derecho internacional y humanitario; limitaciones a las libertades y un profundo cambio en la cotidianidad.

A pesar del espectacular operativo de la CIA que acabó con la vida de Osama Bin Laden y de atentados frustrados o malogrados, diez años después, ni el "terrorismo" ni la "guerra" en su contra han terminado. Es más, un centro especializado de investigación en las afueras de Washington D.C. ha registrado más "actos terroristas" desde el 11 de septiembre de 2001 de los que catalogó en un período de unos 20 años anterior a esta fecha.

Entonces, ¿ha sido efectiva esta "guerra contra el terrorismo"? ¿Acaso está el mundo más seguro ahora que antes?

Categorías de terrorismo

Comando antiterrorista de EE.UU. entrenando fuerzas filipinas en 2002

El frente de la actividad terrorista es global.

Las respuestas no son sencillas, deja entrever Gary La Free, director nacional del Consorcio para el Estudio de Terrorismo y Respuestas al Terrorismo (START, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Maryland.

Aunque está financiado en gran parte por el Departamento de Seguridad Interna de EE.UU. (HLS), START es un programa independiente que agrupa decenas de académicos internacionales, recibe y analiza datos relacionados a la violencia extremista de todas partes del mundo para asesorar al gobierno y a los encargados de implementar las políticas de seguridad.

En esa relación, uno de los primeros tropiezos se presenta con la definición de "terrorismo".

"Muchas personas en Estados Unidos no considerarían las detonaciones de bombas contra clínicas de aborto como terrorismo"

Gary La Free, director de START

La Free explica que la palabra viene con mucho bagaje político y el centro ciertamente no acepta como absoluta la versión del gobierno estadounidense. De manera que no fuerzan a sus investigadores a ajustarse a ninguna definición, aunque señala que éstas no difieren mucho entre sí.

El académico también añade que esas definiciones determinan los tipos de terrorismo en los que se concentran.

"Muchas personas en Estados Unidos no considerarían las detonaciones de bombas contra clínicas de aborto como terrorismo, pero si caben dentro de una de nuestras categorías, las incluimos", afirmó La Free a BBC Mundo, añadiendo que el grupo no estudia el terrorismo de Estado, ni las limpiezas étnicas, ni acciones militares ni criminales.

Violencia radical en ascenso

Dentro de ese marco, START maneja una base de datos que va hasta 1970 -año que ven más o menos el del inicio del terrorismo moderno- y está dividido en dos períodos marcados como antes y después del 11-S.

Pasantes en el proyecto START

El proyecto START recopila datos sobre el terrorismo en todo el mundo.

El primer período incluye la actividad de organizaciones europeas como el Ejército Republicano Irlandés (IRA) y ETA en España, los movimientos izquierdistas en América Latina, con una transición hacia la yihad o guerra santa asociada con grupos islámicos en los años 90.

El auge fue entre 1990-91, con un marcado declive en términos de número de ataques hasta 11-S, según el centro. Después de ese evento, aunque la frecuencia disminuyó en EE.UU., en el resto del mundo ha habido una constante alza de violencia extremista que casi alcanza un nuevo tope.

La Base de Datos sobre el Terrorismo Global (GTD, por sus siglas en inglés) del consorcio START, catalogó un promedio de 2.922 ataques terroristas anuales en todo el mundo, entre 1991 y 2001.

Países con mayor número de incidentes terroristas entre 1991 - 2000

  • Colombia 2585
  • India 1564
  • Pakistán 1554
  • Argelia 1487
  • Perú 1288

Fuente: Base de Datos sobre el Terrorismo Global

Mientras que ese promedio fue de 2.826 anuales a partir de 2001, la cifra se ha disparado a 3.994 por año entre 2006 y 2010. El total de ataques en 2010 fue de 4.669, casi igualando el récord de 4.680 en 1991.

El número de países que sufrieron este tipo de incidentes, 150, continúa siendo el mismo de antes y después de 11-S, pero ha habido un cambio geográfico en cuanto a dónde ha habido mayor concentración de ataques.

Entre 1991 y 2000, la lista la encabezaba Colombia, con Perú en el quinto lugar. A partir de 2002, hasta 2010, Irak ha sido víctima del mayor número de incidentes terroristas y Afganistán ocupa el cuarto lugar.

Países con mayor número de incidentes terroristas entre 2002 - 2010

  • Irak 6307
  • India 2749
  • Pakistán 2553
  • Afganistán 2443
  • Tailandia 1458

Fuente: Base de Datos sobre el Terrorismo Global

"Ese incremento de actividad es uno de los desafíos fundamentales que enfrentamos los académicos en el estudio del terrorismo", observó Gary La Free. "Mucho se generó en lugares como Irak y Afganistán y es muy difícil separar el terrorismo de el combate ordinario, del crimen o de otros tipos de violencia".

Otro de los desafíos que enfrenta el análisis del terrorismo es la identidad que se le ha atribuido con el islamismo. Aunque las investigaciones del programa START encontró en casi todos los estados de EE.UU. problemas con el terrorismo de grupos de extrema derecha, la mayoría de los encuestados tienen la tendencia a identificar el fenómeno con musulmanes.

"El asunto es que 11-S tuvo un profundo impacto en en nuestra manera de pensar y estamos tratando de ceñirnos a los hechos para tratar de equilibrar un poco el discurso", comentó La Free.

Eficacia de la "guerra"

No obstante hay quienes consideran que, desde la perspectiva de Estados Unidos, tener el extremismo islámico como un objetivo principal de la guerra contra el terrorismo es acertado.

Christopher Ford, experto en antiterrorismo del Hudson Institute, arguye que aunque hay muchas agrupaciones que tienen reclamos, muy pocas se embarcan en violencia transnacional, particularmente dirigida contra objetivos occidentales.

"Sería muy difícil no tener a los individuos comprometidos con la yihad en todo el frente y centro de los esfuerzos antiterroristas", declaró Ford.

Christopher Ford

Para Christopher Ford los esfuerzos para erradicar el terrorismo han dado resultados.

En ese sentido el experto considera que la guerra contra el terrorismo ha tenido una eficacia considerable.

Señala que las políticas de seguridad han forzado a estos extremistas a tener que recurrir cada vez más a métodos descabellados que finalmente han fallado, como el de los explosivos en zapatos, o en los calzoncillos, o el reciente conato con bomba en Times Square en Nueva York.

"La opinión convencional es que el adepto a la yihad no puede ser disuadido", dijo Ford explicando el concepto de los beneficios en la otra vida que supuestamente le esperan a los mártires de la causa.

"Pero tampoco quieren fracasar. Esta es gente pragmática que quiere tener éxito y se están viendo empujados cada vez más a utilizar técnicas más difíciles y marginales", expresó.

Christopher Ford también apunta a la exitosa cacería de Osama Bin Laden, no sólo por el espectacular golpe publicitario que fue, sino por lo que significó en términos de la complejidad del plan, los años de preparación y coordinación entre agencias, y el eventual despliegue de destreza en el operativo.

Zanahoria y garrote

Entretanto, los analistas de START coinciden en que, desde la perspectiva estadounidense, sí ha habido resultados positivos de la "guerra" , pero cuestionan su enfoque militar.

"Ir tras Osama Bin Laden fue necesario, pero no suficiente", dijo Gary Ackerman, director de investigaciones del consorcio y director asociado de proyectos especiales.

Ackerman considera que se debe ampliar la gama de frentes en el combate contra el extremismo abordando los fenómenos políticos, sociales, religiosos y culturales que generan agravios entre los que optan por la violencia.

"Estamos metidos en una carrera contra el diablo. Nosotros avanzamos, pero él también"

Gary Ackerman, START

Como uno de los principales asesores de START, Gary Ackerman hace constantes recomendaciones a los comités de Seguridad del Congreso, a las diferentes agencias federales y a la Casa Blanca.

"Les planteo cuál de dos posibilidades futuras quisieran ver: ¿50 miembros de al-Qaeda queriendo volar a Estados Unidos o 5 millones?"

"Me interesa que haya equilibrio. ¿Cuánta zanahoria, cuánto garrote?", propone como una manera de reducir la alienación que conduce al extremismo.

Aunque cree que se ha avanzado muchísimo en el análisis, respuesta y mitigación de la violencia radical, considera que este será un fenómeno que nunca desaparecerá.

"Se puede ver como un elemento eterno de la condición humana", expresó. "Estamos metidos en una carrera contra el diablo. Nosotros avanzamos, pero él también".

Contexto

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