¿Más derechos para las modelos?

Modelos

Detrás del glamour, el mundo de la moda oculta abusos y explotación de jóvenes. Esto es lo que opina la modelo estadounidense Sara Ziff, quien realizó un documental sobre este tema. En este artículo especial para la BBC, Ziff explica por qué cree que es necesario defender y reforzar los derechos de las modelos.

La profesión de modelo tiene un lado oscuro, marcado por la explotación y la injusticia.

Es un trabajo aparentemente glamuroso, que poco se relaciona con las malas condiciones laborales. Pero si se le quita el brillo, emerge otra realidad.

Tengo 30 años y he trabajado como modelo más de media vida, desde que, a mis 14 años, un fotógrafo me descubrió saliendo de la escuela.

Mi carrera ha sido muy exitosa e incluso he logrado ser la imagen de grandes marcas.

Disfruto de modelar, un trabajo que además de pagar mis cuentas, me permitió continuar con mis estudios y volverme económicamente independiente.

En general, el trabajo en sí mismo puede resultar muy divertido. Así que, hasta ahí, no debería tener motivos para hablar mal de una profesión que me ha aportado tanto.

Y sin embargo, hace unos años decidí que no podía seguir callando frente a los abusos de los que he hemos sido víctimas mis compañeros y yo.

En 2010, presenté Picture Me, un documental que narra mi experiencia y la de otras modelos, incluyendo los beneficios y perjuicios. Después de cinco años de filmar nuestro mundo detrás de las pasarelas, teníamos aproximadamente 300 horas de rodaje.

La realidad paralela

Las historias de abuso sexual, por desgracia, eran muy comunes. Una modelo, por ejemplo, contó que en un casting, uno de los fotógrafos más famosos del medio le pidió que se quitase la ropa, para después quitarse la suya y exigirle que lo tocara sexualmente.

El documental generó un gran impacto. Era la primera vez que un grupo de modelos mostrábamos nuestro mundo desde el otro lado de la pasarela y compartíamos nuestras perspectivas sobre un sector que muchas veces nos había hecho sentir mudas e impotentes.

Image caption Sara Ziff es modelo, documentarista y fundadora de la Alianza de modelos.

Como es sabido, este trabajo genera muchas críticas relacionadas con el peso y la imagen corporal. Varias veces me han gritado "¡cómete una hamburguesa!".

Es un hecho que existe una preferencia por modelos extremadamente delgadas en la pasarela. Lo que es más desconocido es el hecho de que la industria emplea a una gran cantidad de niñas, a quienes valora por su físico adolescente.

El verdadero problema radica ahí, en la obsesión que se tiene no solo con la juventud, sino con la extrema juventud.

Una niña de 13 años puede ser naturalmente flaca, como un palo, mientras que una mujer adulta, que tiene caderas y senos, por lo general no puede -y tampoco debe aspirar a serlo.

Y creo que debemos preguntarnos por qué hemos llegado a ese ideal. ¿Por qué tenemos esta perversa fascinación con la imagen de chicas muy jóvenes, sin experiencia y, de cierto modo, vulnerables?

Hay un síndrome de Peter Pan en el mundo de la moda. Cuando empezamos a envejecer y a desarrollar signos de madurez, nos exigen que sigamos una dieta extrema. Si nos negamos, nos sustituyen por modelos más jóvenes.

Las modelos no parecen crecer nunca. Y eso envía un mensaje a las mujeres: no se nos permite crecer.

La modelo y mi amiga Amy Lemons comenzó a modelar ropa de mujer cuando tenía apenas 12 años y se convirtió en supermodelo cuando apareció en la portada de la edición italiana de Vogue, a los 14.

Tan sólo tres años después, cuando empezó a desarrollarse físicamente, un agente de Nueva York le aconsejó que se comiera una galleta de arroz al día. Y si eso no funcionaba, la mitad de una galleta de arroz. Amy entendió el mensaje. Me dijo: "Querían que fuera anoréxica".

La industria de la moda no tiene restricciones en cuanto a quién puede modelar ropa de adultos. Personalmente, creo que sólo se debería emplear a mujeres adultas para ese fin.

Pero el tema crucial no es si debemos permitir que las modelos menores de 18 años trabajen, sino qué podemos hacer para mejorar las condiciones en que muchas de ellas trabajan.

Mientras recorría festivales y hablaba sobre mi película, el documental se convirtió en una herramienta de organización. Las modelos me buscaban y me pedían que compartiera sus historias.

¿Una profesión lucrativa?

Aunque la mayoría de la gente piensa que el modelaje es una carrera lucrativa, la gran mayoría de los modelos no gana mucho dinero.

Algunas me contaron que le habían dado sus ahorros de toda la vida a las agencias. A otras las obligaron a posar desnudas, en contra de sus principios.

En Nueva York, muchos diseñadores les pagan sus modelos con lo que llaman "canje", es decir, con ropa y no con dinero efectivo.

Image caption El modelaje se percibe como una profesión glamurosa y lucrativa.

Esta práctica no es ilegal, las modelos se consideran contratistas independientes y no empleadas, y por lo tanto, el respeto por el salario mínimo no aplica.

Pero nadie puede pagar su renta con una camiseta sin mangas -y hay algo supremamente reprochable en la manera en que los más ricos de la moda, las marcas más poderosas, contratan a menores de edad y no les ofrecen ninguna compensación económica.

Las modelos que hablaron conmigo realmente sentían pasión por su trabajo, pero no estaban de acuerdo con el trato injusto e incluso ilegal que recibían.

La unión hace la fuerza

Pronto nos dimos cuenta de que juntas éramos mucho más fuertes y de que podíamos hacer un cambio.

En febrero de 2012, con el apoyo de otras modelos y del Instituto de Leyes de la Moda de la Universidad de Fordham, formé la Alianza de Modelos, una asociación sin ánimo de lucro para modelos que pertenecen a la industria de la moda estadounidense.

En mayo, meses después de que nos reuniéramos con los editores de Vogue, las 19 ediciones internacionales de la revista acordaron no contratar modelos menores de 16 años, o que padezcan algún trastorno alimentario.

Teniendo en cuenta lo reacia que es la industria al cambio, fue un logro importante.

También establecimos un sistema de quejas, trabajamos mano a mano con líderes de la industria para mejorar la transparencia financiera en las agencias, y establecimos una política de privacidad detrás del escenario en la Semana de la Moda de Nueva York, para evitar que los fotógrafos invadan a las modelos cuando se están cambiando de ropa.

Todavía hay un largo camino por recorrer. Estamos trabajando para proteger legalmente a las modelos menores de edad en EE.UU.

También queremos asegurarnos de que exista una política de consentimiento en relación a los trabajos que impliquen la desnudez, y de que las modelos puedan acceder a un sistema de salud asequible.

Las fotografías de modelos están por todas partes en nuestra sociedad, y no podemos promover una imagen saludable sin antes tomar medidas para proteger a los rostros de este negocio.

Me doy cuenta de que la moda es una especie de fantasía, y que la mayoría de la gente no quiere tener en cuenta estas cosas cuando hojea una revista.

Le quitamos algo de glamour si nos hacemos preguntas. ¿Esta chica tiene 13 años? ¿Hay una cláusula en su contrato de agencia que le prohíba engordar más de 2 cm en las caderas? ¿No debería estar en la escuela?

Pero para luchar contra estos abusos, primero debemos cambiar la visión que tenemos de las modelos, no verlas como imágenes deshumanizadas, sino como seres humanos que merecen la misma protección y los mismos derechos que todos los trabajadores.

Creo que si nos concentramos en reforzar a las modelos, podemos cambiar el tipo de imágenes que vemos y tenemos.

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