La Libreta de Abastecimientos cumple 50 años en Cuba

Foto: Raquel Pérez
Image caption La Libreta de Abastecimientos tiende a desaparecer en medio de las reformas económicas. Foto: Raquel Pérez.

Hace medio siglo la naciente Revolución Cubana creó la Libreta de Abastecimientos, un sistema de subvención y racionamiento de los alimentos con el objetivo de garantizar que los productos básicos fueran asequibles a toda la población.

Fue una medida prácticamente de guerra, en momentos en los que se agudizaba el enfrentamiento con EE.UU. y empezaba su bloqueo económico contra Cuba con el expreso objetivo de crear descontento provocando hambre entre los cubanos.

La Libreta tuvo y tiene defensores y detractores. Los ciudadanos se dividen entre quienes temen que su desaparición provoque hambre entre los pobres y quienes creen que es más barato subvencionar a las personas que a los productos.

Y entre los detractores está el presidente Raúl Castro, quien afirma que la economía del país no puede seguir sosteniendo semejante gasto y ya comenzó a eliminarla reduciendo el número de productos que se venden por la Libreta.

Incosteable

En la actualidad Cuba gasta más de US$1.000 millones anuales en subvenciones a los alimentos que se entregan a través la Libreta de Abastecimientos a todos los ciudadanos, los cuales solo pagan un 12% del valor real de los productos.

Image caption Las bodegas, donde se venden los productos de la Libreta, están cada vez más vacías. Foto: Raquel Pérez.

Arroz, pollo, azúcar, leche, huevos, aceite, frijoles, espaguetis y gas para cocinas se venden por Libreta.

Las cantidades son pequeñas y alcanzan apenas para unos 10 días pero el precio es de alrededor de un dólar por persona al mes.

Todos los niños cubanos reciben al nacer una compota al día durante su primer año de vida y hasta los 7 años un litro de leche diario a US$0.10 pero después de esa edad deben comprarlo a precios altos, casi US$2 en las tiendas de divisas.

La Libreta de Abastecimientos también ha servido durante décadas para entregar cuotas especiales de alimentos a personas que deben tener dietas por prescripción médica, las cuales pueden incluir carne, leche, viandas y vegetales.

La lenta muerte

En los años '90, sin embargo, Cuba abrió su economía, con lo que desapareció la igualdad de ingresos y con ella la equidad de la Libreta.

Pero a pesar de ello el gobierno mantuvo la subvención a los alimentos, que beneficia por igual a los pobres y también a quienes ganan miles de dólares mensuales.

Ya en ese entonces algunos importantes economistas opinaron que lo más razonable sería eliminar la libreta y subvencionar a las personas de bajos ingresos.

Esta postura ahora cuenta con el apoyo, desde la presidencia, de Raúl Castro, quien propone hacerlo mediante un proceso lento.

Image caption Mercedes teme que si desaparece la Libreta ella y su esposo no tengan suficiente dinero para comer. Foto: Raquel Pérez.

Así, de la Libreta paso a paso se retiraron productos como los cigarrillos, los habanos, la pasta dentífrica, el jabón o el puré de tomate. Primeros pasos que ya despertaron preocupación en la gente.

La maestra Mercedes Puerto dijo a BBC Mundo que "la Libreta es aun imprescindible porque lo mínimo que dan ahí resuelve un gran problema, si la quitaran a mí y a mi esposo lo que ganamos no nos alcanzaría para vivir".

Sin embargo, el jubilado Emilio Roca sostiene que "la Libreta ya está obsoleta, el papel que jugó se acabó y hay que buscar otras formas. Para mí el problema no es la Libreta sino los salarios, es que los precios andan por un lado y los salarios por otro".

¿Y después qué?

La Libreta fue clave en los 60 cuando Washington inició el bloqueo económico en contra de la isla.

Image caption Cada vez más cubanos tienen ingresos suficientes para comprar sus alimentos a precios de mercado. Foto: Raquel Pérez.

En los años 80 perdió importancia porque muchos productos empezaron a venderse "por la libre", a precios asequibles, al cubano medio. Sin embargo, en los 90 la crisis económica la convirtió en la tabla de salvación de la mayoría de los ciudadanos.

En esa época desapareció el bloque de países socialistas europeos, los suministros de Cuba se redujeron drásticamente y la existencia de la Libreta permitió repartir equitativamente los pocos alimentos que entraban o se producían, que eran apenas suficientes para sobrevivir.

Pero Cuba cambió, una parte de la población –trabajadores autónomos, artistas, empleados de empresas extranjeras o del turismo, receptores de remesas, etc.- ya no necesitan la Libreta, tienen mayores ingresos y lugares donde comprar los productos.

El problema pendiente es que ocurrirá con el 20% más pobre de la población que hasta ahora ha comido, mal o bien, gracias a la Libreta.

El temor de muchos de ellos radica en que dudan de que la Seguridad Social tenga la misma eficacia.

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