Heladeras de morgue, ataúdes y falsos cadáveres para alquilar

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La industria del cine depende de la escenografía y las piezas de utilería para construir un mundo de celuloide que se vea como la vida misma. O como la muerte: bien lo sabe Vidal Herrera, un empresario independiente que ha hecho un negocio de alquilar morgues ficticias, armas aniquiladoras y pedazos de cuerpo de látex o goma espuma.

Herrera es el dueño de Morgue Props, uno de los pocos depósitos con utilería de alquiler dedicados a satisfacer la obsesión de Hollwyood por la muerte.

Sus piezas han sido protagonistas secundarias en decenas de películas y en series como "Six Feet Under", "House", "La ley y el orden", "Criminal Minds" o las más recientes "Prime Suspect" y "Castle": allí donde hay policías y hospitales, hay morgues. Y Vidal tiene lo que necesita cualquier diseñador de escenografía para que la toma se vea auténtica y convincente.

Mesas de autopsia, instrumentos de disección, criptas, heladeras para cadáveres, (falsos) químicos de embalsamador: todo está prolijamente catalogado y a la vista en su estudio-depósito en El Sereno, al este de Los Ángeles, donde una sala de autopsia a escala real hace las veces de estudio de filmación.

También tiene una selección de instrumentos de tortura y armas aptas para un asesin serial "casero", como cuchillos de cocina, sierras y martillos con pesados mangos de madera "porque es más realista, son los objetos que un homicida podría tener en su garaje".

"Se consiguen menos en el mercado porque la medicina y la técnica han hecho que los instrumentos de madera se reemplacen por otros más modernos de metal. Pero estas herramientas son las favoritas para películas de terror", señala el hombre a BBC Mundo.

A prueba de crisis

Dicen que el negocio de la muerte es inmune a las crisis, incluso en Hollywood: "Siempre hay quien fallece y siempre hay quienes quieren contar esas historias", afirma Herrera, de origen latino y nacido en el este de Los Ángeles, donde hoy vive y trabaja.

Pero la millonaria industria del cine en crisis ha visto a muchas producciones marcharse a rodar en locaciones más baratas que Los Ángeles, hacia estados que otorgan mejores incentivos para la industria o incluso hacia otros países.

El exilio voluntario de cineastas y sus equipos ha llevado a la bancarrota a muchas empresas satélite de los estudios. Morgue Props es una de las tiendas de alquiler que ha logrado sobrevivir en un segmento en el que hace una década había un centenar y hoy quedan menos de la mitad, según los listados locales.

La popularidad de las series dedicadas a temas médicos y criminales ha ayudado, opina Herrera. A él no le gusta seguirlas: prefiere los programas dedicados a negocios y finanzas.

El negocio del alquiler lo empezó casi por casualidad. Durante décadas, se dedicó a acumular antigüedades relacionadas con la práctica forense. Echó mano a todo lo que encontró en salas de remate, en hospitales que cerraban, en consultorios de médicos jubilados… hasta llenar dos depósitos que, a pedido de su esposa, alquiló con el propósito de guardar sus objetos.

Los productores de la serie televisiva "Crossing Jordan", emitida entre 2001 y 2007, le dieron la idea, después de ofrecerle US$10 mil por usar sus mesas de disección y algunos equipos de rayos equis durante una semana. Y hasta le ofrecieron hacer un cameo en uno de los capítulos.

Autopsias reales

Su incursión tras las cámaras no terminó allí: a los alquileres, Herrera sumó la tarea de consultor especializado para guiones de crímenes y misterio policíaco.

"Cuando me dan un guion, la mayoría de las veces les sugiero cosas. A veces toca decirles '¿de verdad crees que así es un crimen? No te lo va a creer nadie'. Muchas escenas son tan simples, tan alejadas de la vida real y de la muerte real…", señala.

Y de muertes reales vaya si sabe: el hombre es en realidad un exinvestigador del juzgado de instrucción del condado de Los Ángeles, encargado de estudiar decesos violentos y casos criminales de toda clase.

Derechos de autor de la imagen BBC Mundo
Image caption Morgue Props intenta satisfacer la obsesión de Hollywood por la muerte.

Renunció como forense público en 1984, después de un accidente de espalda al intentar mover un cuerpo sobre la mesa de autopsias. Pero no dejó el oficio: creó una empresa privada que recibe consultas como fuente independiente en caso de muertes dudosas.

Su mayor fuente de ingreso, dice, son las autopsias, pruebas de ADN y otros servicios forenses, especialmente demandados ahora que la crisis económica estadounidense ha llevado a los hospitales a recortar servicios internos. Realiza unos 700 a 800 procedimientos mensuales.

"He practicado más de 19 mil autopsias en mi vida. ¿Famosos? Sí, claro. ¡Estamos en Hollywood! Participé en la de (la actriz) Natalie Wood, un caso que acaba de reabrirse, y me ofrecieron hacer la segunda autopsia de Michael Jackson, pero era uno de esos casos donde la primera es tan clara, con resultados farmacológicos tan contundentes, que no hizo falta finalmente un segundo procedimiento", relata Herrera.

Recuerda la que ha sido quizás más simbólica: la de Coretta Scott King, activista por los derechos humanos y esposa de Martin Luther King, quien falleció en 1968 en una clínica holística de dudosa reputación en Santa Mónica, cerca de Los Ángeles.

"El impacto social que tuvo esa mujer fue increíble. Para mí, más allá de la pena, fue un honor porque tenía una conexión con ella: soy ante todo un chico de los años 60", relata el forense.

A punto de cumplir 60 años, ¿cómo ha moldeado el negocio de la muerte su visión de la vida?

Reflexiona Herrera: "Este negocio no es para cualquiera, es cierto. Es gente especial la que hace esto. Pero es lo que me gusta: con un muerto común o con los que inventa Hollywood, mi vida es esto".

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