Colombia y la revancha final de los espías del DAS

Última actualización: Martes, 20 de septiembre de 2011
Jorge Noguera, exdirector del DAS

Jorge Noguera, exdirector del DAS, fue condenado a 25 años de prisión por compartir información de inteligencia con grupos paramilitares.

El Departamento Administrativo de Seguridad fue creado para servir como la principal fuente de inteligencia del gobierno colombiano, pero en los últimos años ha sido sobre todo una fuente de dolores de cabeza.

Y el nuevo escándalo en el seno del DAS, destapado el sábado por la revista Semana, amenaza con acabar con la poca buena reputación que le quedaba a los servicios de inteligencia del país.

Según Semana, a raíz del anuncio del inminente cierre del DAS, anunciado hace dos años, varios agentes descontentos pusieron a la venta en el mercado negro "toda la base de datos de la agencia".

"Las verdaderas identidades de sus agentes, los nombres y oficios que usan como fachadas, las misiones que les han asignado, los blancos a los que espían, los nombres de los informantes que les han dado datos valiosos sobre peligrosos grupos criminales y las fuentes asiduas que les venden información sobre bandas organizadas están hoy en manos de particulares, grupos ilegales o grupos interesados", afirma la publicación.

La revista afirma tener en su poder decenas de miles de documentos y archivos clasificados entregados por agentes y exagentes de la entidad.

Y también afirma haber comprobado que entre las organizaciones y entidades que se han hecho con parte de la información están la del narcotraficante Daniel "el Loco" Barrera y "un gobierno extranjero que en los últimos años ha mantenido tensa relación con Colombia", lo que podría ser una referencia a Venezuela o Ecuador.

"Extremadamente grave"

El actual director del DAS, Felipe Muñoz, reconoció las filtraciones, pero aseguró que la mayoría se habían producido en 2009 y dijo que el problema se había reducido al mínimo durante su gestión.

La fuga de información, sin embargo, todavía no se ha detenido.

Muñoz, por ejemplo, admitió que filtraciones detectadas apenas hace 20 días habían afectado una investigación criminal sobre la organización de "el loco" Barrera.

"Las verdaderas identidades de sus agentes, los nombres y oficios que usan como fachadas, las misiones que les han asignado, los blancos a los que espían, los nombres de los informantes que les han dado datos valiosos sobre peligrosos grupos criminales y las fuentes asiduas que les venden información sobre bandas organizadas están hoy en manos de particulares, grupos ilegales o grupos interesados"

Revista Semana.

Y, según Jairo Libreros, profesor de seguridad y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Bogotá, el problema del DAS no es uno que haya podido ser reparado fácilmente.

"Se trata de una situación extremadamente grave, porque la información contenida en los datos de inteligencia del DAS compromete las metodologías, las fuentes, las operaciones y los blancos de la seguridad nacional de los últimos 15 años", le dijo Libreros a BBC Mundo.

"Quien tenga acceso a esa información desde el punto de vista criminal simple y llanamente sabe que andan detrás de él y cuáles son las personas de su entorno que han sido infiltradas y penetradas", explicó el experto.

"Pero el principal problema es que también quedó comprometida la metodología. Un servicio de inteligencia lo importante es su metodología, cómo evalúa las fuentes y como utiliza la información para tomar decisiones", agregó.

Una historia de escándalos

Para Libreros, particularmente graves, son las motivaciones detrás de la venta de la información.

"Muchos de los funcionarios del DAS que vendieron esa información lo hicieron como un acto de revancha en contra de la administración por la posibilidad de cerrar la institución", le dijo a BBC Mundo.

"Por eso la vendieron a cualquier precio y a todas las personas que la necesitaron", afirmó.

Y es que, desde hace dos años, el DAS tiene los días contados.

Después de todo el nuevo escándalo es apenas el último de una serie de embarazosas revelaciones sobre la agencia, creada en 1960 para remplazar al Servicio de Inteligencia Colombiano, fundado siete años antes.

"Muchos de los funcionarios del DAS que vendieron esa información lo hicieron como un acto de revancha en contra de la administración por la posibilidad de cerrar la institución"

Jairo Libreros, profesor de seguridad y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Bogotá.

Las más recientes -y dramáticas- incluyen la infiltración del DAS por parte de grupos paramilitares durante el primer período de gobierno del expresidente Álvaro Uribe (2002–2006) -puesta de manifiesto por la reciente condena de su director, Jorge Noguera, a 25 años de prisión- y las escuchas telefónicas ilegales, conocidas en Colombia como "chuzadas", originalmente denunciadas por Semana en febrero de 2009.

En el caso de Noguera, la Corte Suprema de Justicia determinó que la información compartida por el exdirector del DAS con los paramilitares había conducido al asesinato de al menos un activista de derechos humanos.

Pero persiste la sospecha de que el número las muertes facilitadas por estos vínculos es mucho mayor.

Las chuzadas, por su parte, le permitieron a funcionarios del servicio secreto grabar las conversaciones de personalidades críticas del gobierno "para mantener informada a la Presidencia".

La lista incluía a periodistas, políticos de oposición y a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia que investigaban los vínculos entre grupos paramilitares y varios políticos cercanos al expresidente Uribe.

Y las revelaciones de Semana eventualmente condujeron a la cárcel a varios exfuncionarios del DAS, entre los que se destacan el exsubdirector de la institución, Miguel Ángel Nárvaez, y el exsubdirector de análisis, Gustavo Sierra.

La entonces directora de la institución, María del Pilar Hurtado, también está siendo procesada por el escándalo pero "en ausencia", pues actualmente se encuentra asilada en Panamá.

¿Empezar de cero?

Para Libreros, esos escándalos, aunque perniciosos "dejaba a salvo a algunos funcionarios de inteligencia que hicieron un trabajo honesto y decente".

Pero, según el experto en seguridad, "esto que acaba de ocurrir obliga al gobierno nacional a empezar de ceros".

Por lo pronto, el presidente Santos ya oficializó el nombramiento de quien será el primer director de la nueva Agencia Nacional de Inteligencia, llamada a remplazar al DAS: el almirante Álvaro Echandía.

En teoría, la nueva agencia debería iniciará operaciones el próximo 31 de octubre, aunque según Muñoz el proceso administrativo de liquidación del DAS todavía podría tomar entre 8 meses y un año.

"Pero el DAS que hemos conocido todos dejará de existir en menos de dos meses y no hay nada que cambie esa decisión", afirmó en una entrevista dada este lunes al diario El Tiempo.

El futuro de mucho de los agentes, sin embargo, todavía no está decidido. Y las nuevas revelaciones seguramente complicarán los procesos de selección.

Y aunque Libreros cree que lo más sano sería empezar a formar nuevos agentes, también reconoce que eso trae una complicación.

"Durante muchos años Colombia no va a tener una agencia de inteligencia que vaya a analizar los escenarios de crisis a nivel internacional, lo que es especialmente grave en un ambiente que pinta va a ser cada vez más complicado", afirmó.

Contexto

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