Conmoción por una carta sobre la "muerte colectiva" de indígenas en Brasil

  • 26 octubre 2012
Cruces en la Explanada de los Ministerios, Brasilia

La carta de los indígenas Guaraní-Kaiowá, anunciando lo que fue interpretado por muchos como una amenaza de suicidio en masa, ha generado conmoción, pero también incertidumbre sobre el significado real del documento, que está firmado por líderes de la tribu brasileña.

La misiva, que tuvo amplia repercusión en las redes sociales y en portales de noticias de Brasil y el mundo, fue considerada un anuncio de suicidio colectivo por parte de Pyelito Kue, una comunidad de 170 indígenas que expuso así su desesperación con el gobierno y la Justicia Federal tras recibir una orden de desalojo de la tierra donde viven.

Los indígenas afirmaron que no saldrían vivos de sus tierras. El documento habla de la "muerte colectiva" y afirma que, si el Estado insiste en el desalojo, estará decretando la su muerte.

Dada la repercusión del supuesto anuncio de suicidio, el Consejo Indigenista Misionero (Cimi) emitió una nota aclaratoria.

"Los Kaiowá y Guaraníes hablan de muerte colectiva (diferente a suicidio colectivo) en el contexto de la lucha por la tierra, o sea, si la Justicia y los pistoleros contratados por hacendados insistieran en sacarlos de sus tierras tradicionales, están dispuestos a morir todos allí y no abandonarlas. No saldrán vivos de la tierra de sus antepasados".

Sin embargo, ni el Cimi ni otros dirigentes indígenas se arriesgan a negar la posibilidad de que ocurran suicidios. El miembro del Consejo de Aty Guasu -la gran asamblea del pueblo Kaiowá y Guaraní- y concejal Otoniel Ricardo, dijo a la BBC que no podía asegurar "que eso no vaya a suceder".

"Son ellos quienes deciden. Si los sacan (de su tierra), puede suceder. Si no, continuarán viviendo allí porque es su territorio", afirma Ricardo. "Lo que decidieron es que no saldrán ni vivos ni muertos. Quieren ser enterrados allí".

El viernes pasado, la afirmación categórica de la Fundación Nacional del Indio (Funai) de que "no hay intención de suicidio" en un comunicado, enfureció a Aty Guasu. En su página de Facebook, dirigentes de la asamblea señalaron que el organismo fue "autoritario" y parecía estar "ignorando el hecho conocido del suicidio epidémico del pueblo Guaraní-Kaiowá de Mato Grosso do Sul".

Por su remota localización, es difícil el contacto telefónico con Pyelito Kue. Un equipo de Cimi fue para hablar de la repercusión de la carta y conocer sus reacciones.

Desalojo

La tribu Guarani-Kaiowá tiene la mayor tasa de suicidios en Brasil.

La carta que llamó tanto la atención expone la desesperación del pequeño poblado de Pyelito Kue, después de recibir una orden de desalojo de la Justicia Federal a fines de septiembre.

Desde hace un año, el grupo de 170 indígenas vive acampado en tierras de una hacienda en la orilla del río Hovy, en el municipio de Iguatemi, en Mato Grosso do Sul.

"Pedimos al Gobierno y a la Justicia Federal que no decreten la orden de desalojo, sino nuestra muerte colectiva y que nos entierren a todos aquí", dice el documento.

"Pedimos, de una vez por todas, que decreten nuestra extinción total, además de enviar varios tractores para cavar un gran agujero para enterrar nuestros cadáveres".

De acuerdo con la Funai, "los estudios aún no se han aprobado y enviado al ministro de Justicia para que la tierra indígena sea demarcada y declarada de ocupación tradicional del grupo indígena".

Expulsados de su tierra natal y esperando hace décadas la demarcación de las áreas a las que tienen derecho garantizado por la Constitución Federal de 1988, los Guaraní-Kaiowá son 45.000 brasileños. Viven en su mayoría dispersos por Mato Grosso do Sul, disputando la tierra con la rica agroindustria del estado.

El coordinador regional de Cimi para Mato Grosso do Sul, Flávio Machado, afirma que la carta expone las dificultades no sólo de Pyelito Kue, sino de todos los Guaraní-Kaiowá, la segunda población indígena más grande de Brasil.

"La carta retrata una situación dramática que prácticamente todo el pueblo Guaraní-Kaiowá está viviendo", dice Flávio Vicente Machado, coordinador regional del Cimi para Mato Grosso do Sul.

Violencia

En los últimos diez años, afirma, casi no hubo progreso en la demarcación de territorios indígenas del país. Mientras tanto, la violencia contra los indígenas en el estado se intensifica, con asesinatos de líderes y ataques frecuentes de pistoleros.

En las últimas semanas, según el Cimi, diversas comunidades Guaraní-Kaiowá, como Potrero Guasu, Arroio Korá y Laranjeira Nhanderu sufrieron ataques y agresiones.

El grupo indígena podría ser expulsado de sus tierras ancestrales en Mato Grosso do Sul.

En repudio por los ataques, movimientos sociales organizaron un acto en defensa de los Guaraní-Kaiowá el viernes en Brasilia. Clavaron 5.000 cruces en la Explanada de los Ministerios para llamar la atención a lo que llamaron "genocidio".

Decenas de miles de personas ya han firmado una petición titulada "Vamos a impedir el suicidio colectivo de los indios Guaraní-Kaiowá" en el sitio Avaaz, que moviliza a los firmantes en internet.

La interpretación de suicidio masivo se basa en una dura realidad: los Guaraní-Kaiowá tienen uno de los índices más altos de suicidio en el país y, según el Cimi, en el mundo.

Cada seis días, un joven Guaraní-Kaiowá se quita la vida. Datos del Ministerio de Salud divulgados este año mostraron que, desde 2000, 555 indígenas de esa etnia se suicidaron, en su mayoría por ahorcamiento (98%), hombres (70%), de entre 15 y 29 años.

Falta de perspectiva

El índice está muy por encima de la media nacional. En 2007, fue de 65 indígenas por cada 100.000 habitantes, contra 4,7 personas en cada 100.000 en todo Brasil.

Estudiosos asocian el alto número de suicidios entre las tribus con la insuficiencia de tierras, la falta de perspectiva de tener territorios demarcados y el confinamiento en reservas indígenas.

Los índices de homicidio también son alarmantes. Informes del Cimi muestran que, en los últimos años, Mato Grosso do Sul encabeza "el triste ránking de estado más asesino de indígenas".

"Los Guaraní-Kaiowá están siendo asesinados cultural y políticamente. Por la falta de voluntad política del gobierno o por pistoleros enviados por hacendados", considera Machado.

En la carta de Pyelito Kue, advierten que cuatro de ellos ya murieron, dos por suicidio y dos "por palizas y tortura de pistoleros".

"Ya perdimos la esperanza de sobrevivir dignamente y sin violencia en nuestro antiguo territorio, no creemos más en la justicia brasileña".

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