Una reserva privada protege especies nuevas en Ecuador

Reserva Las Gralarias
Image caption La reserva Las Gralarias se encuentra en el bosque nublado frente al Pacífico, en una elevación de entre 1750 y 2400 metros. Foto: Jane Lyons

Aunque tiene una extensión de sólo 425 hectáreas de bosque en Ecuador, la reserva privada Las Gralarias alberga un verdadero paraíso.

"Hemos registrado 24 especies de aves endémicas de esta bioregión, 27 especies de colibríes, 114 de mariposas, algunas amenazadas y otras no descritas aún, tres especies de ranas que no se encuentran en ningún otro sitio y varias aún no descritas por la ciencia, además de 34 especies de mamíferos incluyendo pumas y oncillas", dijo a BBC Mundo Jane Lyons, quien inició la reserva en 1996 con la compra inicialmente de sólo 7,5 hectáreas.

Este sitio de extraordinaria biodiversidad en el bosque nublado del oeste ecuatoriano no es solamente un santuario para las especies que alberga, sino un centro de investigación con fines de conservación.

El hábitat de muchas especies se está reduciendo permanentemente. "La agricultura, la extracción de madera, la construcción de caminos e infraestructura están teniendo un impacto directo y atrayendo más gente a esta area, lo que a su vez aumenta la necesidad de construcciones y la destrucción del medio natural".

"Los bosques nublados son uno de los hábitats más amenazados del planeta".

Sueño hecho realidad

Las Gralarias es el cumplimiento de un sueño de décadas para Lyons, que se había trasladado permanentemente a Ecuador en el 96 para trabajar como jefa de la División para América de la ONG Birdlife International.

"Había trabajado en políticas ambientales, educación, publicaciones, impulsado proyectos de conservación, contribuido a establecer reservas y parques y dado innumerables presentaciones", relató Lyons a BBC Mundo.

"Pero durante gran parte de mi vida adulta quise comprar tierra y transformarla en una reserva. Así que luego de casi tres décadas de trabajos 'reales' decidí iniciar una reserva natural y llevar a la realidad aquello de lo que venía hablando durante tanto tiempo. Cuando vi el bosque hermoso y las aves en aquella parcela pequeña hice una oferta y por suerte el dueño aceptó. Comencé viajando los fines de semana y luego me fui a vivir allí en forma permanente".

Lyons nombró la reserva Las Gralarias, en homenaje a las aves nativas de esta región andina, Grallaria gigantea, de las que existen al menos cuatro especies en la reserva. El primer voluntario, Tim Krynak, estableció la Fundación las Gralarias en Estados Unidos para recaudar fondos, que junto a otras donaciones, permitieron la expansión del parque a las 425 hectáreas actuales.

Ecosistemas dinámicos

La reserva se encuentra en los Andes, frente al Pacífico, en una elevación de entre 1750 y 2400 metros. Se encuentra en una zona única de bosque nublado de elevación media con un clima de entre 10 y 20 grados con altos niveles de humedad y precipitaciones.

"Recibimos entre 2000 y 3000 mm por año de luvia y la humedad es frecuentemente cercana al 100%. Esta combinación de factores provee el hábitat perfecto para las muchas especies de plantas y animales que se han divesificado o aún siguen evolucionando de sus parientes en el este, en las tierras más bajas de la Amazonía", dijo Lyons.

La ubicación de estos bosques en elevación media en áreas montañosas y la constante humedad permiten que prolifere una increíble biodiversidad.

"Hay muchos nichos para diversificación de especies. Los árboles alcanzan grandes alturas y están cubiertos de musgos, orquídeas y plantas de todo tipo que a su vez proveen una gran variedad de micronichos adicionales".

"Pero también se da el fenómeno contrario, árboles que caen debido al gran peso vegetativo, montañas que se erosionan, lo que abre brechas en el bosque y crea aún más micronichos. Los bosques nublados son ecosistemas sorprendentemente dinámicos con numerosas especies de flora y fauna que no se encuentran en ningún otro lado".

Entre las especies de la reserva descritas por primera vez se encuentra la lechuza pigmea del bosque nublado, Glaucidium nubicola. Y en los últimos dos años se han descubierto dos especies nuevas de rana en Las Gralarias, Nymphargus lasgralarias, la rana de cristal de Las Gralarias, y Hyloscirtus críptico o la rana arbórea críptica. Varias especies de mariposa y ranas están siendo estudiadas y podrían ser especies nuevas.

Ventajas

Image caption Centrolene ballux, una especie de rana de cristal en peligro crítico, sólo se conoce en Las Gralarias. Foto: Tim Krynak/Reserva Las Gralarias

Entre los principals desafíos de una reserva privada, según Lyons, está la necesidad constante de buscar recursos, además de la falta de personal. "Sólo tenemos unos pocos empleados muy dedicados además de voluntarios".

Pero también existen ventajas. "La principal es que al ser independientes podemos hacer lo que creemos mejor desde un punto de vista de conservación, sin esperar los dictados de políticas públicas o cambios con cada nueva administración".

¿Puede el modelo de Las Gralarias ser replicado en otros sitios de América Latina?

"Ya hay numerosos ejemplos en Ecuador, el resto de América Latina y el mundo, de personas que hacen algo similar y sería maravilloso tener un directorio mundial de estos sitios".

"Nuestro compromiso con la investigación de campo nos hace un poco diferentes y ha dado al mundo nuevas especies o nuevos datos sobre especies ya conocidas".

Para Lyons, Las Gralarias tiene tres aspectos que deben coexistir: la conservación, el ecoturismo y la investigación. Pero la conservación es la prioridad y los otros son impulsados "siempre y cuando no la afecten negativamente".

Fortaleza y fragilidad

Lyons asegura que muchas cosas la hacen feliz, pero una de las más importantes es "estar en un sitio protegido donde pueda observar la naturaleza, aprender de ella y saber que al menos está salvaguardada. También me da enorme satisfacción regenerar tierra degradada y volverla un sistema natural. La otra cara de la moneda es el dolor que siento en el corazón cuando veo que un área natural hermosa está siendo destruida".

La fundadora de Las Gralarias señala que la motivación profunda que la impulsa es "la fascinación y la curiosidad inagotable sobre la naturaleza, las criaturas y sistemas naturales, las interacciones y simbiosis inherentes a la naturaleza, la increíble fortaleza y al mismo tiempo la total fragilidad y la diversidad de la que realmente no sabemos mucho".

"También un amor y compromiso de por vida con la naturaleza que se traduce en una pasión por defenderla".

¿Y qué le diría a otras personas que piensan en crear una reserva privada?

"Estén dispuestos a trabajar sin parar para lograr su sueño. La buena noticia es que definitivamente vale la pena. Ayudar a salvar parte de la biodiversidad del planeta es inmensamente difícil pero también inmensamente gratificante y hasta divertido. Irán a la cama exhaustos pero felices, sabiendo que tal vez han ayudado a salvar de la extinción una especie de anfibio".

Image caption Una de las 27 especies de colibrí en Las Gralarias. Foto: Dusan Brinkhuizen

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