Enfrentarse al gobierno chino puede tener consecuencias

Última actualización: Miércoles, 2 de noviembre de 2011
ai weiwei habla con la prensa tras su liberación en junio de 2011

Ai Weiwei es el artista chino contemporáneo más conocido en el mundo. También es un activista político muy crítico del gobierno de Pekín. Pero para el Estado chino es, además, un evasor de impuestos y por eso le ha ordenado pagar unos US$ 1,2 millones en obligaciones atrasadas, más la multa de rigor.

Cuando en abril pasado el artista fue arrestado, el gobierno tardó en informar que lo tenía en su poder y no fue hasta después de su liberación, al cabo de 80 días, que anunció que los cargos en su contra eran por "crímenes económicos".

Inmediatamente su familia, colegas en el mundo entero y grupos de defensa de derechos humanos pusieron en duda las razones oficiales y denunciaron que se trataba de una medida intimidatoria para silenciar al artista-activista.

Tras la liberación de Ai, las autoridades informaron que éste había "confesado" su culpabilidad en las acusaciones que se le hacían.

Pero este martes, tras conocer el plazo de 15 días para saldar sus deudas que le dio el fisco, el artista aseguró que no le debe nada al Estado, que no pagará ese dinero y además que presentará una demanda legal para averiguar de dónde salió la cifra del gobierno.

Esos reclamos de justicia se pueden topar con el problema de que los papeles de su empresa que servirían para documentar su defensa están en poder de las autoridades, lo que podría complicar la presentación de su caso.

Ese detalle lleva a muchos a cuestionarse cuánto puede confiar en la justicia un ciudadano chino cuando se enfrenta al poder monolítico del gobierno comunista, sobre todo cuando se trata de un reconocido detractor.

Diseñador y activista

La oficina de impuestos de Pekín, que considera que Ai es el verdadero propietario, determinó que el artista debe US$773.000 en impuestos no cancelados en los últimos diez años y que además deberá pagar una multa de US$1.165.000 en multas.

Esos habrían sido los "crímenes económicos" por los que fue apresado en abril cuando estaba a punto de abordar un avión rumbo a Hong Kong, aunque en diálogo con el servicio chino de la BBC, el artista dijo que no fue de eso que le preguntaron cuando estuvo en poder de las autoridades.

El artista más poderoso

ai weiwei

Ai Weiwei, de 53 años, es cineasta de formación, pero en sus obras ensaya además con la escultora, la arquitectura y la fotografía.

Ha sido un factor importante en la escena artística china de los últimos veinte años y ha ganado fama en el mundo entero no sólo por su trabajo creativo sino por su activismo político.

En octubre, la revista ArtReview lo colocó a la cabeza de la lista de los 100 creadores más influyentes del mundo, algo que fue cuestionado por el gobierno de Pekín por considerar la distinción un mensaje político en su contra.

Ai fue uno de los diseñadores del admirado estadio "Nido de Pájaro" que sirvió de sede a las Olimpíadas de Pekín de 2008, aunque después cuestionara los juegos como un "evento vació" controlado por el gobierno y sin participación popular.

El artista estudió en la Academia de Cine de Pekín y luego pasó más de diez años en EE.UU.

En 2008 empezaron sus problemas con el Estado cmunista cuando denunció que los problemas de construcción agravaron las consecuencias del terremoto de Sechuan de 2008.

Meses después, el blog en el que publicaba sus obras y sus opiniones políticas fue sacado de la Internet.

En enero pasado su estudio en Shanghai fue demolido por supuesta falta de permisos de construcción.

La familia Ai conoce de esos roces con el Estado. El artista es hijo de Ai Qing, uno de los poetas más famosos de China, quien fue enviado a un campo de trabajos durante al Revolución Cultural de Mao Tse Tung.

"Ellos me arrestaron por problemas con los impuestos, aunque en sus interrogatorios todo era sobre subversión y desestabilización del poder del Estado. Después de que fui liberado, (la agencia de noticias china) Xinhua le dijo al mundo entero que tenía problemas con los impuestos".

En julio pasado se realizó una audiencia sobre evasión de impuestos a la que Ai se le prohibió asistir, aunque si lo hizo su esposa Lu Qing quien es la dueña de la empresa para la que trabaja el creador.

"Yo solo soy el diseñador de la compañía. La compañía tiene representantes legales, accionistas y gerentes y contadores. Y yo nunca he estado involucrado con firmas u otro tipo de acuerdos de negocios, ni he visto cuenta alguna. Así que para mí no esta claro de qué se trata todo esto", dijo Ai, quien afirma que las acusaciones "no tienen basamento alguno".

Tras conocerse la acusación contra Ai, los representantes legales de su compañía presentaron una apelación y exigieron las pruebas de la supuesta evasión fiscal.

Pero justo cuando Ai fue arrestado en abril, la policía se llevó los registros financieros de la firma y aún no han sido devueltos por lo que los abogados admiten que no tienen manera de documentar su reclamo.

Problemas legales

Fuera de China, pocos creen que Ai vaya a recibir una respuesta satisfactoria a través del sistema legal chino, tradicionalmente muy cuestionado por grupos de defensa de los derechos humanos.

"Los peores abusos que existen en la justicia de China son la pena de muerte y la falta de acceso de los ciudadanos a la justicia", aseguró a BBC Mundo, Sophie Richardson, directora de programa China de la organización Human Rights Watch.

Richardson considera que la acusación contra Ai "es un caso político", al que las autoridades en Pekín intentan dar un toque de simple evasión de impuestos, pese a que en el resto del mundo pocos se crean esa explicación.

"Se trata de un artista reconocido internacionalmente y por eso quizá no sea tratado de la manera que puedan ser tratados otros disidentes, al menos no físicamente. Pero el gobierno chino recorrerá los caminos que sean necesarios para silenciarlo", aseguró Richardson.

Richardson considera que el gobierno chino "está atrapado en su propia retórica" y simultáneamente exhibe una total indiferencia por los estándares de libertad que son aceptados en la mayor parte del mundo".

A pesar de que Ai conoce de primera mano los problemas de enfrentarse al gobierno chino, aseguró a la BBC que tiene esperanzas de que la justicia se imponga en su caso y que lo hace no sólo por él.

"Tenemos que defender nuestros derechos como ciudadanos, y al hacerlo, defenderemos el principio de la ley y la dignidad del país. Si todos los ciudadanos dejamos de defender nuestros derechos, entonces renunciamos a la justicia y al sistema legal de justicia".

Sin embargo, son tiempos difíciles para los disidentes en China, donde en el último año más de 100 activistas, abogados y blogueros han caído en redadas, en lo que algunos han calificado como la peor movida para silenciar las voces críticas desde la masacre de Tiananmen en 1989.

Contexto

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