La carretera que tiene en crisis a Bolivia

Marcha de protesta hacia La Paz Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Cerca de 1.500 aborígenes organizaron una marcha hacia La Paz para exigir que se detengan las obras.

A comienzos de 2010, el presidente de Bolivia, Evo Morales, iniciaba su segundo mandato con un fuerte respaldo popular, tras ser reelecto con el 64% de los votos.

Menos de dos años después, el primer mandatario indígena del país enfrenta una revolución desde el lugar menos esperado: su propia base electoral. Y la principal culpable es una carretera.

Son apenas 306 kilómetros de vía que unirán a las localidades de Villa Tunari, en el céntrico departamento de Cochabamba, con San Ignacio de Moxos, en Beni, norte del país.

Pero el ministro de Obras Públicas de Bolivia, Walter Delgadillo, aseguró a BBC Mundo que se trata de una ruta clave para el desarrollo económico y comercial del país.

No todos están de acuerdo. Diversos movimientos indígenas protestan contra su construcción, porque parte de su recorrido atravesará el corazón de una de las mayores reservas naturales del país, el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), donde viven unos 15.000 nativos.

Cerca de 1.500 indígenas organizaron una marcha hacia La Paz para exigir que se frene la obra, que la empresa brasileña OAS construirá con financiación del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (Bndes).

Una violenta represión policial, el pasado 25 de septiembre, dispersó a los manifestantes y generó una fuerte ola de repudio en el resto del país. Dos ministros renunciaron por la polémica y la Central Obrera Boliviana (COB) –antigua aliada de Morales- convocó a una huelga general.

El mandatario anunció la suspensión de la obra vial, pero no canceló el proyecto. En vez, propuso que los habitantes de Beni y Cochabamba definan el asunto a través de un referéndum.

La decisión fue rechazada por los manifestantes, que retomaron su marcha hacia La Paz, donde arribarían la semana próxima.

¿Por qué se construye?

Los pueblos originarios que rechazan la carretera aseguran que destruirá la reserva forestal y de agua dulce más grande del país, que mide 1,2 millones de hectáreas.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption El gobierno de Evo Morales negó que la obra tenga como fin beneficiar a los cocaleros.

Algunos grupos ecologistas aseguran que el proyecto producirá la pérdida de cientos de miles de hectáreas de bosque, no sólo como consecuencia de la construcción misma sino por la llegada de "colonizadores" que talarán los árboles para cosechar coca.

Por su parte, el gobierno negó que la obra tenga como fin beneficiar a los cocaleros y minimizó el daño al medio ambiente que producirá la carretera.

El ministro Delgadillo dijo a BBC Mundo que la construcción de la vía es una demanda histórica de los pueblos de Beni y Cochabamba, y resaltó la importancia económica y geopolítica del proyecto.

"La carretera permitirá conectar los llanos del Beni con el resto del país. Actualmente el Beni sólo tiene conexión con Santa Cruz, por la falta de vías", señaló.

El funcionario –que fue convocado ante el Parlamento para dar explicaciones luego de que estallara la polémica con los indígenas del Tipnis- aseguró que la ruta entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos será clave para "garantizar la seguridad alimentaria del occidente del país".

Esto, debido a que Beni es el principal productor ganadero de Bolivia y –según el ministro- también está ampliando su producción agrícola.

Otra función clave de la carretera -dijo Delgadillo- es que conectará transversalmente con el corredor bioceánico, una vía (actualmente en construcción) que atraviesa Bolivia de este a oeste y que se extiende a lo ancho del continente -desde Brasil a Chile- conectando el Atlántico con el Pacífico.

El tramo de la discordia

El analista económico Gonzalo Chávez relativizó la relevancia comercial y económica que tendrá la carretera propuesta por el gobierno; no obstante, señaló a BBC Mundo que existe consenso en el país con respecto a la importancia de conectar por tierra a Beni y Cochabamba.

"El problema es por dónde pasa la carretera, observó.

La ruta propuesta por el gobierno tiene un punto controvertido: el segundo tramo, de 60 kilómetros de largo, que pasaría por el núcleo del Tipnis.

Según Delgadillo, construir por allí (la única parte del Tipnis que no tiene carreteras) tiene un costo mucho más bajo y un impacto ambiental mucho menor que cualquiera de las otras opciones que cotejan los especialistas.

"La obra requerirá talar 180 hectáreas de árboles", aseguró, contrariando los cálculos más pesimistas de los ecologistas e indígenas.

"La única otra alternativa sería construir hacia el este, lo que ampliaría la extensión en 200km y afectaría los ríos y las lagunas de la zona", señaló.

Grupos en pugna

Para los habitantes del Tipnis, que subsisten del bosque, la construcción de la carretera podría significar el fin de su estilo de vida.

Ellos advierten que, junto con las máquinas, llegarán los cocaleros, que necesitan extensos terrenos para sus cultivos.

Para Chávez, la polémica ruta representa un enorme dilema para el presidente Morales, porque enfrenta a dos pilares de su base electoral: los cocaleros y los indígenas.

Restará ver si el mandatario logra mantener el equilibrio entre sus partidarios cuando los manifestantes del Tipnis arriben a la sede del gobierno, en La Paz, el próximo 15 de octubre.

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