En la nueva casa de BBC Mundo

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Un edificio nuevo es como una cuartilla en blanco. Llegó el momento. Ya estamos instalados. Aunque pensándolo bien se trata de una vuelta a los comienzos.

En la tarde del domingo cuando salía del pórtico neoclásico de Bush House -nuestra ahora antigua sede, por extraño que me parezca escribirlo- dejaba atrás 70 años de historia aderezada con temáticas de espías, bombas alemanas, novelas inquietantes, caída de muros y mucha adrenalina periodística.

En la mañana del lunes, cuando entraba en la recepción de cristales de New Broadcasting House, pensaba que aquí todo está por escribirse.

Sin embargo, la nueva sede del Servicio Mundial de la BBC es una adición del emblemático edificio art decó del centro de Londres donde comenzó todo cuando en 1932 se inauguró lo que entonces se llamaba Servicio Imperial.

En fotos: BBC Mundo le dice adiós a su hogar de seis décadas

La mudanza, esa larga historia

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Image caption Al fin BBC Mundo se mudó a su nueva sede.

La primera vez que escuché de la mudanza fue en el año 2000 cuando comencé a formar parte del equipo de BBC Mundo.

Pero en 1994 mi colega Dalia Ventura ya había oído hablar del cambio de edificio y, entonces, transitó la nueva ruta para calcular el tiempo que le tomaría desplazarse desde su casa (Dalia, no es de sorprender, este lunes llegó puntual).

Aunque eso no es nada si se tiene en cuenta que otra colega, Susan Comb, ya había escuchado ecos de mudanzas cuando llegó a Bush House en el lejano 1977.

La mudanza -me dijo Julia Zapata, exjefa del Servicio Latinoamericano y parte del equipo coordinador del traslado- es un tema que siempre estuvo en el tintero.

Por fin todo se concretó este lunes 19 de marzo -una fecha que ya forma parte de la historia del servicio en español- en medio de sentimientos encontrados y muchos interrogantes.

Cómo mantener la "mística" de Bush House y el efecto estimulante de trabajar en un edificio "imponente" son algunas de las preocupaciones que me transmitieron varios colegas.

Otros creen que es demasiado pronto para asimilar que ya no estamos en Bush House (y que nunca más andaremos esos pasillos ni entraremos a esas redacciones donde cubrimos minuto a minuto los acontecimientos mundiales a lo largo de años o décadas de nuestras vidas profesionales).

Y muchos ya pasaron página y están dispuestos a empezar a escribir la nueva historia de New Broadcasting House, un "organismo" que tendrá 6.000 vidas y que hablará una treintena de idiomas.

Véanlo por dentro, en el blog de los editores

BraMundo

Image caption Nuestra nueva sala de redacción. Un espacio abierto.

La jornada ha sido de ajustes, de solucionar problemas técnicos o logísticos, de orientarse en el laberinto que curiosamente puede ser una redacción de "espacio abierto".

La nueva sede no tiene oficinas, busca promover el intercambio y potencia una visión horizontal al punto de que los ventanales de cristal parecen incorporar las vistas del centro de Londres como si no existiera el "afuera" y el "adentro". Y aprovechan al máximo la luz del sol.

Lo importante, como me dice otro colega, Roberto Belo, es que el edificio permita la conexión entre los periodistas sean de la televisión persa, de la radio para África o del servicio azerí.

Por lo pronto, los periodistas que cubrimos el mundo en español para América Latina y los que lo hacen en portugués para Brasil no sólo compartimos la esquina D del quinto piso sino que estamos entremezclados.

Y de esa integración entre BBC Mundo y BBC Brasil ha surgido lo que entre nosotros comenzamos a llamar informalmente BraMundo.

Esperamos que aparezcan otras siglas... MundoRu, quizás, cuando lleguen los rusos, o HindoMundo, o cualquier otra variante de la infinidad de combinaciones que la imaginación permita.

Al final, una redacción periodística, como sabemos, se nutre de "hechos", pero un edificio nuevo, como toda cuartilla en blanco, sólo puede ser llenado con eso a los que los periodistas, con nuestro apego obsesivo a la verdad, tenemos cierto miedo: la imaginación.

De los editores: la hora de irnos

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