EE.UU: la política televisada se impone

Última actualización: Martes, 10 de enero de 2012
Debate del partido Republicano televisado

Lo que está en pantalla, señalan los analistas, es una guerra de egos en la que los televidentes hacen las veces de árbitro.

Las mediciones de audiencia, los clips que se repiten en YouTube y las afirmaciones de 40 segundos en pantalla desmenuzadas el día después en los medios se han convertido en los mensajes centrales de campaña en las primarias del partido Republicano estadounidense: más que nunca, dicen los expertos, es la hora de la política televisada.

Una seguidilla de 14 debates en 2011 marcó la carrera previa hacia el caucus de Iowa, el pasado 3 de enero, que fue la primera cita para elegir a quien será el rival de Barack Obama en las elecciones presidenciales de 2012. Otros dos debates más anticiparon la votación en New Hampshire, que tendrá lugar este martes.

La contienda ya ha coleccionado suficientes momentos célebres como para atraer la atención del televidente más distraído. Y los debates mediáticos han dado sus frutos, al menos en cuanto a ratings se refiere: de los 3,3 millones de personas que sintonizaron el primero, en agosto, a 7,6 millones en el de mediados de diciembre.

"Más gente mira los debates que cualquier otra forma de comunicación política y hay una tendencia creciente a definir las preferencias desde la comodidad del living hogareño. Nuestros estudios muestran que la información que tienen los votantes proviene casi exclusivamente de estos debates y de la cobertura de estos debates en otros medios", señala a BBC Mundo Mary Kahl, profesora de comunicación política en la Universidad Estatal de Nueva York.

Según sondeos recientes de la consultora Gallup, el favorito entre los precandidatos es el exgobernador de Massachusetts y ganador en Iowa, Mitt Romney, que suma 30% del favor del electorado republicano. Lo siguen el exsenador Rick Santorum y el presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, y más atrás el legislador Ron Paul, el gobernador de Texas, Rick Perry, y el exgobernador de Utah Jon Hunstman.

Lapsus memorables

"La televisión es muy reveladora, emerge la verdadera personalidad y no hay dónde esconderse"

Craig Smith, ex redactor de los discursos del presidente Ford

En una carrera que ha mostrado ascensos y descensos vertiginosos en los índices de preferencia y se ha cobrado algunas "víctimas" –como Tim Pawlentys o Herman Cain, que retiraron sus postulaciones antes de Iowa, o la congresista Michele Bachman, que lo hizo tras lograr un resultado magro en la primera disputa-, los analistas coinciden en señalar que las oscilaciones en las encuestas han estado atadas a los debates televisados.

"La televisión es muy reveladora, emerge la verdadera personalidad y no hay dónde esconderse. Más que nunca, de eso se ha tratado toda esta sucesión de debates del GOP (como se conoce al partido Republicano)", opina Craig Smith, ex redactor de los discursos del presidente Gerald Ford (1974-1977), en diálogo con BBC Mundo.

Y si de revelaciones se trata, los debates han dejado para la historia algunos momentos de protagonismo ante cámara de cada candidato que más de un dolor de cabeza han causado a sus respectivos asesores.

El más reciente, la apuesta por US$10.000 con que Romney desafió a Perry ante un desacuerdo, que lo hizo quedar ante los ojos de muchos como un "aristócrata y arrogante", que puso en juego sin vacilar "el equivalente a un quinto del ingreso promedio de una familia de Iowa", según escribió un comentarista.

También arremetieron las críticas contra Gingrich después de que afirmó que el pueblo palestino era "inventado", contra Bachman por no dominar datos duros sobre temas clave, o hacia Perry cuando un lapsus de memoria lo dejó en la mitad de la lista de tres agencias gubernamentales que se propone eliminar si llega a la Casa Blanca.

En el último encuentro televisado, el pasado fin de semana, Paul, Santorum y Gingrich emplearon la mayor parte del tiempo al micrófono en criticarse entre ellos, lo que –según algunos analistas- sólo sirvió para fortalecer la imagen del favorito, Romney.

"Son esos momentos fuera de libreto que efectivamente pueden dañar irremediablemente la imagen de un candidato", opina Kahl.

"Hay momentos en que no se puede controlar lo que dicen los candidatos, no importa cuán bien se hayan hecho los ensayos. Aunque no hay sustituto para un buen ensayo, donde se practiquen hipotéticas situaciones de tensión. Porque el debate se ha convertido en eso, en un escenario donde la resolución del conflicto es puesta a prueba", coincide Smith.

Test de personalidad

"...hay una tendencia creciente a definir las preferencias desde la comodidad del living hogareño"

Mary Kahl, profesora de comunicación política en la Universidad Estatal de Nueva York.

La dinámica de la confrontación ante cámara ha favorecido a algunos y ha dejado a otros peor parados. Gingrich está entre los primeros, sacando provecho a su experiencia como orador en la Cámara de Representantes. Perry, en cambio, ha visto desplomarse su popularidad y ha pasado de estar entre los favoritos del partido a figurar anteúltimo en las encuestas.

Lo que está en pantalla, señalan los analistas, es una guerra de egos en la que los televidentes hacen las veces de árbitro.

"Es un concurso de personalidades. Las tensiones que se han visto, como nunca antes, no muestran una profundidad en los temas, sino más bien confrontación de caracteres. Para el votante, estos debates ayudan a tener una idea de los temas, pero sirven mucho más para conocer costados de cada uno que no saldrían nunca en una plataforma escrita", afirma Kelly McDonald, académico de la Universidad Estatal de Arizona y autor de un libro comparativo sobre los debates entre 1996 y 2004.

En el escrutinio abierto de sus psicologías, el pasado parece ser uno de los enemigos más temibles. A Herman Cain le costó la postulación, pero también ha sido materia de desvelo en las filas de Gingrich, sobre quien ha salido a la luz desde una infidelidad marital a toda clase de acusaciones sobre su carrera en Washington.

"Los estadounidenses tienden a perdonar muchas cuestiones turbias de la política, pero la primera variable de análisis de un candidato siempre va a ser su pasado, personal y político. Los votantes ven la carrera política como una historia y al candidato como un personaje de esa historia", indica a BBC Mundo Thomas Hollihan, experto en comunicación política de la Universidad del Sur de California.

"A los estadounidenses les gusta el reality TV y esto es una especie de ‘American Idol’ de la política, donde pueden ver a los candidatos eliminados según su desempeño y eso tendrá un reflejo en la votación", coincide el asesor Smith.

¿Fin de una era?

Los debates públicos ciertamente no son novedad en la arena política estadounidense. Desde las confrontaciones entre Richard Nixon y John F. Kennedy en los 60 a las de Gerald Ford y Jimmy Carter en la década siguiente, siempre han servido para medirle el pulso a las elecciones presidenciales.

Nixon y Kennedy en debate

Los debates públicos ciertamente no son novedad en la arena política estadounidense.

Pero, esta vez, la disputa retórica se lanzó anticipada: es la primera vez, señalan los analistas, que concentran tanta energía proselitista en unas primarias del GOP.

En este contexto, son muchos los que pronostican el fin del proselitismo personalizado, a la vieja usanza: el de salir a recorrer calles y repartir abrazos, el de los discursos en plazas y las fotos con simpatizantes de ciudades menores.

"Cuanto más debates hay, más se remplazan las apariciones personales y los avisos de propaganda por radio y TV, que son carísimos. Es cada vez más difícil para los candidatos hacer apariciones en persona estado por estado, especialmente ahora que las fechas de las primarias se han adelantado tanto. Así, los debates funcionan como un foro de alcance nacional", afirma Allan Louden, profesor de comunicación política de la Universidad de Wake Forest.

Otros, en cambio, consultan las agendas de los precandidatos para probar lo contrario: en las semanas previas al caucus de Iowa, los seis aspirantes salieron a la ruta en giras por los primeros estados donde medirán fuerzas, para vérselas cara a cara con los potenciales adherentes.

"Yo no creo que los debates remplacen a los métodos tradicionales. Estamos viendo más debates a los habituales en estas primarias, pero es porque hay un número exagerado de precandidatos de los cuales ninguno ha logrado asegurarse una porción sustancial del electorado republicano", opina Hollihan.

"Encontrarse con líderes cívicos, estrechar manos, abrazar niños: todo eso seguirá estando. Pero en esta era es imposible pensar que parte de la política no va a pasar por la televisión. Los candidatos lo saben, y juegan el juego de decir sus verdades en 40 segundos, aunque en eso se les vaya la carrera", concluye McDonald.

Contexto

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.