La Europa que no está en crisis

Tallin
Image caption La recuperación de Estonia, además de Lituania y Letonia, ha sido definida como ejemplo de un "ajuste ideal".

Mientras la Unión Europea (UE) busca desesperadamente en la cumbre de Bruselas una solución para evitar el colapso económico, algunos analistas señalan que la receta podría estar en su propia casa, donde uno de los países miembros se destaca por su solidez fiscal y otro acaba de salir airoso de un rescate económico.

Uno de esos países es Letonia, un pequeño país del Báltico que este jueves recibió una buena noticia: Luego de que se viera obligado en 2008 a aceptar un rescate financiero del Fondo Monetario Internacional y la UE, esas dos entidades dieron el visto bueno para la etapa final del proceso e indicaron que sería suficiente para alcanzar la meta fiscal.

Como parte del proceso, Letonia no sólo consiguió que no fuera necesario tomar prestado todo el dinero que tenía disponible, sino que la Comisión Europea (CE) calificó el rescate como "un programa ejemplar para el resto de Europa".

Uno de sus vecinos en esa región también ha sido calificado como un ejemplo. Se trata de Estonia, que además es miembro de la eurozona desde enero de 2011.

Estonia puede ser el país más pobre de la eurozona, pero al mismo tiempo tuvo en 2011 los niveles más altos de crecimiento económico de toda la UE, la caída más alta en las tasas de desempleo, la deuda más baja de la unión y -a diferencia de la tendencia general- su clasificación de riesgo fue subida a A+ por la agencia de calificación de riesgos Fitch, según diversas fuentes.

Además, fue el tercer país fiscalmente más responsable del mundo, de acuerdo con el Índice de Responsabilidad Fiscal Soberana de la Universidad de Stanford. Sólo fue superado por Australia y Nueva Zelanda.

¿Cuáles son las claves del éxito de estos dos países? Y, más importante, ¿hasta qué punto puede replicarse su ejemplo en otros países de la UE?

"Excepcionales"

Andres Kasekamp, el director del Instituto de Política Exterior de Estonia, considera que Estonia y Letonia sí pueden ser un modelo a seguir para el resto de Europa.

En diálogo con BBC Mundo desde la capital estonia, Tallin, el analista resaltó que "los estados en el Báltico ya probaron de manera muy clara que son excepcionales en la Unión Europea".

Kasekamp se refiere al particular proceso histórico de esos países (además de Lituania) y a la forma cómo lograron recuperarse de sus problemas.

En el primer lustro del siglo XXI vivieron un periodo de fuerte crecimiento económico, pero fueron una de las zonas más golpeadas durante la crisis económica de 2008.

Entonces, varios economistas predijeron que tendrían que devaluar sus monedas. Sin embargo no lo hicieron, mantuvieron sus tasas de cambio fijas frente al euro, llevaron a cabo medidas severas de austeridad y Letonia buscó un rescate externo.

Y su disciplina fiscal parece haber dado resultado.

"Ya demostramos el ejemplo. Ya mostramos que es posible. Ahora está en manos de los españoles, los italianos y los griegos responder si son capaces de manejarlo", añade Kasekamp.

Circunstancias específicas

Otros analistas consultados por BBC Mundo hacen énfasis en que el caso del dúo báltico es difícil de aplicar en el resto de Europa.

Una de las razones es que estos países tienen condiciones demográficas, económicas y políticas específicas que pueden facilitar medidas de austeridad.

Son países pequeños (con poblaciones que oscilan entre 1,3 y 3.4 millones de personas, aproximadamente), sus economías están acostumbradas a una volatilidad económica y ya vivieron años de escasez cuando hacían parte de la esfera soviética.

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Además, su peso económico, histórico y político es muy diferente al de Grecia, Italia y España.

Por ejemplo, mientras el monto total del rescate de Letonia fue de US$10.300 millones, la deuda griega alcanza los US$459.000 millones y la de Italia, US$2,7 billones.

Nils Muiznieks, director del Instituto de Investigación Social y Política Avanzada de Letonia, resaltó los "esfuerzos heroicos" de Letonia y "la admirable disciplina fiscal" de Estonia.

Pero al mismo tiempo le dijo a BBC Mundo desde Estrasburgo que no cree "que los países bálticos hayan sido presentados como modelos para que otros los sigan, excepto por un par de funcionarios de la CE y las autoridades alemanas, que pueden mostrar cómo un caso de medidas severas de austeridad puede ser posible".

"Sin embargo, esto pasa por alto el costo social masivo y las circunstancias específicas del Báltico", añadió.

Según Daniel Gros, director del Centro de Estudios de Políticas Europeas (CEPS, en inglés), entre las diferencias está que la cohesión política en esos países era alta (lo que facilitó la implementación de medidas severas), que la deuda pública era baja y que los excesos se crearon en el sector privado.

"Como la mayoría de los bancos locales pertenecían a bancos escandinavos bien capitalizados, el sistema financiero no colapsó", le dijo a BBC Mundo.

"El Báltico es un ejemplo de 'ajustes ideales'", concluye. "Pero la verdadera Grecia es demasiado diferente para que se le compare con los estados del Báltico".

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