Lo que Sandy se llevó de la campaña electoral en EE.UU.

  • 31 octubre 2012
Barack Obama
Obama canceló sus actividades políticas para concentrarse en la ayuda por el desastre.

La supertormenta Sandy no sólo arrasó con el noreste de Estados Unidos. También interrumpió la carrera por la presidencia a sólo una semana de las elecciones.

El presidente Barack Obama canceló su programa electoral del miércoles para quedase en Washington y concentrarse en los esfuerzos de ayuda para la devastada costa este del país.

Por su parte, su rival republicano, Mitt Romney, realizó un encuentro de ayuda a damnificados por la tormenta en Ohio, un estado crucial para sus aspiraciones, y regresará al curso de su campaña el miércoles.

Las encuestas de opinión muestran a ambos candidatos en un virtual empate.

Romney encabeza algunos sondeos nacionales del voto popular, pero Obama tiene una ligera ventaja en algunos estados indecisos que se espera decidan el resultado.

La tormenta ha congelado en efecto la carrera electoral al dominar la cobertura mediática y silenciar a los dos rivales.

Escuche nuestro audioblog Rumbo a la Casa Blanca: una inesperada supertormenta electoral

Sandy le roba protagonismo a Romney

Exactamente a una semana del día de las elecciones, la campaña está en pausa, como afirma Mark Mardell, editor de la BBC para Norteamérica.

Los candidatos, al menos, se están absteniendo de politiquería abierta, aunque el cálculo para cada uno es muy diferente, continúa Mardell.

La actividad programada por Romney en Ohio se convirtió en un evento de ayuda a los damnificados.

La Casa Blanca dice que el presidente recibió actualizaciones durante la noche mientras el huracán Sandy avanzaba por la costa y firmó dos declaraciones de desastre.

Uno puede ver la política de esto positiva o negativamente, según Mardell. Realmente estaría en problemas si la gente pensara que iba a ignorar un desastre de semejante magnitud para salvar su carrera política, viajando a estados indecisos para hacer campaña en vez de quedarse en la Casa Blanca.

Pero conducir un país en tiempo de crisis, hablando a la nación y por ella, es la esencia misma de lo que se trata ser presidente. De manera que, si le va bien, podría ayudar marginalmente.

Obama ya fue elogiado por un destacado republicano, el gobernador de Nueva Jersey. Chris Christie, usualmente un duro crítico, dijo que el presidente estuvo excepcional y merecía gran crédito por superar la burocracia y llevar ayuda a su estado.

Romney realmente no puede competir con eso.

Pero mostró buen tino al convertir un evento de campaña en Ohio en un evento de ayuda para víctimas de la tormenta.

Se animó a sus partidarios a llevar comida enlatada y suministros esenciales para ayudar a los damnificados.

En el corto discurso de Romney no se habló de política.

En cambio, dijo: "Agradezco el hecho de que la gente de Dayton se haya levantado esta mañana. Algunos fueron a la bodega, como veo, y compraron un par de cosas para estas familias que las necesitan".

"Es parte del espíritu estadounidense, dar a la gente que lo necesita, y vuestra generosidad esta mañana me toca el corazón".

Pero las tácticas de respeto por la tormenta y sus víctimas van a ser divergentes. Romney corre el riesgo de quedar fuera del debate y reanudará su campaña este miércoles.

El presidente no hará campaña. Ser visto haciendo su trabajo, y hacerlo bien, vale por mil concentraciones con partidarios, concluye Mardell.

¿Y los votantes?

Entre tanto, analistas políticos en Washington trataban de dilucidar adivinando las posibles implicaciones de Sandy en la carrera por la Casa Blanca.

La tormenta ya causó complicaciones en la votación anticipada en Virginia y Florida, y podría disminuir la participación electoral en áreas sin energía eléctrica y con calles cubiertas de escombros.

El martes, el presidente se reunió con trabajadores de la Cruz Roja estadounidense en Washington DC y tuvo sesiones informativas con encargados de alivio de desastres, así como con los gobernadores y alcaldes de las zonas afectadas.

Obama ofreció sus pensamientos y oraciones a los damnificados, al decirles: "EE.UU. está con ustedes".

El miércoles recorrerá áreas de desastre en Nueva Jersey, acompañado por el gobernador Christie.

Los analistas señalan que semejante alabanza de un popular gobernador republicano voceado como posible candidato presidencial en 2016 si Romney perdiera, representa una publicidad útil para la campaña de Obama.

Si lo permiten las consecuencias de la tormenta, todavía están programadas concentraciones de Obama el jueves en Nevada, Colorado y Ohio.

Por su parte, Romney se dirige a Florida. El exgobernador de Massachusetts debe aparecer en por lo menos tres concentraciones en ese importante estado indeciso.

El candidato republicano procedió con una presentación el martes en la mañana en Kettering, Ohio, lejos del alcance de Sandy, aunque el encuentro político se convirtió en un evento de ayuda por la tormenta.

El evento no estuvo desprovisto de parafernalia electoral: hubo una película biográfica sobre el candidato, y un cantante de música country originalmente reservado para la ocasión se presentó de todos modos.

Pero Romney no mencionó al titular demócrata al que pretende sacar de la Casa Blanca en los comicios de la próxima semana.

El republicano fue bombardeado por interrogantes de los reporteros sobre una propuesta que formuló este año para canalizar fondos de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias a los estados y el sector privado.

Romney se negó a contestar preguntas sobre si pensaba elegir como blanco la agencia, que está encabezando el esfuerzo de ayuda en áreas azotadas por Sandy.

Pero una portavoz de la campaña, Amanda Henneberg, declaró: "Un gobierno Romney-Ryan siempre garantizará que estén disponibles los fondos para desastres para quienes los necesiten. Punto".

Contenido relacionado