Unos viejos duros comparten pantalla

Última actualización: Miércoles, 15 de agosto de 2012
Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone y Bruce Willis

Los tres legendarios actores en un momento de la filmación, que luego Schwarzenegger subió a Twitter.

Son el elenco multiestelar que más de un fan del cine de acción de las tres últimas décadas soñó con juntar: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Chuck Norris, Bruce Willis y Jean-Claude Van Damme repartiendo piñas y patadas ante cámara. Todos, en la misma película.

Nunca antes estas cinco figuras habían compartido pantalla. Y logró reunirlos Stallone, devenido coguionista además de actor principal, en “The Expendables 2”, la saga de un filme de 2010 en el que ya Willis y Schwarzenegger habían sido de la partida y que resultó un éxito de taquilla.

Ahora, los hombres rudos que hicieron de su estilo un clásico de los años ’80 van por más.

“Traemos de vuelta ese viejo rock&roll y damos a las audiencias algo que no han visto por un buen tiempo: acción visceral y auténtica”, señaló Sly, como todos llaman a Stallone en el rodaje de esta superproducción que está lista para su estreno, esta semana.

Titulada en español “Los mercenarios 2” (o “Los indestructibles 2”, según el país), la cinta pone cara a cara a actores que han tenido sus propios protagónicos, desde las legendarias “Rocky” y “Rambo” de Stallone a las cuatro “Duro de matar” de Willis, la saga de “Terminator” para el ex gobernador de California o las ocho temporadas de la serie “Walker, Texas, Ranger” de Norris.

"Traemos de vuelta ese viejo rock&roll y damos a las audiencias algo que no han visto por un buen tiempo: acción visceral y auténtica"

Sylvester Stallone, actor y co-guionista de "Los mercenarios 2"

“Creo que llegamos en el momento justo entre tanta película de CGI (imágenes generadas por computadora). Obvio que usamos CGI en parte, pero la esencia de la batalla es poner a los actores a pelear de verdad. Y tenemos varias heridas por eso”, resumió a BBC Mundo Jean-Claude Van Damme, quien ha hecho de “Retroceder nunca, rendirse jamás” un título de culto.

Vieja escuela

La expectativa por la nueva “The Expendables” ha alimentado por meses los foros especializados en internet, así como la especulación de que podría haber una tercera entrega con Harrison Ford y Clint Eastwood incluidos.

Por ahora, la historia de la segunda parte es más compleja que la original, pero lo suficientemente sucinta como para dejar lugar a las escenas de pelea que son el corazón del género.

Los mercenarios, contratados para una misión aparentemente sencilla, se ven envueltos en un conflicto de escala mundial, que los lleva a librar batallas en territorio hostil bajo la amenaza de una carga de seis toneladas de plutonio para armas nucleares que corre riesgos de caer en las manos equivocadas.

Filmación de "The Expendables"

La producción de la segunda película fue de mayor envergadura tras el éxito de la primera.

Después de los US$274 millones recaudados por la primera entrega, esta producción fue de otra escala: 14 semanas de rodaje, repartidos entre Bulgaria, Hong Kong y Nueva Orleans, durante las cuales hicieron volar aeropuertos, chocaron autos y tanques y explotaron decorados de ciudades completas.

La intención de Simon West -a quien Stallone dejó la silla de director- fue la de lograr una calidad de héroe distinta a la que se consigue con capas y poderes sobrenaturales.

La escena final es un buen ejemplo de ello, según relata Van Damme, puesto en la piel del malo Jean Vilain.

“Estaba pensada para que yo me fuera arrastrado por un helicóptero, las hélices me arrancaran, bam bam, buuuum, todo a velocidad… Cuando la leí pensé que no funcionaba, que la gente quería ver puños, vernos pelear”, contó el actor belga.

Con temor, fue al tráiler de Stallone a proponerle el cambio: “Le dije ‘creo que debería ser una lucha mano a mano’ porque eso es lo que la gente espera de nosotros. Y él me dijo: ‘yo pienso igual'. Fue una sensación física de felicidad saber que íbamos a compartir esa escena”.

Culto ochentero

Según un artículo de The New York Times, el héroe de acción americano es por estos días “una especie en extinción”.

“Los mercenarios 2” es, en parte, un regreso de esa especie agotada, para demostrar que todavía pueden darle a más de uno una buena paliza.

"Antes no había tecnología, ni cables, ni trampolines… llevaba trabajo aprender los movimientos. Cuando un actor pelea sin ayuda y los espectadores lo ven saltar 360 grados, le ven las venas, sienten esa adrenalina real, lo valoran mucho"

Jean-Claude Van Damme, actor

Ahora, ¿por qué los filmes de acción de la vieja escuela resultan piezas de culto para un público aficionado?

“Creo que tiene que haber algo para que las audiencias puedan relacionarse, alguien palpable, próximo, real. Quizás hasta con errores. El héroe tiene que ser parte de la audiencia”, opinó Stallone.

“No queremos competir contra los nuevos actores de acción, son iguales o mejores que nosotros. Queremos hacer esto que es viejo pero que, después de tanto tiempo fuera de pantalla, se volvió otra vez novedad. Antes no había tecnología, ni cables, ni trampolines… llevaba trabajo aprender los movimientos. Cuando un actor pelea sin ayuda y los espectadores lo ven saltar 360 grados, le ven las venas, sienten esa adrenalina real, lo valoran mucho”, agregó Van Damme.

La película, además, llega a tiempo para sacar rédito de un revival de la cultura pop de los '80 que excede al cine.

Pero quizás la gran receta para garantizar la fidelidad de los fans es la de saberse héroes... y poder reírse de sí mismos: en el guión, mercenarios y rivales se burlan de sus achaques y recrean escenas de las películas que los hicieron famosos, a sabiendas de que sus seguidores sabrán leer las referencias.

Basta una línea de diálogo sobre el final para dejarlo por sentado: “Estamos para el museo”, declara Stallone.

Y Van Damme asegura que a ninguno de los cinco le molesta: “No está mal pertenecer a un museo… pero somos el Louvre. Y todavía tenemos para ser rudos por muchos años más”.

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