El "rebelde" Tévez nada entre dos corrientes

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Image caption La popularidad de Tévez va en descenso tanto en Inglaterra como en su país natal, Argentina.

"Es una manzana podrida", "es una desgracia", "debería ser expulsado", "nunca debería volver a jugar". En Inglaterra no hay dudas. La prensa, comentaristas y aficionados dictaron una sentencia unánime. El acusado, Carlos Tévez, es culpable.

Al futbolista argentino se le acusa de haberse negado a jugar en el partido de Liga de Campeones en el que su club, Manchester City, perdió 0-2 frente al conjunto alemán Bayern Munich.

Tévez, quien comenzó el partido en el banquillo de suplentes y habría sido llamado para ingresar en la segunda parte, niega los cargos y aclara que todo fue un malentendido.

Las imágenes de televisión no son concluyentes, más allá de mostrar al jugador extremadamente serio y a su entrenador, Roberto Mancini, contrariado.

Mientras el juicio ante la opinión pública continúa, el club anunció que suspenderá al delantero por dos semanas mientras realiza una investigación sobre las acusaciones de Mancini.

"La suspensión del jugador está en espera de una revisión completa por su presunta conducta durante la derrota 2-0 del equipo la noche del martes ante el Bayern Munich".

"El jugador no será considerado ni tomará parte en los entrenamientos, mientras que la revisión está en marcha", dice el comunicado en la página web del equipo británico.

Cosas del fútbol

El revuelo que produjeron en Inglaterra las declaraciones de Mancini, en las que dice públicamente que Tévez no quiso jugar, contrasta con las reacciones que hubo en Argentina.

La prensa cubrió el incidente como una anécdota más de los enfrentamientos que han habido entre el jugador y su entrenador. Es más, se hacen eco de las palabras que Tévez dijo tras el partido –"Creo que fue su decisión. Yo he sido siempre profesional"- y en el comunicado que emitió al día siguiente poniéndose a disposición del técnico y del club.

La posición de los aficionados es un tanto ambigua. Mientras hay quienes lo siguen apoyando, su nombre suena cada vez menos en las tertulias de café, como comenta el corresponsal de BBC Mundo en Buenos Aires, Vladimir Hernández.

" Tévez ha sido históricamente considerado como 'el jugador del pueblo' y hasta la reciente Copa América era inconcebible para la prensa deportiva que no estuviese convocado a la selección nacional", explicó Hernández.

"Sin embargo, tras una participación mediocre, parece haber perdido un poco de ese apoyo incondicional".

Vladimir Hernández habla de "un cambio de fortuna para el jugador en su propio país. No llega a ser despreciado, pero quizás por primera vez en mucho tiempo se encuentra un tanto ignorado".

En un callejón

El nombre de Tévez fue coreado no hace mucho en la catedral del fútbol, en Wembley. Con el brazalete de capitán levantó la copa de la Asociación de Fútbol inglesa que puso fin a una sequía de títulos del Manchester City de más de 30 años.

Parecen recuerdos lejanos que se funden en el tiempo con otros festejos con la camiseta de Boca Juniors, Corinthians, Manchester United y la selección argentina.

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Image caption Carlos Tévez ha tenido varios desencuentros con su entrenador Roberto Mancini (derecha).

También está la celebración con el West Ham, que gracias a un gol suyo en el último partido de la temporada en el teatro de los sueños de Old Trafford pudo evitar el descenso.

Pero el "Apache" mágico sobre el terreno de juego ha tenido que convivir con los temas extradeportivos que se han generado durante su carrera: su relación con su agente Kia Joorabchian, la constante nostalgia que sufre por sus hijas, su desprecio por la ciudad de Manchester, la pelea con Alex Ferguson o sus dificultades con el idioma.

Si Tévez, el futbolista, ha sido idolatrado por cada una de las aficiones de los equipos que ha defendido, el otro Tévez –el que no juega- no es añorado en ningún estadio que lo ha visto pasar (tal vez la única excepción sea la Bombonera).

En Inglaterra consideran que los dos Tévez se encontraron sobre el campo en Munich. Desean pasar página sin escuchar los alegatos de su defensa. Ahora habrá que ver si Argentina le vuelve a abrir los brazos al que un día representó al "pueblo".

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