¿Quién le teme a la Hermandad Musulmana?

Última actualización: Jueves, 21 de junio de 2012

La Hermandad Musulmana podría tomar el centro del escenario en Egipto.

El cambio no termina de llegar a Egipto.

No está claro ni quién será el nuevo presidente ni qué poderes tendrá. Las respuestas están ligadas a la posibilidad de que un movimiento, hasta hace poco proscrito, se haga con el poder: la Hermandad Musulmana.

La semana pasada, la Corte Suprema anuló las elecciones en que la Hermandad había logrado la mayoría en el Parlamento.

La noche del domingo, poco después de una votación presidencial en la que el grupo se adjudica la victoria, el estamento militar se adjudicó poderes que, según algunos, convierten al presidente en una figura casi simbólica.

Este jueves, la comisión electoral pospuso el anuncio del ganador, argumentado que necesitaba tiempo para estudiar más de 400 denuncias.

Muchos interpretan estos hechos como indicios de una lucha interna, que podría terminar dando al traste con el esfuerzo de millones de egipcios por lograr una transformación democrática en su país.

¿Protagonismo reducido?

Algunos observadores consideran que el elemento crucial es si el estamento militar, que ha sido por décadas una de las principales fuerzas detrás del poder, está dispuesto a ocupar un segundo plano.

Esto frente a la posibilidad el candidato de la Hermandad, Mohammed Mursi, gane, de hecho, las elecciones, tal y como han venido reclamando desde el principio.

De confirmarse, un triunfo de Mursi le daría al llamado "abuelo de los grupos islamistas del Medio Oriente" su primera oportunidad de tomar el centro del escenario en grande.

"No debe verse como un movimiento Talibán. Para nada. Un triunfo de la Hermandad Musulmana no significa que el país esté cambiando su orientación, de una actitud pro Occidente a una actitud anti Occidente. Es más complicado que eso"

Barak Mikail, especialista del FRIDE

Un escenario del que había sido excluido por décadas, con el argumento de que permitirle participar hubiera sido darle puerta franca al extremismo musulmán.

Sin embargo, esa entrada podría quedar ensombrecida por una "declaración constitucional interina", que limitaría los poderes de quienquiera asuma la primera magistratura de Egipto.

La declaración le adjudica al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) facultades para legislar, manejar el presupuesto y nombrar un panel para redactar una Constitución.

El CSFA dice que estas disposiciones transitorias son necesarias, después del "vacío" que dejara la anulación de los comicios parlamentarios

Pero analistas consideran que se trata de una medida que demuestra que los uniformados no están dispuestos a entregar el mando a los islamistas en Egipto.

"Los generales pueden estar apostando a que, después de 16 meses de turbulencia política, los egiptos están exhaustos y desilusionados (…) Pero puede ser que la apuesta no dé réditos. Hay un riesgo real de más confrontación", escribió para la BBC el analista Roger Hardy.

Quién les teme

"Debemos esperar a ver el texto preciso, para determinar cuánta fuerza tendrá el presidente", opina, por su parte, Barak Mikail, experto en asuntos de Medioriente de la organización FRIDE, un centro de pensamiento europeo con sede en Madrid.

"Pero no hay que olvidar – cree Mikail – que habrá una nueva elección y un nuevo Parlamento en Egipto. Y el presidente siempre tendrá la oportunidad de influenciar a su propio partido".

¿Qué podría esperarse de los islamistas en el poder?

"Estoy cansado de gobernar Egipto (…) Pero si renuncio, habrá caos. Y me temo que la Hermandad Musulmana tomará el poder", se quejaba Hosni Mubarak en febrero de 2011.

Es una frase que bien podría resumir los temores compartidos por Occidente, que en parte le garantizaron el respaldo internacional por décadas.

"Leyenda"

Pero para algunos, hay más leyenda que evidencia detrás de esta visión.

"Uno de sus principales foco sería en los asuntos económicos y sociales. Gran parte de los islamistas están interesados en el desarrollo económico. Tratarán de ser una síntesis entre el conservatismo y el pragmatismo", opina Barak Mikail.

Las tensiones siguen creciendo en Egipto, a falta de resultados electorales.

Mursi, por ejemplo, ha declarado que no impondrá el uso del velo a las mujeres. Otros portavoces han hablado de que no se limitará la venta de alcohol en las zonas turísticas.

Observadores apuntan, sin embargo, a que la Hermandad está conformada de diferentes tendencias y visiones, que darán su propia batalla dentro de la organización para hacer que se conduzca en su dirección.

"No debe verse como un movimiento Talibán. Para nada. Un triunfo de la Hermandad Musulmana no significa que el país esté cambiando su orientación, de una actitud pro Occidente a una actitud anti Occidente. Es más complicado que eso", añade Mikail.

Con todo, son muchos los elementos en juego a esta fecha en Egipto como para anticipar un resultado claro. Aún si la Hermandad logra llegar al poder, hay unas estructuras en pie que podrán ignorar.

"Tendrá que decidir si sus intereses son mejor servidos a través de una confrontación total con el estamento militar o a través de alguna clase de acomodo", escribía recientemente Roger Hardy.

"Estamos viendo el surgimiento de un gobierno civil, pero no debemos olvidar que los militares no quieren irse. No le permitirán moverse más allá de ciertos límites".

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