El primate colombiano en peligro de extinción

  • 23 noviembre 2012
Marimonda. Foto: Cortesía Proyecto Primates Colombia
"Si no se toman acciones, el futuro para esa especie es bastante oscuro". Foto: Proyecto Primates Colombia

En Colombia muy poca gente ha oído hablar del Ateles hybridus. Pero esta variedad del mono araña, popularmente conocida como marimonda, podría hacer al país suramericano merecedor de un muy dudoso privilegio.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) actualizó recientemente su lista de las 25 especies de primates más amenazadas del mundo.

Y la marimonda sigue estando ahí.

"Es el único primate del 'nuevo mundo', de los que viven en Suramérica y Centroamérica, que ha permanecido en la lista desde 2004", le dijo a BBC Mundo Andrés Link, investigador del Proyecto Primates Colombia.

"Si no se toman medidas, en el corto plazo -y esto puede ser una o dos décadas- seguramente se van a extinguir, por lo menos en el país", dijo Link.

"Si no hace algo seguramente vamos a convertirnos en el primer país de Suramérica en perder una especie de primates", advirtió.

Lo mismo opina Néstor Roncancio, del capítulo colombiano de la Wildlife Conservation Society.

"Si no se toman acciones, el futuro para esa especie es bastante oscuro", aseguró el investigador.

Situación crítica

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, en Colombia el Ateles hybridus ha sido avistado en los departamentos de Magdalena, César y La Guajira, especialmente en la zona norte de la Serranía de Perijá.

También se les encuentra en varias partes de la región del Valle del Magadalena Medio (que incluye a los departamentos de Antioquia, Bolívar, Boyacá, Cesar y Santander); en la zona del Catatumbo –en el departamento del Norte de Santander- y partes del departamento de Arauca y Caldas.

Y también hay marimondas en en territorio venezolano.

Sin embargo, según la IUCN "hay razones para creer que la especie ha declinado en al menos un 80% en los últimos 45 años (tres generaciones), principalmente debido a la cacería y la pérdida de hábitat".

"Durante los próximos 45 años, es probable que el declive alcance proporciones similares debido a la pérdida de hábitat", se lee en la página web de la institución, que identificó a la marimonda como especie "en peligro" en 2000 y "en peligro crítico" en 2003.

"Originalmente esa especie ocupaba más de 100.000 kilómetros cuadrados de distribución original. Estaba al lado y lado del río Magdalena", explicó Roncancio.

"Y esa zona, por estar dentro de los Andes, es la de mayor colonización humana dentro del país, lo que ha reducido mucho el hábitat natural para la especie".

Según Link, la fragmentación de esos ecosistemas afecta particularmente a la marimonda por su tamaño y hábitos de alimentación.

"Es grande y se alimenta principalmente de frutas, lo que hace que requiera de grandes extensiones de bosques para obtener su alimento", le explicó a BBC Mundo.

Minería y cacería

Los expertos además parecen sentir que la mejoría en la situación de seguridad de Colombia no parece estar mejorando las posibilidades de sobrevivencia de la marimonda.

La especie habita en bosques de Venezuela y Colombia. Foto: Proyecto Primates Colombia.

"Hay unas amenazas nuevas, como la minería a gran escala, los grandes monocultivos de palma, la ampliación de la frontera ganadera y agrícola a medida que ciertas zonas del país mejoran un poquito, y así sea temporalmente, su situación política", dijo Link.

"El núcleo importante de población, sobre todo de la subespecie Ateles hybidus brunneus, está en la serranía de San Lucas (en el sur del departamento de Bolívar). Y esa es un área que en este momento está bajo la mirada de la minería industrial", dijo Roncancio.

Además, el proceso de perdida de hábitat también ha expuesto a las marimondas a un mayor contacto con los humanos, lo que se ha traducido en un aumento de la cacería, uno de los factores que también están contribuyendo a su posible extinción.

"Hay alguna gente que cree que el caldo de estos micos cura la anemia y hay gente que lo busca específicamente para eso", explicó Link.

"Pero la mayor parte de la cacería es para el consumo de carne, como se caza cualquier carne de monte, o indirectamente, para el tráfico de mascotas", agregó el investigador.

Así las cosas, la esperanza de muchos conservacionistas está puesta en las zonas de conflicto, que por lo general todavía presentan una mejor cobertura vegetal.

"Esas, sin embargo, son zonas donde no se ha podido hacer la mas mínima investigación", aclaró el representante del Proyecto Primates, quien afirma que esa es una de las razones por las que no hay cifras creíbles sobre el actual número de marimondas.

"Y no se sabe si en estas zonas hay una población todavía muy grande o si hay unos bosques ahí vacíos, sin estos primates porque ya han sido cazados", agregó.

La demanda, en cualquier caso, es convertir esas zonas en parques naturales de carácter nacional o regional.

Y, según los expertos, también es necesario reforzar las áreas del Magdalena Medio donde aún aún hay grupos importantes de población.

El Ministerio del Ambiente de Colombia, por lo pronto, acaba de empezar a trabajar en un plan de acción para la conservación de la marimonda, un paso importante para generar mayor conciencia del problema a nivel individual e institucional.

Pero una búsqueda por "marimonda" en la página web de la institución arroja solamente un resultado: una breve mención en la descripción de las especies que habitan la Reserva Forestal Protectora Serranía de Coraza y Montes de María, en el departamento de Sucre.

Y si no se trabaja con un mayor sentido de urgencia es probable que muchos colombianos sólo descubran a la marimonda cuando esta sea la protagonista de una terrible noticia: la de su extinción definitiva.

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