El hombre que entierra a los muertos del Talibán

Última actualización: Sábado, 31 de marzo de 2012
Abdul Hakim

Los dos hijos de Hakim y su yerno murieron a manos del Talibán, pero él cree que todo el mundo merece un entierro digno.

El enterrador Abdul Hakim tiene un papel crucial en la provincia sureña de Kandahar, en Afganistán, el lugar donde surgió el Talibán y su líder fugitivo, el mulá Mohammad Omar.

Él es el único hombre al que los militantes le encargan la tarea de recuperar los cuerpos de sus compañeros muertos en enfrentamientos con la OTAN y las fuerzas afganas. También se ocupa de recuperar los cuerpos de los soldados muertos en los territorios controlados por el Talibán.

En los últimos seis años, con el recrudecimiento de los enfrentamientos, le ha tocado transportar cientos de cuerpos entre un bando y otro. Asimismo recuerda haber enterrado muchos otros cadáveres que ninguno de los lados reclamó como propio.

Con su larga barba blanca, su turbante y su amplia vestimenta, Hakim sabe lo que es la espera y la tristeza que viven los familiares de los muertos.

Sus dos hijos y uno de sus yernos murieron a manos de la insurgencia y él tuvo que esperar 14 largos y dolorosos días hasta recibir sus restos.

Ahora él es el primero en enterarse cuando se producen víctimas.

Hombre de confianza

Cementerio

Si nadie reclama un cuerpo, Hakim lo entierra y se ocupa de cuidar su tumba.

Para ayudarlo en su tarea, el Talibán le entregó una carta que le permite viajar entre las zonas controladas por ellos y las que están controladas por el gobierno.

Hakim, de 65 años de edad, dice que el Talibán le pidió primero -hace alrededor de 6 años- que los ayudara a recuperar el cuerpo de uno de sus camaradas.

Él les mostró a las autoridades su credencial de trabajador voluntario de la Media Luna Roja afgana -la organización local que forma parte del Comité Internacional de la Cruz Roja- y así fue como le entregaron el cuerpo.

Poco después, los responsables del distrito de Zheray, en Kandahar, le pidieron si podía recobrar los restos de cinco soldados de las fuerzas del gobierno que habían perdido la vida en enfrentamientos. El Talibán no puso objeción.

Después de este episodio, Hakim se convirtió en el hombre de confianza de los dos bandos.

"En total, he recobrado cerca de 250 cuerpos, 127 del Talibán, 28 civiles y el resto de las fuerzas progubernamentales", dice Hakim, a quien también lo conocen en su pueblo como Malik Kako. Malik es un nombre que se le da generalmente a los ancianos que tienen gran autonomía en un pueblo o en un distrito.

Diferencia

"Si alguien está buscando una persona desaparecida o un muerto, me llaman. Yo les muestro las fotos en mi teléfono, y ellos las comparan con las que tienen. Si coinciden, los llevo a la tumba donde están enterrados"

Abdul Hakim

Hakim cuenta con cartas de lado y lado que le permiten desplazarse fácilmente en este difícil territorio.

Tanto las tropas de la OTAN como las fuerzas afganas llevan los muertos del Talibán al hospital público de Mirwais, en Kandahar. Los cadáveres se depositan en el refrigerador de la morgue por un máximo de dos meses.

"Si nadie reclama el cuerpo, lo entierro en un cementerio del distrito de Zheray", dice.

¿Pero qué pasa si los parientes del Talibán muerto lo contactan meses después?

Hakim tiene una solución. Saca fotos de los cuerpos con su celular antes de enterrarlos. Trata de registrar cosas como el color del cabello o los ojos, la ropa, los anillos o el reloj. Las heridas viejas y otro tipo de marcas en la cara o el cuerpo también les permiten a los familiares identificar a sus seres queridos.

"Si alguien está buscando una persona desaparecida o un muerto, me llaman. Yo les muestro las fotos en mi teléfono, y ellos las comparan con las que tienen. Si coinciden, los llevo a la tumba donde están enterrados", cuenta.

Cementerio

Cuando un familiar desaparece, todos recurren a Hakim.

Mohammad Aslam, el hombre a cargo de la morgue del hospital Mirwais, señala que solo la policía afgana sabe qué cuerpos pertenecen al Talibán y cuáles son civiles.

Los muertos del Talibán se conservan en la misma morgue que los cuerpos de las fuerzas afganas y que los civiles muertos a manos de la insurgencia. Pero hay una diferencia.

El familiar de un civil, un policía o un soldado deben firmar para llevarse el cadaver de un civil o un soldado de las fuerzas del gobierno. Hakim es el que firma para llevarse los restos de un Talibán.

Cuenta que un día tuvo que rescatar 14 cuerpos del Talibán. En su opinión, todos merecen un entierro digno. Es una obligación ayudar a las familias a encontrar a sus seres queridos vivos o muertos.

Contexto

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