Por el piso la industria de las alfombras en Afganistán

  • 11 octubre 2012

La producción de alfombras en Afganistán ha disminuido notablemente durante los últimos años, ocasionando inestabilidad económica en el país.

El negocio de Bibi Shirin Akberi en Kabul solía tener una enorme producción hace tres años. Ahora difícilmente vende.

Su modesta fábrica es una de las que aún producen las famosas alfombras tejidas a mano.

Conocidas por su arte, diseño y color, estas alfombras son hechas principalmente por mujeres en el norte y este del país.

Akberi pensó que estaba construyendo un nuevo camino al regresar de Pakistán, en donde vivió como refugiada durante muchos años. Sin embargo, las cosas no resultaron como ella se lo esperaba.

“Hasta 2009, yo solía darle empleo a 300 personas en mi fábrica. Pero las órdenes han disminuido dramáticamente y no podía pagarle a todos mis empleados. Ahora sólo empleo a 20 personas,” dijo a la BBC Akberi, quien tiene 38 años de edad.

Su fábrica, como otras miles, tiene un futuro poco prometedor pues la venta de las alfombras ha disminuido notablemente desde hace cinco años. Muchas personas se han visto obligadas a retirarse de este negocio.

Mientras que las fluctuaciones financieras pueden ocurrir comúnmente en cualquier área comercial, el daño sostenido por la industria de alfombras afganas es importante, puesto que el país no tiene muchos productos de exportación.

En 2007, las alfombras eran el mayor producto de exportación en Afganistán, con ventas en el extranjero que ascendían a unos US$261 millones.

El año pasado las exportaciones bajaron a tan sólo US$46 millones, de acuerdo con la Cámara de Comercios e Industrias de Afganistán.

Las cifras son un gran golpe para la nación que ha sido devastada por la guerra y que ha tratado de reconstruir su economía y actividad empresarial después de décadas en conflicto.

No hay cifras oficiales, pero se cree que millones de personas en Afganistán dependen de la producción de alfombras directa o indirectamente.

La competencia de países vecinos, la falta de infraestructura para la industria de las alfombras y años en guerra civil e inestabilidad han sido citadas como razones de la caída en la fabricación y exportación.

El país tiene una tradición de hace siglos de producir alfombras hechas a mano.

Las alfombras afganas decoran salas en casas alrededor del mundo, pero son costosas. Algunas de estas alfombras pueden costar miles de dólares.

Competencia entre alfombras

En “Chicken Street” en Kabul se encuentran las mejores salas de exposición de alfombras.

Es el mejor sitio para los extranjeros que las quieren elegantes y con estilo.

Gradualmente, algunas tiendas en esta calle han ido cambiando su mercancía por alfombras hechas a máquina importadas de países vecinos.

Mientras exportadores de alfombras sufren, algunos dueños de tiendas dicen que el negocio de venta de las importadas está prosperando.

“Personas comunes y corrientes no pueden comprar alfombras afganas. Son muy costosas. Sin embargo, las alfombras de Turquía e Irán son menos costosas y más accesibles. Son hechas a máquina. Es por esto que las personas aquí están comprando cada vez más alfombras de Irán y de Turquía,” dijo Abdul Qadir Rauf, dueño de una tienda de alfombras en “Chicken Street.”

Con el país disfrutando de un respiro de la guerra durante los últimos 10 años, también ha sido expuesto el impacto de la globalización. Esas alfombras hechas a máquina provenientes de Irán, Turquía y China cuestan un cuarto de lo que cuesta una alfombra afgana.

Otro problema es la falta de infraestructura adecuada para que la industria se pueda establecer. Muchas fábricas de alfombras de Afganistán mandan sus alfombras a la frontera con Pakistán para teñirlas y cortarlas. Funcionarios dicen que muchas veces son transportadas desde ahí como alfombras “Hechas en Pakistán.”

Parques industriales

El gobierno afgano dice que está tomando una serie de medidas para proteger y promover la producción de alfombras, descrita como la industria nacional de Afganistán.

“Estamos estableciendo dos parques industriales para ayudar a los fabricantes de alfombras con todas las instalaciones. Los productores de alfombras tienen que ir a Pakistán para el cortado y lavado. También queremos darle tierra a los trabajadores para que vivan ahí,” declaró a la BBC Mozammil Shinwari, viceministro de Comercio en Afganistán.

También dijo que el gobierno ayudaría a encontrar mercados para los productores de alfombras, puesto que el país consta de acceso libre de impuestos a muchos países.

La preocupación principal del gobierno es establecer seguridad pues ha habido un aumento de la violencia, no está claro que tan lejos podrán llegar a restablecer la industria.

La fabricación de alfombras es crucial para Afganistán pues es uno de los pocos sectores que ofrece empleo, particularmente para las mujeres. Miles de mujeres tienen la habilidad de tejer alfombras, pero no tienen la oportunidad de hacerlo.

“Volví a Afganistán después de que Hamid Karzai se hizo presidente,” djo Bibi Shirin Akberi. “Por seis meses entrené a alrededor de 500 mujeres a tejer. Pensé que estas mujeres podrían ganarse la vida así”.

“Pero mis sueños han sido destrozados”.

Afganistán sabe que no puede depender de la ayuda extranjera por siempre y que tienen que encontrar maneras de generan ingresos para los próximos años.

Con tanto en riesgo, muchos concuerdan en que el país no puede permitirse perder esta industria crucial para el país.

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