Crónica de un encuentro con Javier "Chicharito" Hernández

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"¿Vienen a hablar con Javier?", nos preguntó con su acento del norte de Inglaterra uno de los señores encargados del estacionamiento del centro de entrenamiento del Manchester United. Cuando le dijimos que sí, sonrió y añadió: "Él es un buen muchacho".

Con un chaleco amarillo fluorescente, el señor nos ayudó a llevar parte de nuestros equipos a la recepción del Centro Trafford.

Desde que pasamos la primera alcabala de seguridad, era evidente que nos estaban esperando.

Se trataba de una entrevista que habíamos solicitado desde el 30 de noviembre de 2010, meses después de la discreta llegada del Chicharito Hernández a los "diablos rojos".

La respuesta del departamento de prensa del club llegó en los primeros días de diciembre de ese año:

"Siempre les permitimos a nuestros jugadores nuevos que se establezcan en el club antes de que atiendan a los medios de comunicación. Probablemente, lo mejor es que intente de nuevo la próxima temporada".

Y así lo hicimos…

Tiempo

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Image caption Junto a Rooney, el Chicharito ha formado una dupla de temer en la Liga Premier.

Pero antes vimos cómo se convertía en una de las sensaciones de la temporada y en uno de los ídolos de los aficionados del Man United.

Lo vimos anotar 20 goles, coronarse en la Liga Premier y luchar por la Liga de Campeones ante un despiadado Barcelona que se impuso 3-1 en la final.

También vimos, en lo que iba de la temporada 2011-2012, que se lesionó y que a veces se quedó en la banca, tras los cambios de táctica de Alex Ferguson y el buen desempeño del delantero Danny Welbeck.

Lo volvimos a intentar y en enero de este año recibimos esta respuesta del club: "Actualmente tenemos más de 700 solicitudes de entrevista para Javier. Nos tomará tiempo procesarlas".

Nos pedían paciencia. Nos armamos de ella.

Estamos hablando de uno de los clubes con más aficionados en el mundo y de la escuadra que más títulos de la Liga Premier ha conquistado.

Una fábrica de hacer futbolistas y dinero (es el tercer equipo más rico del planeta), una maquinaria que ha estado rodando por más de 130 años.

El día

El día llegó. Arribamos 30 minutos antes de la hora pautada.

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Image caption Lesiones y el buen desempeño de Danny Welbeck han marcado la temporada 2011-2012 del Chicharito.

La recepcionista nos tenía en su agenda. "Por favor, tomen asiento", nos dijo.

Sabíamos que la entrevista se llevaría a cabo después del entrenamiento.

Esperamos en la recepción, un lugar impecable, lleno de luz, con puertas y paredes de vidrio.

Un televisor sin volumen, que transmitía sólo programación futbolística, buscaba distraernos. Pero no lo consiguió, preferimos ver las fotos que estaban colgadas en las paredes blancas.

En una de ellas se veía a Carlos Tévez, con la bandera de Argentina amarrada en su cuello, en plena celebración del título de la Liga Premier 2007-2008.

Personal del club y jugadores de la reserva juvenil entraban y salían, abrían y cerraban puertas, subían y bajaban escaleras.

La salida del veterano Paul Scholes nos indicó que el entrenamiento había acabado.

El reloj

Hernández llegó con una sonrisa radiante y nos saludó con mucha calidez y amabilidad.

Mi colega José Miguel Pinochet ya había preparado todo en el cuarto de prensa: las cámaras, los micrófonos, las luces…

"¿Me pongo el micrófono?", nos preguntó el Chicharito cuando le mostramos la silla en la que se sentaría. "Sí, por favor", le dijimos.

No había tiempo que perder. Comenzamos la entrevista a la que el club había concedido, inicialmente, 10 minutos, pero después nos avisaron que serían 15.

Logramos estirar el tiempo y conversamos casi 20 minutos con el primer mexicano en militar en el Manchester United.

Las últimas tres preguntas fueron en inglés. Sus respuestas también.

La entrada al cuarto del funcionario del departamento de prensa nos anunció que el tiempo se había agotado.

Adiós

Mi colega y yo salimos de la habitación con nuestros equipos, que en ese momento parecían interminables.

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Image caption Imágenes como ésta son familiares entre los seguidores del fútbol inglés.

"Chao Javier y gracias", le dijimos.

"Gracias a ustedes. Que Dios los bendiga", nos respondió con una gran sonrisa.

Esa última frase me llamó la atención.

Es muy común entre nuestras madres y abuelas en América Latina, pero no tan frecuente entre jóvenes o entre personas que se acaban de conocer en Inglaterra.

Su religiosidad no es una novedad. Lo hemos visto arrodillarse, cerrar los ojos y orar en la cancha antes de empezar un partido. Lo hemos visto celebrar sus goles apuntando al cielo.

Lo interesante, para mí, es que su religiosidad no se limita a manifestaciones en el campo de juego.

Su fe en Dios se coló en varias de sus respuestas.

"Lo único que puedo decir en el caso de Fabrice Muamba es que mi familia y yo estamos rezando por él", nos dijo cuando le preguntamos sobre el incidente que ha estremecido al fútbol inglés.

Es claro que el Chicharito no ha dejado su identidad, sus raíces.

La partida

Así, con su bendición, terminamos nuestro encuentro con Javier Hernández.

Atrás no sólo lo dejamos a él y a ese mundo llamado Manchester United, sino a un amigable periodista italiano que esperaba a Ryan Giggs.

Lo último que supimos es que la leyenda viviente del Man United estaba en una sesión de yoga.

"Good luck", le dijimos a nuestro colega.

Al partir, nos dimos cuenta de que además de su libreta de anotaciones, también había venido con suministros de paciencia…

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