Brasil quiere regular la exportación de menores al fútbol europeo

Última actualización: Martes, 22 de mayo de 2012
Pety, promesa del fútbol brasileño.

Brasil quiere frenar la "exportación" de menores de edad a Europa.

Con sólo 13 años, la vida del brasileño Luiz Henrique "Pety" dos Santos, una de las promesas más jóvenes del fútbol de su país, está cambiando tan rápido como las fintas que inventa en el campo de juego.

Nacido en un hogar humilde del estado de Alagoas (este), Pety pasó a entrenar este año en el club brasileño Cruzeiro después de realizar una prueba en febrero para el español Real Madrid.

Su agente dice que el fichaje por el club europeo se frenó por razones financieras y reglamentarias, pero podría concretarse en el futuro.

Y cuando al joven Pety le preguntan dónde le gustaría seguir su carrera, parece seguro en la respuesta: "Europa", dice en una conversación telefónica con BBC Mundo.

"Mi sueño es vivir del fútbol y ayudar a mi familia", explica y sostiene que en ese continente tendría más oportunidades y visibilidad para alcanzar su objetivo.

Nada dice que el caso de Pety inquiete particularmente a las autoridades de Brasil, teniendo en cuenta que es sólo uno de los tantos jóvenes deportistas de este país con posibilidades de emigrar.

Pero su anhelo de jugar en Europa pronto podría verse afectado por una determinación del gobierno brasileño de parar la salida constante de futbolistas menores de 18 años a ligas del viejo continente y árabes, algo que genera opiniones encontradas en el país.

"Diamantes"

Zanello, representante de "Pety".

El representante de "Pety" cree que los clubes europeos ofrecen una oportunidad a los adolescentes.

El ministro brasileño de Deportes, Aldo Rebelo, dijo este mes al diario O Estado de Sao Paulo que su intención es detener la "explotación minera" que a su juicio realizan clubes europeos en el país.

"El problema es que se deshacen de la grava y se quedan sólo con los diamantes", sostuvo Rebelo.

Su intención es establecer por ley este mismo año nuevas exigencias a clubes extranjeros, agentes de la FIFA y empresarios para disminuir los incentivos financieros de sacar de Brasil a futbolistas menores de 18 años.

Nuevas garantías de protección a esos menores y sus familias en el exterior, así como las responsabilidades jurídicas de los empresarios a cargo de las transferencias están siendo estudiadas, informó el diario.

Agregó que Rebelo ya informó de su iniciativa al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, cuya entidad contabilizó más de un centenar de menores brasileños contratados por clubes del exterior durante 2011.

"Colonialismo"

El ministro denunció que existen empresarios carentes de calificaciones que llevan a niños al extranjero sin garantías profesionales o educativas suficientes, con la promesa de sacarlos de la pobreza.

Pety, promesa del fútbol brasileño.

"Antes jugaba en una escuelita; ahora estoy en un equipo grande", dice "Pety".

"Ese es el abuso más rastrero y casi un contrabando y trata de niños", protestó Rebelo sin aludir a casos específicos.

Dijo que otra forma más "sofisticada" es la apertura de escuelitas de fútbol por parte de clubes europeos en Brasil, con costos casi mínimos para llevarse "sólo los chavales que pueden transformarse en fortuna".

"Es un colonialismo, ejercido por clubes ricos", dijo Rebelo, miembro del Partido Comunista de Brasil.

Eduardo Carlezzo, socio de un estudio de abogados en Sao Paulo que trabaja con transferencias de futbolistas, sostiene que existen "piratas" en el mercado que buscan lucrar con menores de edad.

"Son algunos empresarios extranjeros que vienen a Brasil, van a las escuelitas locales y muchas veces llevan atletas para clubes donde no hay la menor condición", dice a BBC Mundo. "El atleta queda desguarnecido".

"Mayor rigidez"

Pero Carlezzo negó que vea "una actitud predatoria" de las escuelas formativas de jugadores.

Neymar.

Neymar entrenó con el Real Madrid cuando tenía 13 años.

"Cuando esas escuelitas son administradas por clubes de punta, grandes clubes europeos (…) es bueno que sean esos clubes que vienen a Brasil a buscar a los atletas, porque hay una seguridad", sostiene.

El abogado también considera innecesaria una nueva normativa brasileña al respecto porque a su juicio la FIFA ha aumentado en los últimos años sus controles para restringir las transferencias de menores de 18 años.

Eso incluye, por ejemplo, la exigencia de que la familia se instale en el país donde está ubicado su nuevo club antes de la transferencia o el contrato. Cada pase o registro deben ser aprobados por un subcomité especial.

También se establecieron reglas para las academias de menores y se estipularon compensaciones a los clubes que formaron a los futbolistas, lo que según Carlezzo encareció las transferencias.

"Existe una mayor rigidez", dijo. Pero aclaró que puede haber falencias "porque las personas siempre buscan la manera de burlar el sistema".

"Una casa"

Brasil ha sido tradicionalmente uno de los mayores exportadores mundiales de futbolistas, a menudo jóvenes promesas que maduran profesionalmente en Europa o quedan relegadas allí.

"Es un colonialismo, ejercido por clubes ricos"

Aldo Rebelo, ministro de Deportes de Brasil.

Pero con el reciente despegue económico de la mayor economía latinoamericana y la apreciación de su moneda en medio de la crisis del euro, algunas cosas parecen estar cambiando.

El caso de Neymar, la estrella del equipo brasileño Santos, sugiere que cuando los clubes realizan un esfuerzo económico para mantener a sus futbolistas pueden ser recompensados.

Neymar, al igual que Pety, realizó entrenamientos en el Real Madrid cuando tenía 13 años. Pero finalmente se quedó en Santos y hoy, con 20 años, tiene varios trofeos a cuestas y ofertas multimillonarias del exterior.

No obstante, Fabrício Zanello, agente de Pety autorizado por la FIFA, cree que la cantidad de futbolistas que genera Brasil es mayor a lo que puede absorber, lo que lleva a muchos a dejar el deporte por falta de oportunidades.

A su juicio, esos jóvenes deberían tener la oportunidad de emigrar a Europa.

"El gobierno brasileño haciendo eso parece que dijera que los jugadores van allá para ser esclavos. No: van allá para recibir oportunidades y tener lo que no tienen en Brasil", asegura Zanello a BBC Mundo.

Pety se formó en una academia conocida de su país, Olé Brasil. Su vida cambió desde que su padre lo hizo conocer colgando en Internet videos de sus jugadas. "Antes jugaba en una escuelita; ahora estoy en un equipo grande", dice.

"Cambió mucho para mi familia también", agrega. "Ahora tenemos una casa".

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