Buenos Aires deja de ser de lujo

  • 17 octubre 2012
Image caption Las marcas de lujo están abandonando Argentina.

Buenos Aires es considerada por muchos como una meca de la moda en América Latina. Cada año, cientos de miles de turistas llegan hasta la capital argentina para hacer compras y ponerse al día con las nuevas tendencias llegadas de Europa.

Uno de los sitios preferidos por los visitantes de mayor poder adquisitivo es la elegante avenida Alvear, que en pocas cuadras congrega muchas de las tiendas más exclusivas del mundo.

Pero este ícono del glamour está perdiendo su brillo: en los últimos meses varias marcas de lujo extranjeras cerraron sus tiendas y muchas de ellas directamente abandonaron el país.

El motivo son las restricciones económicas impuestas por el gobierno de Cristina Fernández, que, entre otras cosas, prohíben a las empresas extranjeras girar dólares a sus casas matrices en el exterior.

Las marcas de lujo, que en su mayoría importan sus productos a Argentina, también se vieron severamente afectadas por las trabas impuestas por las autoridades al comercio llegado del exterior.

Ver: Argentina se mueve hacia una economía de puerta cerrada

La firma francesa Louis Vuitton, considerada una de las favoritas de la presidenta Fernández, cerró a fines de septiembre su única tienda en el país, en la elegante avenida Alvear.

El fabricante de relojes y joyas suizo Cartier, que al igual que Vuitton operaba en Argentina desde la década de los años 90, también anunció que cerrará su local en la emblemática vía a fines de octubre.

Éxodo

En abril de este año, la francesa Yves Saint Laurent, que llevaba 30 años en Argentina, dejó el país al igual que la alemana Escada.

La última en irse fue Kenzo, que pertenece al grupo francés Louis Vuitton-Moett Hennessy (LVMH).

La marca de origen japonés cerró sus puertas la semana pasada y a través de un comunicado culpó a la "desaceleración económica" de Argentina.

Image caption El gobierno de Cristina Fernández ha impuesto una serie de restricciones económicas a las empresas extranjeras.

"En el complejo contexto económico por el que el país está atravesando (Kenzo) se ve obligada a interrumpir su actividad comercial", informó.

Por su parte, algunas marcas premium decidieron cerrar temporalmente. La estadounidense Polo Ralph Lauren clausuró por tiempo indeterminado sus tres locales en Argentina, mientras que la italiana Salvatore Ferragamo cerró su negocio en avenida Alvear pero mantuvo otro local abierto.

Las restricciones económicas en Argentina no sólo están alejando a algunas empresas extranjeras que operaban en el país. También estarían desincentivando la llegada de nuevos emprendimientos del exterior.

A pesar de que Fernández había anunciado en julio que la tecnológica Apple abriría una sucursal en el país, a comienzos de octubre la empresa estadounidense anunció que eligió a Chile para instalar su tercera filial latinoamericana (ya opera en Brasil y México).

Mientras tanto, la firma de ropa GAP -del mismo origen- también eligió a Santiago como base de operaciones regional y anunció la apertura de locales en Colombia, Perú, Panamá y Uruguay, pero no en Argentina.

Compre nacional

Algunos medios de comunicación locales, críticos del gobierno, expresaron su preocupación por el impacto que el cierre de tiendas de lujo pueda tener sobre el turismo, fuente de importantes ingresos para Buenos Aires.

En los últimos años se acentuó la llegada de visitas extranjeras que vienen a la capital argentina principalmente para hacer compras. Los más numerosos son los brasileños, que representan el 40% del turismo a Argentina y en 2011 fueron los que más gastaron: US$182 por día (cerca del triple de lo que desembolsaron los turistas europeos).

Image caption Yves Saint Laurent abandonó Argentina tras 30 años de actividad en el país.

Hasta hace unos meses era común ver a cientos de turistas brasileños paseando por las tiendas porteñas cargados de bolsas. Muchos optaban por comprar en Buenos Aires para evitar el impuesto que se aplica en su país a los productos suntuarios. Pero la devaluación del real frente al dólar y la sobrevaluación del peso hizo que en 2012 las visitas disminuyeran.

No obstante, el ministro de Turismo de Argentina, Enrique Meyer, minimizó el impacto de la salida de marcas de lujo extranjeras y negó que afecte al país.

En declaraciones a radio Mitre afirmó que empresas como Louis Vuitton "están en todos lados, están en los [duty] free shops".

En cambio, el funcionario destacó la relevancia que están adquiriendo en el exterior algunas marcas argentinas, como la heladería Freddo, la elaboradora de empanadas El Noble Repulgue y el fabricante de indumentaria Cardón.

En efecto, la misma avenida Alvear ha sido testigo del auge de empresas nacionales como Cardón o Giesso, que aumentaron su presencia a contramano de las marcas extranjeras.

Muchos argentinos apoyan la postura del gobierno de apostar por lo nacional.

"Demos más tiempo para ir sustituyendo importaciones superfluas e innecesarias. Pronto podremos exportar lo que antes importábamos", opinó un usuario en el sitio online del diario el Cronista Comercial.

Imagen

Sin embargo, otros consideran que el éxodo de empresas extranjeras está deteriorando la imagen del país y desincentivando la inversión extranjera.

Constanza Sierra, consultora especializada en marcas de lujo, le dijo a BBC Mundo que si bien es bueno que el país desarrolle su industria nacional, para eso no hace falta que Buenos Aires pierda su reputación como una de las ciudades más cosmopolitas de América Latina.

"Toda ciudad desarrollada tiene su oferta de marcas de lujo. El hecho de que una empresa extranjera decida abrir una tienda allí le da prestigio al país", afirmó.

Sierra también advirtió que el cierre de tiendas de lujo está dejando sin empleo a un vasto sector: "No sólo los empleados se quedan sin trabajo, hay toda una red de proveedores que también se ve afectada".

¿Y qué pasa con los argentinos que quieran comprar productos de lujo?

La propia experta admitió que ellos serán los menos afectados. "Los argentinos de mayores ingresos, que son un grupo pequeño, siempre prefirieron comprar sus productos de lujo en el exterior, y lo seguirán haciendo a pesar de las restricciones", aseguró.

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