Londres 2012: maneras originales de financiarse para los Olímpicos

Exhibición de salto en Times Square. Atleta Jesse Williams Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Una exhibición en plena plaza de Times Square en Nueva York para recaudar fondos.

Probablemente cuando se habla de Juegos Olímpicos, se le vengan a la cabeza algunos hitos de grandes deportistas como Usain Bolt, Rafael Nadal o Michael Phelps.

Sus medallas de oro y sus éxitos en la pista, la cancha y la piscina les han abierto la puerta a millonarios contratos publicitarios que les permiten dedicase a entrenar y preparase intensamente para esta cita cada cuatro años.

Pero esa sólo es la realidad de la élite del deporte. Y es que mientras algunos deportistas consiguen prepararse en programas de entrenamiento de alto rendimiento gracias a la suma de ayudas (de sus países, comités olímpicos y patrocinadores), los menos afortunados tienen que echar mano del ingenio para financiar su participación olímpica.

En los últimos meses, han salido a la luz algunas maneras originales y en ocasiones polémicas para conseguir el dinero necesario para poder participar en Londres. Conózcalas.

De la piscina al bingo

Derechos de autor de la imagen BBC World Service

Los atletas estadounidenses suelen encabezar el medallero, pero llegar a unos Juegos Olímpicos no es un camino de rosas para todos ellos.

Los deportes minoritarios sólo reciben una parte de su presupuesto del Comité Olímpico estadounidense (USOC, por sus siglas en inglés) y deben conseguir el resto por su cuenta. Por eso no es raro ver a atletas de primer nivel organizando exhibiciones o eventos públicos.

Ese es el caso de las componentes del equipo de natación sincronizada de EE.UU.

Muchas de ellas proceden del club Santa Clara Aquamaids de California que se financia con un bingo que, según los organizadores, genera unos US$2 millones anuales.

De ahí, las deportistas reciben el dinero necesario para sus entrenamientos, el alquiler de las piscinas, el costo de los campeonatos, el seguro de salud y los viajes.

A cambio, las mayores de 18 años o sus familiares dedican algunas horas semanales a trabajar en el bingo.

Entre el dojan y el burdel

Una iniciativa que causó polémica fue la del taekwodista neozelandés Logan Campbell, que creó una agencia de prostitución de lujo, un negocio legal en su país.

"En 2008 mi campaña olímpica costó más de US$150.000 que financié principalmente con la ayuda de mis padres. Necesito al menos US$300.000 para entrenar y asistir a los torneos en mi intento para competir en los Juegos Olímpicos de Londres", explicaba Campbell en la página web en la que presentaba la agencia de escorts que abrió en la ciudad de Auckland.

La noticia llamó la atención de los medios de comunicación, pero no sentó bien a los responsables de la federación de taekwondo ni al comité olímpico de su país. Ambos organismos le dijeron que no consideraban adecuado que se relacionase al deporte con ese negocio y le advirtieron que podría reducir sus posibilidades de ser seleccionado para ir a Londres.

Por eso, vendió la agencia en 2010. Pero para entonces su historia había ganado gran popularidad y una agencia deportiva le dio una beca de US$41.000 dólares que le permitió dedicarse a entrenar a tiempo completo y conseguir su clasificación a los Juegos Olímpicos.

Un tatuaje al mejor postor

Derechos de autor de la imagen Hanson Dodge

"Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña". Eso debió pensar el atleta estadounidense Nick Symmonds cuando, harto de esperar un patrocinador que no llegaba, decidió subastar un espacio de su brazo en el sitio de ventas de internet Ebay para tatuarse temporalmente el nombre de una compañía.

Con el lema "Tu nombre de Twitter en un Olímpico", Symmonds consiguió que once compañías se sintieran atraídas por esta peculiar campaña.

Finalmente, la firma publicitaria Hanson Dodge Creative ganó la puja al ofrecer US$11.100 y su nombre llegará a Londres en el brazo de este corredor de 800 metros planos.

Según explicó Symmonds a la prensa, además de para financiar su participación olímpica, también decidió poner en marcha esta inciativa para llamar la atención sobre las "anticuadas" reglas de patrocinio del órgano rector de las federaciones de atletismo que limitan la cantidad de dinero que los atletas pueden recaudar.

Alcancía digital para la hípica colombiana

Internet y las redes sociales son una baza para los deportistas que buscan recaudar fondos como muestra la jinete colombiana María Inés García, que ha puesto en marcha una campaña digital para buscar donaciones.

"Por primera vez en la historia, el equipo de Doma Ecuestre de Colombia ha obtenido un cupo para ir los Juegos Olímpicos. Es un sueño largamente anhelado que está a punto de hacerse realidad. Ya miles de personas se han unido a este sueño. Tu también puedes hacerlo", dice García en su web donde se pueden hacer donaciones de entre US$10 y US$500.

En ella, detalla los costos de su participación olímpica y cuenta en un videoblog en español y en inglés la preparación que hacen su caballo Kupfermann y ella para Londres.

El marchista que vende galletitas

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John Nunn es un militar y marchista estadounidense que en sus ratos libres cocina galletitas junto a su hija de ocho años y las vende por internet.

Según ha contado en entrevistas a medios locales, todo empezó como un hobbie cuando su hija Ella le pedía cocinar con él. Al principio, regalaban los postres a familiares y amigos pero con el tiempo decidieron iniciar un negocio y ahora asegura que le llegan pedidos de diferentes ciudades de EE.UU.

"Me estoy enfocando en el equipo de 2012, pero estoy creando las bases de este negocio para tener algo cuando deje de competir", le explicó el marchista a la revista de la Asociación de Atletismo.

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