El escándalo que salpica a David Cameron

Casas del Parlamento Derechos de autor de la imagen PA

No es un secreto que los partidos políticos reciban donaciones de personas adineradas, es algo que es una práctica común en todos los países democráticos. El problema es lo que reciben a cambio, y eso es precisamente lo que ha puesto en aprietos al Partido Conservador británico en el poder.

El pasado fin de semana, Peter Cruddas, tesorero adjunto del partido dimitió después de que el dominical, Sunday Times le filmara prometiendo el acceso al primer ministro, David Cameron, a cambio de casi US$400.000.

Pero lo más grave es que insinuó a los periodistas, camuflados de potenciales donantes, que esos encuentros pueden servir para influenciar la política del gobierno.

El momento en el que se conocieron las revelaciones no podría ser peor para el gobierno de Cameron, ya que se produjeron en la misma semana en la que el ministro de Economía presentó unos polémicos presupuestos generales del Estado, en los que redujo un impuesto que afecta a los ricos.

Escándalos para todos los gustos

Derechos de autor de la imagen
Image caption Peter Cruddas dimitió poco después de que se hicieran las revelaciones

Para el primer ministro las acusaciones son especialmente dañinas porque llegó al poder con el compromiso de regenerar a la clase política, muy desprestigiada tras el escándalo de los gastos de los parlamentarios y otros que también tienen que ver con las donaciones que reciben los partidos políticos.

Y es que, durante el anterior gobierno laborista también hubo acusaciones contra donantes que trataban de comprar influencias -como el intento de retrasar la prohibición de anuncios de tabaco en la Fórmula 1 y luego para obtener títulos a cambio de donaciones.

Tampoco se libran los liberales demócratas, que ahora están coalicionados con los conservadores en el gobierno, quienes se están enfrentando a pedidos para que devuelvan los casi US$4 millones que recibieron en 2005 del multimillonario Michael Brown después de ser declarado culpable de fraude en 2008.

Muchas palabras y pocas acciones

Los tres partidos han dicho en repetidas ocasiones que quieren cambiar las normas sobre la financiación política. Están de acuerdo en que existe el riesgo de que la opinión pública piense que se está comprando la influencia de los donantes.

Pero ya hace cinco años que se iniciaron las negociaciones entre los partidos para reformar el sistema y se han venido abajo en numerosas ocasiones sin que se llegara a ningún acuerdo.

Y como escribió una vez James Landale de la BBC, "los conservadores, los laboristas y los liberaldemócratas están de acuerdo en que la única manera de resolver el tema es un acuerdo, y por el momento es en lo único que están de acuerdo".

Mientras, David Cameron accedió a publicar los nombres de los donantes del Partido Conservador a los que ha invitado a cenar, a pesar de que en un principio la postura de Downing Street fue decir que lo que ocurre en la casa privada del primer ministro es privado.

Pero la presión sobre Cameron era demasiado fuerte, sobre todo si recordamos que en una ocasión dijo que la transparencia "es el mejor desinfectante".