El vacío que deja la muerte de Oswaldo Payá

Camiseta con foto de Oswaldo Payá Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Las Damas de Blanco y la bloguera Yoani Sánchez estuvieron en el funeral de Payá, vistiendo camisetas con su foto.

La muerte de Oswaldo Payá deja un vacío en la oposición al gobierno cubano a ambos lados del estrecho de Florida: la disidencia y el exilio.

El dirigente del Movimiento Cristiano Liberación y artífice del Proyecto Varela -que proponía reformas políticas y mayores libertades en Cuba, con miras a unas elecciones pluripartidistas- falleció en un accidente automovilístico que dejó a la oposición en su país sin una de sus grandes figuras.

En momentos en que el gobernante Raúl Castro intenta poner en práctica reformas económicas aunque no políticas, la muerte de Payá es un duro golpe para esa oposición que, pese a estar fragmentada, sigue tratando de abrirse un espacio.

Elizardo Sánchez, uno de los disidentes cubanos más destacados dentro de la isla, dijo a BBC Mundo que "para el movimiento prodemocracia al interior de Cuba es una pérdida irreparable, porque Oswaldo Payá era sin duda el líder político más notable de la oposición democrática, con una labor de más de 20 años tratando de promover la convivencia democrática en nuestro país".

Si bien no hay ninguna figura clara entre la disidencia como para pensar en un eventual presidente para la era poscastrista, en el momento en que Payá presentó el Proyecto Varela, entre 1998 y 2003, tal vez podría haberse pensado en él.

"Él tenía la estatura de un estadista", afirma Sánchez, haciendo la salvaguarda de que la decisión la hubieran tomado los electores. "Era un hombre que había acumulado grandes méritos desde el punto de vista político, social y humanitario".

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Payá y el exilio

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Image caption Mientras que el exilio cubano no compartía algunas posiciones de Payá, éste no era tan conocido entre el pueblo cubano.

Andy Gómez, profesor del Centro de Estudios Cubanos de la Universidad de Miami, se hizo eco del fallecimiento de Payá.

"Creo que es la pérdida de un símbolo muy grande que representaba a la oposición, a la disidencia dentro de Cuba", dijo a BBC Mundo. "Pero creo que la batalla que él mismo estaba luchando -los derechos humanos, la libertad de Cuba- sigue fuera de Cuba en el exilio cubano. Eso nunca se va a perder".

Sin embargo, Gómez advirtió limitaciones circunstanciales a las probabilidades de haber tenido a Payá de presidente.

"Aquellos que han llegado a tener popularidad dentro del sistema no han durado mucho, como hemos visto a través de la historia de esta revolución cubana", señala.

"Dentro de la disidencia también creo que es muy difícil, porque hay mucha falta de comunicación e información dentro de Cuba. Muchas personas, y más hacia las zonas rurales del país, no conocían a Payá, y no conocen ni a la misma Yoani Sánchez. Es un problema que se presenta en el futuro".

Oswaldo Payá sólo estuvo en una oportunidad en Miami, la capital del exilio cubano. Y varios de sus postulados no eran compartidos por éste.

"Payá quería enmendar la constitución de 1997 creada por el gobierno cubano, mientras que un grupo pequeño del exilio quería volver a la constitución de 1940", comenta Gómez.

"Creo que la mayoría del exilio estaba de acuerdo, no solamente con el intento pacífico pidiendo cambios que Payá y su movimiento cristiano estaban tratando de hacer", afirma el profesor.

Pero en cuanto al embargo estadounidense a Cuba, la diferencia sí es clarísima. "La mayoría del exilio sigue apoyando mantener el embargo", dice Gómez.

"Es el único papelito que tenemos en sí para negociar en un futuro con un gobierno cubano y como todos sabemos es bastante débil, así que la Iglesia Católica, como Payá, como mucha de la disidencia dentro de Cuba, pide que se levante para poder entrar comida, medicinas, mejorar en otras palabras las condiciones económicas que el país encuentra hoy en día", agrega.

Según el catedrático, la comunidad cubana en el exilio cree que levantar el embargo "le va a dar más fortaleza a este régimen para continuar en el poder".

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Entre los grandes

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Image caption A pesar del distanciamiento entre Payá y la jerarquía católica cubana en los últimos años, el cardenal Jaime Ortega consoló a la viuda en el sepelio.

Sin duda, la gran diferencia con respecto al embargo depende de dónde están los cubanos opositores, y Payá escogió quedarse en Cuba, donde se sentirá más el vacío que deja.

"La pérdida ha sido muy grande, pero el vacío habrá de ocuparse, porque como ocurre en el caso de otros grandes hombres, sobrevive el ejemplo de su vida y ante todo el ejemplo de la abnegación con que él llevó adelante su proyecto, su propósito y las metas del movimiento cristiano", afirma Elizardo Sánchez.

"Al igual que murió junto con él un joven de 31 años que se llamaba Harold Cepero Escalante, hay otros jóvenes del Movimiento Cristiano Liberación y él define la influencia de Oswaldo Payá Sardiñas y su obra en todo el movimiento de resistencia democrática al interior de Cuba", agrega el disidente.

Por su parte, Andy Gómez cree que Payá "va a ser recordado como uno de esos patriotas que ha luchado por años tratando de liberar a Cuba de este régimen castrista, de esta dictadura".

"El nombre de Payá será escrito en los libros futuros de la historia cubana", subraya.

En ese sentido, Sánchez lo ubica entre los grandes luchadores del mundo. "Creo que los Lech Walesa o los Vlaclav Havel y ahora los Oswaldo Payá de Cuba en el futuro están en un punto del camino. Los pueblos en la mayoría de las culturas muestran su sabiduría y saben escoger a sus líderes".

Sin embargo, el disidente afirma que "en Cuba no estamos todavía en una fase en que esto sea viable". Para él lo que ha ocurrido con la oposición en Venezuela es impensable, "porque no hay espacio político para ello".

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