Honduras busca explicaciones a los incendios de Comayagua y Tegucigalpa

Última actualización: Domingo, 19 de febrero de 2012
Humo del incendio en el mercado de Comayaguela

Una columna de humo negro y denso se elevaba este domingo sobre la capital de Honduras, Tegucigalpa, desde el mercado de Comayaguela, donde un gran incendio sorprendió a los habitantes del país centroamericano, todavía conmocionado por la tragedia de la cárcel de Comayagua, donde el martes perecieron unos 350 reclusos.

El incendio del sábado se produjo poco después del mediodía en los puestos del popular Mercado Colón y se extendió al contiguo Mercado de San Isidro. No hubo muertes, pero decenas de personas debieron ser trasladadas a hospitales para recibir tratamiento por inhalación de humo.

Además varios comerciantes, que intentaron por todos los medios salvar sus mercancías de las llamas, perdieron sus medios de subsistencia.

Las causas del nuevo siniestro son desconocidas, al igual que las circunstancias en las que se desató el incendio en el presidio, ubicado a unos 90 kilómetros de Tegucigalpa.

Pero las pérdidas materiales y el potencial riesgo de vida volvieron a poner bajo la lupa la respuesta de las autoridades en materia de seguridad ciudadana.

El presidente Porfirio Lobo convocó a su gabinete a una reunión de emergencia, pero llueven las críticas por la falta de información, la demora de los bomberos y el estado del sistema penitenciario en general.

Mientras en la capital recuentan los costos del incendio en el mercado, los seres queridos de los reclusos de Comayagua vuelven este domingo a hacer fila, a la espera de noticias a las afueras de la morgue.

"Esto es un caos total. Nadie sabe nada", dice Alba Arias, una mujer de 52 años que aguarda novedades de su sobrino Elmer Mejía. "Me dicen que no está adentro (de la cárcel) y que no está en la morgue. No sé dónde está".

¿Bomba, cocina o cortocircuito?

El personal sanitario traslada cuerpos a la morgue

La identificación de los muertos en el penal avanza lentamente por el estado de calcinación de los cadáveres.

"Todo se vino abajo al mismo tiempo. Al final no pudimos salvar nada. Las llamas del otro lado de la calle quemaron todo lo que habíamos sacado del puesto", dijo el sábado Suyapa Flores, una de los feriantes conmocionados por la pérdida de sus medios de vida.

El gobierno ha prometido que quienes se quedaron sin mercancías podrán solicitar préstamos a bajo interés para recuperar su negocio, recogen las agencias de noticias.

Pero para algunos no es suficiente: "Muchos de los puestos podrían haberse salvado, pero los rescatistas no llegaron a tiempo", se quejó uno de los vecinos.

Las versiones sobre el origen del incendio son varias. Algunos apuntan a que el fuego empezó en la cocina de un restaurant, otros aseguran haber escuchado una explosión como de bomba, y también circula el rumor de que todo fue culpa de un cortocircuito.

Las autoridades no descartan la posibilidad de que detrás haya habido "una mano criminal".

La misma confusión sobre el origen de la tragedia del penal de Comayagua la experimentan quienes trabajan contrarreloj para averiguar qué ocurrió en la cárcel el martes hacia las 10.30 de la noche.

Peritos forenses estadounidenses ayudan a investigar las causas del que ha sido calificado como el peor incendio de un presidio en la historia, mientras a las afueras de la cárcel los familiares de los presos reclaman saber quién está vivo y quién está muerto.

Fotos con celular

La hija de Nery Gómez llora en su entierro

Unas pocas familias han podido enterrar a sus muertos. Mientras avanzan las investigaciones aumentan las críticas.

Los guardias de Comayagua han resuelto tomar fotos con celulares a los reclusos sobrevivientes, para poder dar noticias a quienes esperan fuera.

En la morgue, la identificación de los cuerpos marcha a ritmo lento. El estado de calcinación de los cadáveres encontrados en las 10 barracas arrasadas por el fuego ha llevado a los expertos a señalar que quizá haya que recurrir a pruebas de ADN o incluso el cotejo de registros dentales para saber quién es quién.

Los especialistas mexicanos y chilenos que llegaron a Honduras para colaborar con estas tareas apenas habían logrado devolver unos 25 cuerpos a sus familiares, que procedieron a enterrarlos el sábado.

Mientras, crece la furia entre los que todavía no saben nada de sus parientes. Muchos califican de "absurda" la explicación de que fue un cortocircuito, o un colchón en llamas lo que desató el infierno.

Fundamentan sus sospechas en el hecho de que no es la primera vez que se produce un incendio de esta magnitud en una cárcel atiborrada de reclusos en Honduras.

En 2003 y 2004 sendos incendios dejaron alrededor de 180 muertos y a partir de entonces se empezó a promover una reforma al sistema penitenciario, que no fructificó.

"La similitud de aquellos con la tragedia del martes llama la atención", dice el enviado de la BBC a Honduras, Will Grant. "Hasta los diarios lo titularon igual: 'Horror'".

¿Historia repetida?

La familia de Ibis Ávila llora su muerte

La familia de Ibis Ávila llora su muerte en el incendio de Comayagua.

Aunque las circunstancias particulares del incendio de Comayagua no estén claras, sí han ido emergiendo algunos datos acerca de las "condiciones" que pudieron propiciar el alto número de víctimas, y que de acuerdo a Naciones Unidas, Honduras deberá investigar a fondo.

Sólo seis guardias estaban a cargo de una población carcelaria de 850 presos, no había plan de evacuación y el único guardia que tenía llaves para varias de las celdas huyó despavorido.

Además, los equipos de rescate ingresaron a la zona de las barracas afectadas media hora después de que se disparara la alarma.

De acuerdo a funcionarios hondureños y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, estas condiciones no son exclusivas de Comayagua, sino que se repiten en los otros 24 centros de detención del país, que tienen capacidad para 8.280 presos pero albergan a casi 13.400.

De acuerdo a la Corte Suprema del país, cerca de la mitad de los reclusos del sistema penitenciario aguardan sentencia.

Lea también: clic Estos penales son una bomba

Los paralelismos con los incendios de 2003 y 2004 no acaban en lo circunstancial.

"Entonces, como ahora, la policía habló de un cortocircuito. Las familias de los reclusos que murieron atrapados acusaron a las autoridades de no reaccionar a tiempo, e incluso de ser cómplices en la muerte de sus seres queridos", dice nuestro corresponsal.

"Pero también hay paralelismos en la retórica política. En 2004 el gobierno del entonces presidente Ricardo Maduro prometió una investigación completa y a fondo y una reforma del sistema penitenciario. El miércoles, Porfirio Lobo prometió exactamente lo mismo", señala Grant.

Pero el sistema penitenciario no ha cambiado. Y Honduras se ha convertido en el país con la peor tasa de homicidio del mundo, lo que presiona a las autoridades a profundizar la acción policial, algo que incrementa las detenciones.

Mientras las críticas arrecian y los políticos discuten los pasos a dar, las familias de Comayagua lloran a sus muertos o siguen esperando.

"Estos penales son una bomba"

Un preso guió al enviado especial de BBC Mundo en Honduras en un recorrido por la Penitenciaría de La Paz, a sólo media hora de la cárcel de Comayagua donde esta semana fallecieron más de 350 personas en un incendio.

Vermp4

Para reproducir este material debe tener activado Java Script, así como tener instalada la última versión de Flash Player.

Utilizar un reproductor alternativo

Contexto

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.