El detective que persigue alcantarillas

Tapa de alcantarilla
Image caption El logotipo de Acueductos de Bogotá hizo evidente que la procedencia de las tapas no tenía que ver con la ciudad donde se instalaron.

Resolver el misterio de las tapas de alcantarillas robadas en Bogotá tomó tiempo y requirió de un detective privado y de tecnología satelital.

Y es que aunque el robo de estas cubiertas es un problema común en muchas ciudades latinoamericanas, en la capital colombiana las medidas que se tomaron para controlarlo llegaron a adquirir una dimensión especial.

Para evitar los hurtos, que anualmente le cuestan a la ciudad más de un millón de dólares, las autoridades empezaron a sustituir las tradicionales tapas metálicas con otras hechas con un plástico que no se puede reciclar.

Y cuando el principal proveedor de esas cubiertas notó un faltante en sus bodegas decidió que ya había llegado el momento de actuar.

"Cartel de las tapas"

Lo primero fue contratar a un detective privado. El elegido fue Jorge Izquierdo, antiguo investigador de la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional que ahora se desempeña como investigador independiente.

Lo siguiente, convencer al gobierno bogotano de que había llegado el momento de encender el sistema de seguimiento satelital de las modernas cubiertas de su sistema de desagüe.

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Image caption Una de las tapas bogotanas localizadas en Neiva luego fue encontrada en El Banco-Magadelena, a más de 600 kilómetros de distancia.

Para ese entonces, una de cada 100 tapas fabricadas por la empresa Maderplast estaba siendo equipada con un GPS.

Y ese fue el hilo de que tiró el sabueso.

El satélite encontró que varias de las cubiertas perdidas habían ido a parar nada menos que a Neiva, ciudad ubicada 291 kilómetros al suroeste de Bogotá.

Y hasta más lejos.

"Una la botaron al río Magdalena y apareció en El Banco-Magdalena (un municipio ubicado a más de 600 kilómetros al noreste de Neiva)", relató Izquierdo, refiriéndose a los esfuerzos de los presuntos ladrones por hacer desaparecer la evidencia.

"La otra la botaron a un relleno sanitario y esa ya no la pudo detectar el sistema porque la taparon con basura y ya no daba señal", explicó.

Los GPS y las investigaciones de Izquierdo también han permitido identificar lo que en Maderplast llaman "un cartel de las tapas".

"Nosotros esperábamos que nos reportara por ahí cinco o diez tapas, pero resulta que el seguimiento satelital reportó 56 tapas robadas", le dijo a BBC Mundo Gildardo Pineda, el dueño de la empresa.

Image caption El expolicía Jorge Izquierdo, ahora investigador privado, fue elegido para destapar el misterio de los robos.

"Entonces fuimos a verificar y resulta que lo que encontramos fueron 600 y pico tapas robadas, compradas por la empresa de acueductos y alcantarillado de Neiva", relató.

¿Y el logo?

La estatal Empresas Públicas de Neiva declaró a BBC Mundo que ellos habían actuado de buena fe, comprándole las cubiertas a un reconocido proveedor local.

También explicó por qué no le prestaron demasiada atención al hecho de que tuvieran el logotipo de Acueductos de Bogotá.

"Es que tengo entendido que ese logo no está registrado, y como no está registrado se puede utilizar", aseguró José Manuel González, el sub gerente técnico de la entidad, que desde enero de este año opera bajo nueva administración.

Sin embargo, Gildardo Pineda, afirma que los prejuicios causados a su empresa superan el medio millón de dólares. Es por ello que ahora, dos años después de que su detective empezara a investigar el curioso caso, la firma está demandando a Empresas Públicas de Neiva ante la justicia.

Además, Pineda está empeñado en que sepa que sus tapas de alcantarillas llevan GPS.

"Es que tal vez así se las dejan de robar", concluyó.

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