Los candidatos republicanos, divididos ante la inmigración

MItt Romney y Newt Gingrich Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Mientras Romney tiene el apoyo del autor de las más duras leyes contra los indocumentados, su rival Gingrich propone una solución "humana" a la cuestión migratoria.

En el cruce de acusaciones y zancadillas retóricas que intercambian los aspirantes a la candidatura presidencial del partido Republicano estadounidense, hay algunas que suben la temperatura de los debates: las referidas a la cuestión migratoria.

¿Cómo resolver la situación de unos 11 millones de indocumentados en Estados Unidos? La respuesta ha puesto cara a cara a los cuatro precandidatos que siguen en carrera. Se trata -según señalan analistas consultados por BBC Mundo- de un tema clave para intentar conquistar al electorado latino y, a la vez, es señal de una división en ciernes dentro del llamado Viejo Gran Partido (GOP, en inglés).

A la cabeza del debate migratorio marchan quienes también lideran las encuestas, según las mediciones de la consultora Gallup: el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, y su seguidor inmediato, Newt Gingrich.

Esta semana, dos anuncios pusieron sobre la mesa las posturas contrapuestas que sostienen los favoritos.

Por un lado, Romney recibió el apoyo público de Kris Kobach, arquitecto de algunas de las leyes antinmigración más estrictas del país, las de Alabama y Arizona.

En tanto, la organización Somos Republicans, uno de los principales grupos de hispanos adherentes al GOP, se alineó con Newt Gingrich por considerar que el ex orador de la Cámara de Representantes "conoce mejor la importancia de la comunidad latina", según expresaron en un comunicado.

Política dura

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Image caption Los controles policiales están agobiando a los inmigrantes indocumentados en varios estados de EE.UU.

Aunque el problema migratorio y la postergada reforma han generado ruido, los observadores señalan que poco contenido se ha colado en el debate público de los postulantes republicanos.

Con escasa gravitación en Iowa y Nuevo Hamsphire -estados pequeños y de poca heterogeneidad étnica- la cuestión ha cobrado fuerza de cara a la próxima cita en las primarias, el 21 de enero en Carolina del Sur.

"Es difícil juzgar a los precandidatos cuando sólo se han escuchado cortes de sonido de sus propuestas, muy aptos para la televisión pero insuficientes para que los votantes tomen una decisión informada. De a poco van a ir marcándose diferencias entre ellos basadas en el asunto migratorio", dijo a BBC Mundo Doris Meissner, directora del Instituto de Políticas Migratorias en Washington.

Algo de esto ha comenzado a plasmarse esta semana, con la exposición de posturas confrontadas entre Romney y Gingrich.

El hombre de Massachusetts, defensor de políticas intransigentes ante los sin papeles, seguramente logrará la aprobación de la línea más conservadora del partido, para lo cual bien le vale el apoyo de una figura de alto perfil como Kobach, actual secretario de estado de Kansas además de colaborador en la autoría de polémicas leyes antinmigración.

"Kris ha sido un verdadero líder en asegurar nuestras fronteras y detener el flujo de inmigración ilegal a este país. Necesitamos más líderes conservadores que salgan a defender las normas", señaló Romney.

Entre sus propuestas se cuentan vetar el Dream ACT y llevar adelante una repatriación de inmigrantes indocumentados para que se pongan "al final de la fila" para ingresar por la vía legal.

"Hay millones de personas que quieren venir aquí y están esperando", argumentó el precandidato en uno de los últimos debates televisivos.

El "plan Gingrich"

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Image caption Newt Gingrich ha propuesto una alternativa que beneficiaría a algunos indocumentados.

Los grupos pro inmigrantes alzaron su voz contra el favorito en las encuestas, como era predecible. Pero las críticas arreciaron incluso dentro del mismo partido: la hispana Deedee García Blase, representante del conservadurismo en Arizona, no tardó en calificar el apoyo de Kobach como "un suicidio político" para Romney.

La alternativa para los sectores republicanos más moderados -en muchos casos, cercanos a los intereses hispanos- tiene un nombre: Newt Gingrich.

"Newt ha mostrado un costado humanitario ante la necesidad de la reforma migratoria y ha tratado de cerrar la brecha entre los hispanos y el GOP, poniendo el tema sobre la mesa antes que nadie", opinó Steve Rodríguez, vicepresidente de Somos Republicans, consultado por BBC Mundo sobre su adhesión pública al candidato que va segundo en intención de voto.

En noviembre, Gingrich sugirió una solución más "humana" para el problema de los sin papeles que, en su plataforma, se traduce en ofrecer un camino a la legalidad a aquellos inmigrantes que hayan llegado hace al menos 25 años, tengan familia y lazos fuertes con la iglesia y la comunidad local.

"No veo cómo el partido que se dice de la familia va a adoptar una política migratoria que destruya familias que llevan aquí un cuarto de siglo", señaló el precandidato.

Su propuesta marca, dicen los analistas, una cuña en la línea partidaria, con un tono más permisivo y moderado.

Sin embargo, los críticos señalan que el plan suena mejor en el debate que lo que se lee sobre el papel: la solución de Gingrich no contempla otorgar la ciudadanía, sino que crea una suerte de permiso de residencia con una serie de restricciones -entre ellas, la de recibir subsidios estatales- que sólo beneficiaría a 3,5 millones de indocumentados, sobre un total de 11 millones.

"Su postura pública apela a captar a los votantes republicanos más moderados, pero la lectura en detalle de sus políticas revela que la propuesta es en realidad tan estricta que podría servirle para convencer también a la línea más dura del partido", opinó ante BBC Mundo el académico Edward Hinck, de la Universidad del Centro de Michigan.

División interna

Las diferencias aparentemente irreconciliables entre los aspirantes son, a los ojos de muchos, señal de una ruptura más profunda en el seno del propio GOP.

"Habla de una división partidaria que viene dándose desde hace tiempo. Fue la misma división que hizo que el presidente (George W.) Bush no pudiera avanzar en la reforma. Ahora el problema migratorio es cada vez más urgente y en algún momento deberá ser atendido, aun cuando vaya en contra de algunas voces dominantes dentro del partido", opinó Thomas Hollihan, profesor de la Escuela Annenberg en la Universidad del Sur de California.

En la práctica, esas diferencias se han traducido en escisiones. Como la del Tequila Party, un grupo impulsado por latinos de Arizona que se abrieron de las filas republicanas por diferencias en torno a la reforma migratoria.

Parte de lo que está en juego con esta toma de posiciones es el voto latino. ¿Qué precandidato logrará llevarse la mayor porción? Resulta difícil anticiparlo, dicen los analistas, porque la comunidad hispana -que representará un 8,7% del electorado de 2012- no constituye un conglomerado homogéneo.

Y entre los latinos participantes en 2008, 67% se inclinó por el actual presidente, Barack Obama. Aunque ha perdido popularidad, el demócrata sigue a la delantera en el favor de voto de esta minoría étnica en su intento de reelección.

¿Cómo contrarrestar esta tendencia? El GOP esgrime una lista de valores conservadores con los que muchos latinos se ven representados, especialmente los relacionados con la familia y la religión.

Pero, aunque compartan principios, muchos de ellos rechazan la posición del partido ante los indocumentados: ésta es, según los expertos, una verdadera divisoria que los republicanos deberán cruzar si quieren conseguir un mayor apoyo hispano.

"Es un problema muy complejo para el GOP, porque significa que el partido se está alienando a sí mismo de una masa importante de votantes, no sólo latinos sino de otros grupos étnicos, por no poder renovar su discurso en torno al dilema de los indocumentados", señaló Hollihan.

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