En Florida, el "voto cubano" ya no es hegemónico

mural cubano-estadounidense en miami Derechos de autor de la imagen Reuters

En la jornada de las primarias republicanas en Florida para la nominación presidencial, la atención se concentra en el voto de la comunidad hispana del estado.

"Yo soy Newt Gingrich (o Mitt Romney) y autorizo este anuncio", se escucha decir en pedregosa pronunciación española a los dos principales precandidatos en la avalancha de piezas de radio y televisión que han contratado en los medios locales para cortejar a los hispanos republicanos.

Pero contrario a lo que ha sido la visión tradicional, los votantes hispanos de Florida no son una masa compacta y sus inclinaciones políticas han ido cambiando en la medida que el colectivo ha crecido y se ha diversificado, alterando la hegemonía cubana de años atrás.

Lo que antes era un electorado mayoritariamente republicano, hoy tiende a favorecer a los demócratas, con intereses cambiantes según la parte de la península en la que vivan.

Porque, para algunos, Florida son tres estados en uno: un sur cubano, un centro puertorriqueño y un norte donde, con un promedio de 10% del total, la población inmigrante hispana se asemeja más al tradicional sur rural de país.

Estado pendular

Florida es considerado un "estado péndulo" (swing state): aquellos en los que ningún partido tiene asegurado el triunfo.

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En 2008 favoreció a Barack Obama, aunque en 2001 fue la clave de la estrecha y polémica victoria de George W. Bush.

Se da por hecho que el actual presidente logró imponerse en el estado porque contó con el favoritismo del electorado hispano, que hasta hace pocos años era mayoritariamente republicano.

De acuerdo con datos presentados recientemente por la División de Elecciones de Florida, y recogidos en un informe del Centro Pew Hispano, 1.473.920 ciudadanos de origen latinoamericano están registrados para votar en el estado, un 13,1% del total estatal de electores.

El informe destaca que, hasta 2006, los hispanos de Florida tendían a identificarse más con el llamado Viejo Gran Partido, pero que la tendencia cambió a partir del 2008 a favor de los demócratas.

Para las primarias republicanas del 31 de enero, los datos oficiales indican 452.619 personas de origen hispano identificadas como republicanas, frente a 564.513 que se reconocen demócratas. Es la mayor diferencia registrada en la última década.

¿Qué cambió?

Algunos analistas señalan como los principales factores a los cambios generacionales en la comunidad de origen cubano y a la llegada de ciudadanos de otros países.

"El peso del voto cubano ha ido disminuyendo. En las elecciones del 2004 los cubanos eran el 55% del electorado hispano. En 2008 eran el 40%. Ahora en 2012 serán quizá el 35%", explicó a BBC Mundo Philip Williams, director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Florida.

Pero, incluso entre el electorado de origen cubano, la brecha generacional introduce cambios políticos.

"En el grupo entre 18 y 29 años Obama ganó el 65% del voto de los cubano-americanos", recordó Williams.

De acuerdo con los datos del Censo de EE.UU, los cubanos son el 32,4% de los ciudadanos de origen latino de Florida y se concentran en el sur del estado, particularmente en el condado de Miami-Dade.

Geografía y estrategias

Los puertorriqueños, aunque son ciudadanos estadounidenses, se han convertido en el segundo grupo nacional del estado, con el 28,4%.

La mayoría se ha establecido en la región central, en torno a la ciudad de Orlando.

En la porción norte del estado se encuentran más mexicanos (8,9%) y centroamericanos, en una proporción que se aproxima más a la media de la población hispana nacional.

Algunos indican que esos cambios no han sido muy tomados en cuenta por quienes definen las campañas republicanas, quienes incurrirían en la costumbre de "cubanizar" el debate político en la Florida.

"Los republicanos no están considerando ese peligro de sólo enfocarse en el voto cubano. La cuestión de Fidel Castro no resuena entre otros latinos. Hay otros temas mucho más importantes", asegura Williams haciendo referencia a las encuestas que indican que empleo, educación, vivienda y salud son los asuntos más importantes para los votantes hispanos de Florida.

De hecho, cuando <span >en junio pasado Obama realizó una breve visita a Puerto Rico, muchos analistas señalaron que, más que hablar con los ciudadanos del estado libre asociado, el presidente buscaba movilizar a los votantes de origen puertorriqueño establecidos en el centro de la Florida.

En parte porque los puertorriqueños que viven en la isla, pese a que tienen ciudadanía estadounidense, no pueden votar en las presidenciales.

Lo que pasa en Miami

Las primarias republicanas de Florida son unas elecciones cerradas, es decir, que sólo los votantes registrados en ese partido pueden tomar parte en el proceso.

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Image caption Los precandidatos han desempolvado el español para la campaña en Florida.

Según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac, el 36% de los electores de Florida pretende votar por Romney y el 34% por Gingrich, cuya opción ha crecido en las últimas semanas.

Entre los hispanos la posición del exgobernador de Massachussets luce más cómoda, con un 35% de respaldo, frente al 20% para el expresidentes de la Cámara de Representantes.

Pero el proceso republicano podría tener repercusiones en las próximas elecciones presidenciales, en parte por la manera como los precandidatos han manejado el tema de inmigración.

Grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes critican el énfasis en los controles policiales y el anuncio de que bloquearan una eventual ley que regularice a los hijos de inmigrantes indocumentados.

Sin embargo, no es claro que las heridas que se puedan haber autoinfligido los republicanos durante la campaña vayan a beneficiar al presidente Obama en su reelección, porque el mandatario tiene una lista de promesas incumplidas, principalmente en el tema migratorio, que podría hacer que los hispanos el 4 de noviembre se queden en casa y no salgan a votar.

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