La fiesta mexicana que se celebra más en Estados Unidos

Última actualización: Sábado, 5 de mayo de 2012
Batalla de Puebla

La Batalla de Puebla se recrea en la Ciudad de México.

Si usted anda este sábado por la calle Cermak en el barrio de Pilsen, en Chicago, podría tener la impresión de estar en medio de una fiesta en un auténtico pueblo mexicano.

Los colores verde, rojo y blanco de la bandera mexicana lo inundan todo, mientras decenas de miles de mexicano-estadounidenses y otros habitantes de Chicago se reúnen para celebrar el Cinco de Mayo.

Ese fue el día en que el ejército mexicano derrotó, contra todos los pronósticos, a los invasores franceses en la Batalla de Puebla, en 1862.

En Pilsen conmemoran la ocasión con un desfile de carrozas, mariachis, reinas de belleza locales y muestras de jinetes. Y, como buena celebración mexicana, no faltarán la buena comida, la buena música y las chelas (cervezas).

En particular, las cervezas.

"En Chicago, el Cinco de Mayo es una estrategia de márketing para vender alcohol", dice Vicente Rangel, presidente de la Asociación Cívica Mexicana de Illinois y residente en la ciudad desde hace mucho tiempo.

"Vivo en Chicago desde hace 63 años y estamos estupefactos por cómo la fecha ha adquirido vida propia. Sobre todo si tenemos en cuenta que en realidad en México no se celebra, a menos que uno sea realmente de Puebla".

Esa, dice Rangel, es la gran ironía de la ruidosa fiesta del Cinco de Mayo en Estados Unidos: es mucho más grande al norte de la frontera que en el propio México.

Voto latino

En estos días, tiene una dimensión política importante.

Obama

Obama busca conquistar el voto hispano.

El presidente Barack Obama celebró el Cinco de Mayo con un grupo de destacados líderes hispanos en la Casa Blanca. Se les sirvió ceviche de atún y cordero en mole de tamarindo, y Obama aprovechó la ocasión para buscar apoyos para el Dream Act, el proyecto de ley que otorgaría estatus legal a jóvenes indocumentados.

Mientras tanto, en la Ciudad de México, es probable que el día transcurra como un sábado más. Pocos bares harán algo fuera de lo normal, y no tendría sentido que fuera considerado el "Día del Orgullo Mexicano", como le dicen en Estados Unidos.

Con excepción de un barrio en particular, de camino al aeropuerto internacional de Ciudad de México: Peñón de los Baños. Desde hace décadas allí conservan la costumbre de recrear la Batalla de Puebla y durante todo el día en este pequeño barrio se multiplicarán los sonidos de mosquetes, cañones y gritos de guerra que hielan la sangre.

Por supuesto que también habrá un gran evento en Puebla.

Es en esta pintoresca ciudad donde hace 150 años días el ejército mexicano, bajo el mando del general Ignacio Zaragoza con el apoyo de los guerreros indígenas armados con machetes, expulsaron a las tropas francesas de Napoleón III.

"México estaba entre dos fuegos", dice Juan Pablo Salazar, el historiador oficial de Puebla. "O nos abrazábamos a Estados Unidos, o nos abrazábamos a Europa".

Indígenas

Ante ese dilema, dice, la Batalla de Puebla fue crucial para determinar la dirección futura de México, al optar por defender su soberanía en ciernes de las fuerzas invasoras.

La naturaleza de la victoria fue también crucial.

CInco de Mayo en la Casa Blanca

El Cinco de Mayo se conmemora todos los años en la Casa Blanca.

"Los franceses daban por sentado que aplastarían a todos, sobre todo a las tribus indígenas que no tenían tecnología militar", dice el historiador. Pero los indios, en apoyo a un ejército mexicano al que los franceses superaban ampliamente en número, acudieron a pelear desde todas partes de Puebla.

"Eran muy pobres, gente sencilla, y lucharon con el alma. Se puede imaginar la importancia política que Estados Unidos le dio a la victoria, como una manera de decirle a Francia 'esto es nuestro, América es para los americanos'".

La historia de los mexicanos superados en número y débiles que lograron una victoria poco probable contra uno de los ejércitos más poderosos del mundo se suma a la novela del Cinco de Mayo, dice Juan Pablo Salazar. Es una historia que ha sido celebrada por los sucesivos gobiernos mexicanos desde hace un siglo y medio.

El sábado, miles de soldados harán a un lado sus rutinas militares en México para recrear la batalla ante el presidente Felipe Calderón.

En EE.UU. todavía hay muchas ideas falsas sobre el Cinco de Mayo, dice Vicente Rangel, nacido en México pero residente en Chicago.

"La mayoría de la gente piensa que es el Día de la Independencia de México", bromea (en realidad es el 16 de septiembre).

"A los mexicanos nos dan un poco de risa las margaritas a mitad de precio y las cervezas Corona a cinco dólares. Sé de pubs irlandeses que tienen especiales del Cinco de Mayo, es muy extraño".

Pero, añade, por temor a sonar como un aguafiestas, que las generaciones más viejas no quieren amargar la celebración.

"Creo que es alentador que la gente nos pregunte qué es todo esto del Cinco de Mayo".

"Yo les explico a mis amigos que son alemanes, polacos o judíos que, al menos para mí, es un momento para reflexionar acerca del gran sacrificio que algunos hicieron hace 150 años para que nosotros pudiéramos llegar a donde estamos".

Contexto

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