Vientos de cambio en la política de Arizona

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Image caption El jefe del Senado de Arizona y autor de la polémica ley antiinmigración fue destituido de su cargo en una votación.

¿Estamos ante un cambio de rumbo en Arizona? La pregunta se ha convertido en un foco de atención de ciudadanos y analistas de este estado sureño de Estados Unidos, así como en fuente de desvelo para los partidos Demócrata y Republicano de cara a la contienda electoral de 2012.

Este territorio fronterizo, un bastión republicano de larga data, recientemente ha sido el escenario de procesos electorales con resultados sorprendentes para la tradición conservadora establecida, que en los últimos años se ha traducido en parte en la aprobación de leyes para controlar la inmigración indocumentada.

Por un lado, el jefe del Senado, Russell Pearce, una poderosa figura de los Republicanos de Arizona, fue destituido de su cargo la semana pasada después de una consulta en las urnas.

Al tiempo, las dos principales ciudades del territorio -Tucson y la capital, Phoenix- eligieron alcaldes demócratas por primera vez en más de dos décadas.

Ante los ojos de muchos, los resultados permiten sugerir que Arizona está viviendo una transición política hacia una forma de representación más moderada. Pese al sostenido triunfo de los republicanos en elecciones pasadas, la población local está equitativamente dividida en términos de afiliación política: un tercio de los votantes registrados es republicano, otro tercio independiente, apenas un poco menos demócrata.

Un escenario, dicen los expertos, en el que los vientos de cambio podrían afectar los resultados electorales de las presidenciales del año próximo.

"Lo que muestran aquí los procesos políticos recientes es que si los votantes independientes y moderados se juntan con los demócratas pueden tener peso incluso en distritos bajo control republicano y pueden lograr resultados políticos, algo que no se había visto en muchos años", señaló a BBC Mundo el analista Earl De Berge, del Behaviour Research Centre.

El menos conservador

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Image caption Lewis se presentó como favorable a una reforma compasiva para el medio millón de "sin papeles" que se estima que hay en Arizona.

La remoción de Pearce ha sido una de las votaciones más promocionadas en Arizona en los últimos años. El senador es el autor de la polémica ley antiinmigración SB1070 –firmada en abril de 2010, que luego fue parcialmente bloqueada en la corte federal- y una de las figuras más abiertamente militantes en contra de los indocumentados.

Contra él se alinearon distintas organizaciones civiles para pedir una suerte de referéndum en el que se estableciera si debía seguir en su puesto.

Llamado a poner su cargo a consulta, Pearce perdió la banca frente a otro republicano, Jerry Lewis, quien se presentó como un conservador moderado y favorable a una reforma compasiva para el medio millón de "sin papeles" que se estima vive en Arizona.

Fue la primera votación de este tipo (lo que se conoce como recall election) sobre un senador en funciones en la historia local, y el primero contra un presidente senatorial en todo Estados Unidos.

Analistas consultados por BBC Mundo coincidieron en que el peso del voto demócrata, independiente e hispano fue clave para lograr el resultado: aquellos que no están alineados con el Partido Republicano, se inclinaron por el más moderado de los contendientes.

Asimismo, señalan que los resultados marcan un interés en la ciudadanía en dejar de lado el tema migratorio, que ha ocupado el centro del debate arizoniano en los últimos años.

"El tema de la inmigración es importante pero no puede ser el tema excluyente, como ha venido ocurriendo. Hay signos de que incluso los conservadores están abiertos a que sus representantes asuman una actitud más laxa sobre temas de gran polémica como éste, lo que es un signo positivo para los demócratas y los latinos, pero del que no pueden hacerse predicciones sobre cómo podría traducirse en una elección puntual", opinó David Berman, del Instituto Morrison de Políticas Públicas de la Universidad Estatal de Arizona, en diálogo con BBC Mundo.

Efectos 2012

En las filas demócratas, en tanto, la remoción de Pearce y los triunfos a nivel municipal fueron celebrados como un cambio que “tendrá eco en 2012”.

"Es una gran victoria y es una señal de recuperación de confianza y de consolidación de nuestras propuestas. Nuestro estado está buscando soluciones, basta con las culpas, basta de estos políticos irresponsables que usan el tema de la inmigración para dividir el voto y para adjudicar la responsabilidad de todos los males a los latinos", expresó a BBC Mundo el director ejecutivo del Partido Demócrata de Arizona, Luis Heredia.

En las oficinas del GOP (Gran Viejo Partido, como se conoce al Republicano), la lectura fue otra: consideraron que se trató de una "anomalía" en dos procesos electorales demasiado locales como para ser extrapolados a las preferencias de todo un estado.

"Es típico que los demócratas ganen este tipo de elecciones a nivel de las ciudades, así que son distritos que no están siquiera en nuestra agenda. Y lo de Pearce fue anómalo: un grupo externo (a la política) entró en la escena para reclamar un trofeo de todo este proceso. Si lo hubieran hecho en un contexto electoral normal, no hubieran ganado porque los demócratas votan mucho menos que los republicanos aquí", señaló a BBC Mundo el director de comunicaciones del GOP estatal, Shane Wikfors.

Las tendencias de concurrencia a las urnas le dan la razón: aunque sólo 38% de todos los votantes se declaran conservadores y 62% moderados o liberales, históricamente éstos últimos son menos propensos a sufragar, según señaló De Berge.

"La imagen de Arizona como estado mayoritariamente conservador es más un reflejo de cómo funcionan los distritos y de la capacidad de los conservadores de movilizar a sus simpatizantes", agregó el analista.

¿Activismo con proyección?

La otra gran incógnita pendiente es saber hasta dónde el fervor que han generado estos procesos, alentados desde grupos activistas, tiene posibilidades de traducirse en votos concretos en 2012.

"Lo que está ocurriendo en Arizona favorece a los demócratas e indirectamente a los hispanos, en el sentido de que podemos ver más influencia de estos grupos en el futuro, pero no es una relación directa con una elección general, que es un universo mucho más complejo", comparó ante BBC Mundo Zachary Smith, politólogo de la Universidad del Norte de Arizona.

La Casa Blanca ha reconocido que Arizona jugará un "papel crítico" en 2012 -junto a Colorado, New Mexico y Florida, entre otros- y la adhesión del voto hispano será crucial para un estado donde esta minoría representa 30% de la población total.

A nivel general, el número de latinos habilitados para votar creció de 8 millones de 1986 a 20 millones en la actualidad, según cifras del Centro Pew Hispano, pero la tasa de participación ha sido mucho menor: pasó de 3 millones a 7 millones en las últimas elecciones, en 2010.

Aunque varios sondeos recientes en Arizona le dan una ventaja al presidente Barack Obama de cara a lograr su reelección, todavía es muy temprano para evaluar cuánto de los vaivenes políticos en un estado de tradición conservadora será reflejado en el reparto de puestos.

"La pregunta es si los latinos tienen el 'fuego' necesario, como pasó en California, para registrarse, salir en masa a votar y adquirir más peso político como comunidad. Son, en definitiva, el factor que puede inclinar la balanza y habrá que ver si lo hacen en las próximas elecciones", indicó De Berge.

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