¿Están perdiendo la batalla tecnológica las marcas japonesas?

Zona comercial en Tokio, Japón Derechos de autor de la imagen BBC World Service

Japón ha dominado el mundo de la tecnología durante años, pero ¿será que los intentos por parte de Apple, Microsoft y otras empresas han hecho mella en la imagen -y los dividendos- de sus propias marcas?

Todo el mundo se entusiasma con la tecnología, pero en Japón, lo llevan a otro nivel.

Barrios enteros de Tokio están dedicados a los robots, computadoras, dispositivos y enormes tiendas de aparatos electrónicos.

En los últimos años, el tradicional predominio de las marcas japonesas en su propio país se ha visto cuestionado como nunca antes por los nuevos gigantes de Corea del Sur, China y EE.UU..

Los japoneses están casados con la tecnología desde hace décadas y su lealtad a la marca es bien conocida.

Pero si bien en épocas anteriores esas marcas eran casi siempre japonesas, otras empresas han convertido al lucrativo mercado del Lejano Oriente en su nuevo objetivo.

Y esto está teniendo efectos en los dividendos.

A pesar de que Canon está creciendo -en gran parte por los mercados emergentes como China e India- otras empresas no la están pasando tan bien.

Panasonic recientemente pronosticó una pérdida neta anual de US$5.500 millones.

Hitachi también informó recientemente de una caída de 48% en sus ganancias trimestrales -aunque todavía no genera pérdidas.

Sony -una de las grandes marcas japonesas- está esperando pérdidas de más de US$1.000 millones en el año fiscal en curso.

Mientras que algunos de los problemas pueden ser adjudicados a los problemas económicos mundiales, al terremoto y al tsunami de marzo, algunos dicen que esto podría ser un problema creado por el mismo Japón.

"Walkman de Sony solía ser una de las marcas más valiosas del mundo", dice Steve Nagata, consultor de empresas que quieren trasladarse a Japón.

"Pero simplemente no pudieron mantener el ritmo. Cuando el iPod salió, ellos lanzaron el MiniDisc y se quedaron con eso, probablemente mucho más de lo que deberían", comenta.

"No estaban al paso de la nueva tecnología digital. Ahora están allí, pero perdieron mucho terreno".

Ese "error", dice Nagata, es sólo uno de varios que las empresas japonesas han estado cometiendo por años, nacidos de la complacencia con su posición alguna vez dominante en el mercado.

Sin embargo el director general de Sony, Howard Stringer, asegura que habría sido capaz de reportar ganancias este año de no haber sido por el tsunami.

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Globalización

Japón fue uno de los primeros países en adoptar la tecnología móvil 3G y los teléfonos plegables, pero desde entonces quedó relativamente detenido.

El uso de teléfonos inteligentes en Japón está en torno al 6% de la población, en comparación con EE.UU. y Reino Unido en donde las cifras rondan el 30%, según una investigación de Google y de la Asociación de Mercadeo Móvil.

Las empresas taiwanesas, chinas y coreanas han ido ganando espacio poco a poco, bajando los precios y trabajando duro y de manera agresiva para incrementar la cuota de mercado.

Y es aún más difícil para Japón debido a la fortaleza del yen, que ocasiona que todo sea más caro para producir y exportar.

Si bien la asistencia del gobierno ha asegurado un mercado dentro del país a las empresas japonesas, el sector de la tecnología se ha globalizado y hay quienes ahora ven esto más como una maldición que una bendición.

"Cuando Japón era un punto central de la tecnología, se tomaron una gran cantidad de medidas para proteger a este increíblemente lucrativo mercado japonés", dice Nagata.

"Pero la protección, de alguna manera, terminó por aislarlos del mercado mundial.

"No estaban prestando atención al rápido crecimiento y a las demanda en otros lugares y ahora, un montón de fabricantes japoneses están atrapados, deseando un pedazo del ahora mayor y más lucrativo mercado global".

La lealtad a la marca

Las innovaciones de Apple y Microsoft (por lo menos en el campo de los videojuegos) indican que Estados Unidos tiene un pie metido en el Lejano Oriente.

Derechos de autor de la imagen Getty
Image caption Sony, Toshiba e Hitachi están intentando una fusión de su pequeño negocio de LCD.

Y, del mismo modo que es difícil cambiar la mentalidad de los consumidores japoneses debido a su lealtad, una vez que han dejado de comprar una marca en particular, es muy complicado recuperarlos.

Sony, Toshiba e Hitachi están intentando una fusión de su pequeño negocio de LCD. Esperan que la creación mediante una asociación público-privada del mayor productor mundial de pantallas táctiles haga más competitivas a las compañías japonesas.

Pero el hardware a medida y los costosos dispositivos con un solo propósito -un mercado casi exclusivo de Japón- ya no son la fuente de ingresos que una vez fueron.

Y es fácil ver por qué. Mientras la tecnología avanza haciéndose cada vez más móvil, el desarrollo de pieza únicas -como se hacía antes- corre el riesgo de ser socavado por una ola de aplicaciones baratas y fáciles de usar.

Por ejemplo, ¿por qué alguien compraría un dispositivo a la medida de US$100, si puede tener una aplicación con la misma funcionalidad por US$3?

La marcha inexorable de la globalización pareciera haber golpeado duro a Japón, levantando dudas sobre lo que los gigantes de la tecnología japoneses pueden hacer para frenar los problemas actuales.

Pero como Stinger dijera al Wall Street Journal, "uno tiene años malos; el truco está en enfrentarlos, aprender de ellos, actuar con gracia mientras pasan y aprender por qué y cuándo tienen que cambiar".

El hecho es que los japoneses siguen siendo unos apasionados de la tecnología.

Los fabricantes japoneses sólo tienen que asegurarse de mantener esa pasión también por sus marcas.

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