Vuelve la exploración petrolera y la preocupación ambiental al Golfo de México

Plataforma Petrolera en el Golfo de Mexico Derechos de autor de la imagen Getty

Para llegar a la plataforma petrolera más solitaria del Golfo de México hay que tomar un vuelo de hora y media en helicóptero.

Perdido, como se llama el yacimiento, se encuentra 322 kilometros al sur de la costa de Texas, cerca del límite de las aguas territoriales estadounidenses.

La plataforma flota sobre aguas de más de 2.438 metros, lo que la convierte en la plataforma de perforación y producción que opera en aguas más profundas del mundo.

Y encuentra el crudo en pozos de más de 2.700 metros de profundidad. En marzo de 2010, cuando comenzó a bombear petróleo a la costa, se habían invertido más de US$3.000 millones en ella.

Pero pocas semanas después, la perforación en esta plataforma de última generación se había paralizado.

Deepwater Horizon

El motivo fue el desastre de la plataforma Deepwater Horizon que dejó 11 muertos y se consideró el peor derrame petrolero accidental en alta mar en la historia de Estados Unidos.

En aquel momento, hace un año y medio, el gobierno de Barack Obama impuso una moratoria de perforación en aguas profundas.

Y eso dejó inactivos, a lo largo del Golfo, equipos valorados en miles de millones de dólares.

"Ha tenido un gran impacto en nuestro negocio (...) Hemos perdido cientos de millones de dólares por la paralización de la producción", se lamenta Marvin Odum, presidente de la división estadounidense de la compañía petrolera Shell.

En el momento del accidente, Shell tenía otras cinco plataformas de perforación en el Golfo de México. Todas fueron cerradas.

El Golfo ha sido una fuente de energía para Estados Unidos desde la década de 1920. Hoy, el petróleo que se extrae de él representa el 30% del que se consume en el país.

Según Daniel Yergin, un exitoso escritor considerado una autoridad en la industria, ese negocio mueve cerca de 400.000 puestos de trabajo en los cuatro estados del Golfo (Texas, Louisiana, Mississippi y Alabama).

"Realmente antes en Estados Unidos no se valoraba la cantidad del petróleo que provenía del Golfo. El impacto en los empleos es mucho mayor de lo que la gente creía y también es una muy importante fuente de ingresos del gobierno", apuntó.

Por eso, en los meses que siguieron al accidente, mientras millones de barriles de petróleo contaminaban las cristalinas aguas del Golfo y la opinión pública se enfurecía, el gobierno de Obama enfrentaba un dilema: cómo y cuándo permitir que continuase la perforación en aguas profundas.

Secuelas

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Image caption El Golfo ha sido una fuente de energía para Estados Unidos desde la década de 1920.

Finalmente, la moratoria de perforación se levantó en octubre de 2010, pero muchos se quejan de que sigue existiendo una "de facto".

"Ahora obtener un permiso de perforación toma unos 200 días" frente a los 50 que se necesitaban antes para conseguirlo, según explica Odum.

Un año después, las perforaciones todavía no se han recuperado.

Según la compañía de servicios petroleros Baker Hughes, el número de equipos de perforación en aguas de EE.UU. se redujo de 46 en el primer trimestre de 2010 a sólo 12 cuatro meses después, en julio. Desde entonces, esa cifra aumentó y en el último trimestre rondaban los 34.

Por otra parte, el número de plataformas de perforación en Estados Unidos alcanzó recientemente un máximo histórico, algo que refleja cómo ha crecido el interés por encontrar petróleo en lugares poco convencionales.

Además, hay un nuevo ente de regulación y nuevas normas sobre las actividades petroleras en aguas profundas.

En Perdido señalan que eso incluye pasar controles independientes de las válvulas de seguridad para prevenir accidentes como el que sufrió la compañía británica BP en el accidente de Deepwater Horizon.

En Shell también señalan que la industria ha desarrollado nuevos sistemas de contención de derrames.

"Algo que tenemos claro los que vimos el accidente es que la capacidad para responder a un derrame de petróleo en el agua no era suficiente. Así que hemos construido nuevos sistemas", explicó Odum.

Futuro incierto

Estos sistemas se verían en dificultades para reaccionar en caso de que ocurra un accidente en Perdido, que está a 96,5 kilómetros de la plataforma más cercana. Los barcos de rescate estarían a horas de distancia.

Y en Perdido están explorando petróleo y gas a la mayor profundidad en el mundo, por lo que tratar de tapar un enventual derrame de petróleo podría significar operar a más de 2.700 metros bajo el agua, casi el doble de la profundidad de Macondo, el pozo donde estaba Deepwater Horizon.

Eso sí, las recompensas de las operaciones en aguas profundas son muy grandes.

Y de Perdido se espera que fluya petróleo y gas por los próximos 20 años.

En su apogeo, se prevé que produzca unos 100.000 barriles de petróleo al día, con los que, según Shell, se podrán satisfacer las necesidades energéticas de más de dos millones de hogares.

Pero el veterano editor de la publicación especializada Oil & Gas Journal, Bob Tippee, advierte que un gran accidente en aguas profundas puede volver a ocurrir.

"Vamos a seguir perforando más pozos. Vamos a tener una mayor actividad industrial en aguas profundas. Y en cualquier lugar donde hay actividad industrial hay accidentes", sostuvo.

"La única manera de tener riesgo cero es tener una actividad cero, pero entonces no se produce energía", concluyó.

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