Los peces en espacios reducidos son más agresivos

Última actualización: Martes, 12 de junio de 2012

En un ambiente confinado y desprovisto de estímulos, los peces se vuelven agresivos, según un científico en Estados Unidos.

Pecera con dos peces Rey Midas de difefentes colores

El espacio reducido y la falta de estímulos afecta negativamente a los peces.

Ronald Oldfield, de la Universidad Case Western Reserve en Ohio, es el autor del primer estudio publicado sobre el impacto del entorno en el comportamiento de estos animales en tanques o peceras ornamentales.

Sólo en territorio estadounidense, se estima que hay más de 180 millones de peces confinados en ese tipo de entornos artificiales.

El investigador comparó el comportamiento de peces de la especie conocida como pez ciclido Rey Midas, Amphilophus citrinellus, una especie proveniente de América Central y común en acuarios, en una variedad de ambientes: en un lago en su tierra natal en Nicaragua, en un pequeño arroyo artificial en un zoológico y en peceras de diferentes tamaños.

El estudio se centró en peces juveniles para eliminar la posible agresividad vinculada al cortejo y la reproducción. Oldfield también eliminó fuentes de alimento para evitar competencia relacionada con este factor.

Además del tamaño de la pecera, el científico varió la complejidad del ambiente, agregando obstáculos o escondites detrás de rocas, plantas u objetos novedosos.

Oldfield constató que en las típicas peceras pequeñas comunes en muchos hogares, los peces mostraban comportamientos agresivos, persiguiéndose, mordiéndose y atacándose unos a otros. Estos comportamientos pueden causar lesiones y en algunos casos la muerte.

Sin embargo, en peceras más grandes con recovecos, los peces dedicaban su energía a explorar en lugar de enfrentarse a sus compañeros.

"Cuando los peces están confinados en ambientes reducidos y sin estímulos, no tiene nada más que hacer así que pasa el tiempo dominando en forma agresiva a otros peces del acuario", dijo Oldfield a BBC Mundo.

"El estatus social dominante le permite al pez acceso preferencial a cualquier alimento que pueda llegar en el futuro".

Enriquecimiento del ambiente

Pecera

"El enriquecimiento del ambiente es la práctica de agregar objetos a un espacio confinado para mejorar la calidad de vida de los animales", dice el estudio.

"Cuando los peces fueron colocados en acuarios con estructuras complejas tridimensionales no se volvieron agresivos de la misma forma que cuando se encontraban en espacios reducidos sin estímulos. El espacio disponible, la complejidad del hábitat y el número de competidores parecen interactuar de forma que le vale la pena al pez comportarse en forma agresiva por recursos futuros", explicó Oldfield a BBC Mundo.

El estudio muestra según el investigador que los peces "tienen la habilidad de modificar su comportamiento social de acuerdo al entorno".

"Cuando los peces fueron colocados en acuarios con estructuras complejas tridimensionales no se volvieron agresivos de la misma forma que cuando se encontraban en espacios reducidos sin estímulos"

Ronald Oldfield

El trabajo podría tener implicaciones para otras especies. "Se han encontrado patrones similares en muchas otras especies de diversas clases de animales. Estas reglas básicas sobre cuándo comportarse agresivamente probablemente se aplica a la mayoría de los animales sociales. Sin embargo, pueden no seguirse en forma tan rígida en especies que tienen relaciones sociales más complejas, como los seres humanos y otros primates".

El estudio podría incluso beneficiar a seres humanos, según Oldfield. "Este estudio podría ayudarnos a comprender mejor los cambios en el comportamiento humano relacionados con diferentes ambientes". La violencia en las prisiones podría estar vinculada en parte al confinamiento y a la falta de estímulo.

"El enriquecimiento del ambiente es la práctica de agregar objetos a un espacio confinado para mejorar la calidad de vida de los animales. La reducción de la agresividad con un aumento en la complejidad del entorno es consistente con esta idea".

Implicaciones éticas

El trabajo tiene implicaciones desde el punto de vista del bienestar animal, por ejemplo en la creciente industria de la acuacultura y las granjas de peces, en las que las condiciones de confinamiento en que se mantiene a estos animales han generado controversia.

"Los altos niveles de agresión mostrados por los peces dominantes en cautiverio representan una amenaza para otros animales. En este estudio la agresión resultó en lesiones corporales y en acciones como encogerse de miedo, frecuentemente interpretadas como indicativas de estrés, que a su vez puede reducir los niveles de alimentación", dice el estudio.

Otro problema puede ser el aislamiento de especies que no son solitarias por naturaleza. Este aislamiento puede llevar a una menor alimentación y mayor agresividad cuando luego de ese período solitario los peces son colocados en grupo.

Oldfield concluye que los datos del estudio plantean cuestiones éticas relacionadas con las condiciones en que se mantiene a los peces ornamentales.

El estudio fue publicado en la revista Journal of Applied Animal Welfare Science.

Mojarra Foto: Ronald Oldfield

Los peces utilizados en el estudio son comunmente conocidos en A. Latina como mojarras. Inician su vida con color gris y algunos luego adquieren color naranja.

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