Los argentinos que piensan diferente sobre Malvinas / Falklands

Monumento a la guerra de Malvinas Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Según los sondeos, dos tercios de los argentinos apoyan los reclamos sobre la soberanía de las islas.

En Argentina, según sondeos de opinión publicados en las últimas semanas, al menos dos tercios de la población respaldaría el reclamo de soberanía sobre Malvinas / Falklands que lleva adelante el gobierno nacional.

Dicha posición apoya la reciente intensificación de esfuerzos diplomáticos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para presionar al Reino Unido a que se abra a negociar el destino del territorio del Atlántico Sur.

Sin embargo, existe una porción de la población argentina que tiene una posición divergente, que poco a poco ha ido saliendo a la luz pública.

Se trata de una postura, que de alguna manera va contra a corriente. Son personas para quienes el reclamo de las islas del Atlántico Sur no debe ser una prioridad, debe incluir a los isleños o, sencillamente, no les importa.

"Es necesario poner fin hoy a la contradictoria exigencia del gobierno argentino de abrir una negociación bilateral que incluya el tema de la soberanía al mismo tiempo que se anuncia que la soberanía argentina es innegociable", señala un comunicado escrito por un grupo de intelectuales argentinos publicado la semana pasada.

Según dijo a BBC Mundo, Luis Alberto Romero, historiador y firmante del comunicado, "el tema Malvinas no me importa demasiado, si tenerlas o no tenerlas (a las islas)".

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"Mi problema es realmente el nacionalismo, un rasgo patológico de la cultura política argentina. Su versión más extrema se expresa con Malvinas y cada tanto resurge. Y eso sí me afecta, porque da la sensación de que no se puede estar en contra", aseveró.

"Hay una idea de una nación con un territorio asignado de manera eterna y que por eso las Malvinas son irrenunciables. Así vamos a ir al conflicto con cualquiera. Porque si se diesen las cosas con Malvinas seguramente después buscaríamos un objetivo similar para una tierra irredenta", explica.

Otro firmante del comunicado es el sociólogo Vicente Palermo.

"Colocar el reclamo en el centro de la cuestión (de soberanía) o al tope de la política perjudica esos objetivos. Dialogar con los isleños es difícil pero no imposible, pero si el reclamo se antepone a todo no se va a llegar a ningún lado. Más bien se gana el odio de los isleños", señaló Palermo a BBC Mundo.

"Y es que la recuperación (de Malvinas) no puede ser la prioridad. Hay que tener negociaciones abiertas, en donde se evalúe el aspecto territorial", apuntó.

Kelpers

A pocas semanas del 30 aniversario de la Guerra de Malvinas, que dejó casi 1.000 soldados muertos entre argentinos y británicos, ambas naciones han sostenido varios cruces diplomáticos.

Argentina mostró su malestar con la renovación de un buque de guerra británico en el Atlántico Sur y luego elevó a Naciones Unidas un reclamo por la presunta militarización de la región sugiriendo que incluso se había desplegado submarinos nucleares.

Por su parte, el gobierno británico se ha mostrado descontento por el impulso regional que ha logrado la cancillería argentina al lograr que en todo Mercosur se cierren los puertos a buques con bandera de las Falklands.

Además, esta semana, la provincia de Tierra del Fuego inició un cierre a barcos con bandera británica -que impidió atracar a dos buques con bandera de Bermudas- y el Ministerio de Industria de la Nación instó a importadores en Argentina a dejar de comprar insumos en el Reino Unido.

Mientras se dan estos cruces, algunos argentinos manifiestan su preocupación por quienes habitan las disputadas islas: los llamados kelpers o malvinenses.

"Los isleños tienen que entrar (en el debate) porque viven ahí", dijo a BBC Mundo Horacio Benñitez, un veterano argentino de la Guerra de Malvinas.

"Y el gobierno (argentino) no le está diciendo a la gente que todas las partes deben participar. Yo creo que no sólo argentinos e ingleses (británicos, en realidad), sino que también se debe considerar a los isleños", agregó.

Tamara Florin, una documentalista que nació en 1981, un año antes de la guerra, entra dentro del tercio de la población que según las encuestas no está de acuerdo con la estrategia argentina sobre Malvinas / Falklands.

"Me enoja que hay un discurso militarista y futbolero sobre el tema. ¿Para qué queremos las islas? Eso no se dice. Y además no se habla de quienes viven ahí", señaló a BBC Mundo.

Según Florin "muchas personas de mi edad que conozco piensan igual. Hay un reclamo (de soberanía) que parece más bien de barra brava. Mientras, se ignora que la autodeterminación es un derecho".

El principio de autodeterminación es el argumento central de la postura británica: si los kelpers quieren ser británicos, Londres los apoyará.

Pero que tal señalamiento lo diga un argentino o una argentina es objeto de amplias críticas por algunos sectores.

"Piratas"

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption A medida que se acerca el aniversario de la guerra, los cruces diplomáticos entre ambos países aumentaron.

"La afirmación obsesiva del principio 'Las Malvinas son argentinas' y la ignorancia o desprecio del avasallamiento que éste supone debilitan el reclamo justo y pacífico de retirada del Reino Unido y su base militar y hacen imposible avanzar hacia una gestión de los recursos naturales negociada entre argentinos e isleños".

Esta es una de las ideas que incluye el comunicado publicado por los intelectuales. Refleja no sólo su opinión, sino que se asemeja a la de personas comunes como Florín, o algunos veteranos de la guerra como Benítez.

Al día siguiente de conocerse dicho comunicado, el tabloide argentino Crónica publicó en su primera página una fotografía con cuatro de los intelectuales firmantes bajo el título "A favor de los piratas".

"Piratas" es un término peyorativo argentino para referirse a los ingleses.

"Han circulado algunas cartas amenazadoras desde entonces. Si uno piensa diferente empiezan a llamarte 'traidor' o 'pirata'. Pero, también me sorprendió que mucha gente me llamó para decirme que pensaba lo mismo", afirma Romero.

"A mi me preocupa que no haya mucho debate. Hay más descalificación que debate", tercia Palermo.

El diario Página 12, de relación cercana al gobierno, tituló "los kelpers tienen quien los defienda" cuando se publicó el comunicado la semana pasada.

"(Malvinas) es un tema que toca lo más profundo de todos los argentinos y se generan discusiones muy fuertes entre familia o amigos", aseveró Florin.

"A mi no me preocupa lo que digan los demás cuando digo lo que pienso. Yo peleé en la primera línea durante la guerra. Luché cuerpo a cuerpo en la trinchera. Me dieron un balazo en la cabeza. Ya yo demostré lo que tenía que demostrar", dice Benítez.

"Además, entre los veteranos que estuvimos en el frente hay muchos que pensamos así. Aunque hay muchos que prefieren no hablar más de esto, después de lo que sufrieron". Quienes hablaron para esta nota pueden ser considerados una minoría según los sondeos de opinión, pero cada vez que hablan el impacto suele ser el mismo: les llueven las críticas.

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