La apertura de uno de los países más cerrados

Excarcelaciones en Birmania Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Las excarcelaciones forman parte de las medidas aplicadas desde la llegada al poder del actual gobierno birmano.

Birmania liberó a prominentes opositores, en un gesto considerado como un paso significativo en el proceso de reformas y recibido con beneplácito por la disidencia y activistas de derechos humanos.

El principal partido de oposición, la Liga Nacional por la Democracia, liderado por Aung San Suu Kyi, acogió con satisfacción la liberación de unos 650 prisioneros la que calificó como una señal positiva.

Igualmente la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch describió la medida como un avance importante. Sin embargo, advirtió que aún queda en la cárcel un número indeterminado de detenidos por razones políticas y reclamó al gobierno que permita la entrada de observadores internacionales a los presidios.

Además, un exprisionero indicó que los excarcelados no cuentan con garantías jurídicas y podrían volver tras las rejas en cualquier momento.

El gobierno birmano ha estado tratando de satisfacer las demandas de Occidente de que emprenda transformaciones políticas como condición para el levantamiento de sanciones económicas, pero persisten las dudas sobre el calado de las reformas y si serán de carácter permanente.

Cambios y temores

Como indica desde Birmania el periodista de la BBC Fergal Keane, hace menos de un año que el país cuenta con un gobierno civil encabezado por el presidente Thein Sein, aunque respaldado por la Junta Militar.

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Image caption Aung San Suu Kyi declaró a la BBC confiar en que se podrá crear "una Birmania democrática".

En estos meses, explica, la nación ha experimentado cambios: algunas restricciones a los medios de prensa se han levantado, los sindicatos han sido legalizados y el gobierno ha iniciado un diálogo con la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, quien será candidata a las elecciones parlamentarias parciales del próximo 1 de mayo.

En una entrevista exclusiva con la BBC, la dirigente, de 66 años de edad, manifestó su esperanza de que se podrá crear "una Birmania democrática".

La necesidad de mejorar las condiciones de vida en uno de los países más pobres del mundo aparece como una motivación del cambio político, añade Fergal Keane.

Muchos birmanos esperan que la inversión extranjera y la asistencia internacional contribuyan al desarrollo económico.

No obstante, hay temores de que incluso si empieza a llegar capital foráneo "luego de medio siglo de gobierno militar y décadas de aislamiento y sanciones económicas, el país carezca de instituciones capaces de emprender el camino de las reformas necesarias para el beneficio de la mayoría de la población", declaró a la BBC el historiador birmano That Myint U.

La verdadera prueba

Entre los prisioneros liberados figuran los líderes de la revuelta estudiantil de 1988 y los monjes budistas que encabezaron la ola de protestas en 2007.

Una gran multitud se reunió fuera de la cárcel principal de Rangún y coreó consignas mientras los disidentes salían del presidio.

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Image caption La lista de liberados incluye a prominentes figuras de la disidencia.

El exlíder estudiantil Min Ko Naing es una de las figuras puestas en libertad junto al monje disidente Shin Gambira y al dirigente del movimiento de minoría étnica shan Khun Tun Oo.

Las excarcelaciones forman parte de las demandas exigidas por EE.UU. y la Unión Europea (UE) antes de valorar si levantan las sanciones impuestas por el tema de los derechos humanos.

La corresponsal de la BBC para el sudeste asiático Rachel Harvey dice que estas excarcelaciones son el mayor paso emprendido por las autoridades en el camino de las reformas dada la relevancia de algunas de las figuras liberadas.

No obstante, añade Harvey, la verdadera prueba del alcance de la medida será el grado de libertad que tendrán los presos recién liberados para mantener sus actividades políticas.

Exiliados birmanos y grupos de prodemocracia apuntan en esa dirección para calibrar si verdaderamente Birmania es un país que comienza a abrirse. Por ahora, como señalan observadores, hay optimismo con cautela.

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