Venezuela, el menos desigual, casi el más violento

  • 17 septiembre 2012
Armas
La inseguridad se ha convertido en uno de los temas cruciales de la campaña electoral.

Kevin, porque así le gusta que lo llamen, tiene 25 años, vive en un barrio de Caracas, se considera un pandillero y ve absolutamente normal robar y matar.

"Esto es una guerra de poder. Hay que hacerse respetar. Si aquel hace algo alocado, una masacre, mata dos o tres con disparos en la cara, ya el otro ve el ejemplo y quiere hacer algo peor", le comenta a un grupo de periodistas.

Kevin ya no vive en el barrio en que creció porque "se puso demasiado peligroso". "Había bandas que mataban gente inocente y nosotros nos pusimos a defender. Por eso uno se mete en problemas: me muero o me matan".

El joven es uno de los tantísimos venezolanos que ha interiorizado una situación que recuerda más bien a las películas del Oeste. Eso sí, no se considera de los "malos a los que les gusta matar personas inocentes".

Una de tantas víctimas de familias desestructuradas, educado en la falta de valores, en entornos urbanos en que reinan las drogas, el hacinamiento y la insalubridad, Kevin vive seguro de que por mucho tiempo sus acciones permanecerán impunes, sólo engrosando las estadísticas que señalan a Venezuela como uno de los países más peligrosos de América Latina.

No en vano, el asunto de la inseguridad es uno de los ejes fundamentales de la campaña electoral de cara a los comicios del próximo 7 de octubre.

El menos desigual

Peligroso, sí, pero al tiempo, el menos desigual. Un reciente informe de una agencia de Naciones Unidas situó a Venezuela como el país que registra menos desigualdades de renta en América Latina.

El Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Habitat), que mide la desigualdad según el índice Gini, considera a Venezuela por delante de Uruguay como el país menos inequitativo de la región.

Así, el caso venezolano parece apuntar a que el origen de la violencia no es necesariamente la pobreza, o que al menos se trata de un fenómeno mucho más complejo que no puede ser resuelto con el silogismo 'a más pobreza, más delincuencia'.

Las autoridades no ofrecen estadísticas en ese sentido desde hace siete años. La última cifra la dio el ministro del Interior y Justicia, Tareck el Aissami, quien habló de 48 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2010.

Esa cifra es menor que la de una ONG del sector como es el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV), que calcula 57 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2010 y 67 en 2011.

El propio presidente Hugo Chávez ha reconocido el "grave problema" que supone esto. Para atajarlo, recientemente puso en marcha la "Gran Misión a toda vida" con la intención de impulsar planes de prevención, inversión en cuerpos de seguridad y una reforma de la justicia.

Desigualdad

Chávez asegura que durante los 14 años que lleva en el poder, su gobierno ha combatido la criminalidad con programas sociales destinados a reducir la pobreza. "Venezuela es un ejemplo de que no bastan esas políticas sociales para disminuir los índices de violencia criminal", reconoció.

Según el informe de ONU Habitat, Venezuela es el país menos desigual de América Latina.

No obstante, el mandatario sostiene que el mayor crecimiento de la delincuencia se dio durante la década de los 90, por culpa de las "políticas neoliberales".

ONU-Habitat otorga a Venezuela un 0,41 en el índice Gini, que mide la diferencia de ingresos entre el quintil más rico y el más pobre. Así, el país petrolero es el que obtiene el mejor resultado de América Latina, aunque está por debajo de Estados Unidos y del peor de Europa, Portugal (0,38).

El país con mayores desigualdades en la región, según el índice Gini, es Guatemala, que aparece seguido de Honduras, Colombia y Brasil, la mayor economía latinoamericana y que recientemente abandonó el primer puesto de esta lista negativa.

El informe titulado "Estado de las Ciudades de América Latina y el Caribe" califica "la desigualdad de renta" de "extremadamente elevada". "Hay un déficit considerable de empleo y una abundante informalidad laboral concentrada en jóvenes y mujeres", señala.

"Caracas ha perdido centralidad y Venezuela despunta como uno de los países con una malla urbana más propensa al equilibrio", afirma ONU-Habitat.

Según datos de la CEPAL recopilados en el informe, la tasa de pobreza urbana en Venezuela pasó del 49% en 1999 al 29% en 2010, cerca del 26% de media de América Latina y el Caribe. Y lejos del 56% y 41% que registran respectivamente Honduras y El Salvador, los dos únicos con una tasa de homicidios mayor.

De hecho, la tasa de pobreza urbana más cercana es la de México, un 32%, que incluso en plena "guerra contra el narcotráfico" registra una tasa de homicidios de 18 por cada 100.000 habitantes, sensiblemente más baja que la venezolana.

"Situación trágica"

Para Roberto Briceño, responsable del OVV, la situación es "trágica". "Es único que en 12 años se haya triplicado la tasa de homicidios, sin tener guerras ni eventos 'espectaculares' y trágico por la no respuesta de las autoridades (…) y la desprotección de los ciudadanos".

"Exactamente en el mismo periodo de tiempo, Colombia redujo a la mitad su tasa de homicidios. Sao Paulo bajó de 40 a menos de 10 y dejó la categoría de epidemia. Y en Venezuela pasamos de 19 por cada 100.000 habitantes en 1998, después de cinco años de estabilidad, a 67 en 2011 según los cálculos de las siete universidades que formamos el observatorio.", le dijo Briceño a BBC Mundo.

Para Briceño, uno de los problemas está en que "el gobierno considera que la violencia y el delito tienen su origen en la pobreza y el capitalismo" y ha optado por "no aparecer como un gobierno represivo".

"Por lo tanto, su aproximación ha sido combatir la pobreza y el capitalismo. Las políticas sociales, las misiones, todo eso en que efectivamente han hecho un gran esfuerzo, si funcionara, habría conseguido la disminución de la violencia, y no ha sido así", agregó.

"El silogismo 'disminuye la pobreza ergo se reduce la violencia' es falso, la explicación no está en la desigualdad. La explicación para nosotros está en la institucionalidad, las reglas del juego que rigen la sociedad".

Según Briceño, "impunidad existe en todas partes".

"Lo que pasa es que hay niveles", señaló. "En 1998, por cada cien homicidios, hubo 118 detenciones. En 2011, por cada cien homicidios hubo nueve detenciones.

"Eso quiere decir que la impunidad es total, en el 91% de los casos, siendo optimistas. Eso significa que no hay ni juicio ni condena. No hay razones para no delinquir en Venezuela", concluyó Briceño.

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