Resuelven el misterio del asesinato del último gran faraón egipcio

Ramsés III
Image caption Ramsés III, que murió en aproximadamente el año 1.153 antes de Cristo, fue venerado como un dios.

El último gran faraón del antiguo Egipto, el rey Ramsés III murió producto de una conspiración; según acaba de revelar un equipo de científicos, le cortaron la garganta.

Las primeras ecografías de su cadáver momificado revelaron que el faraón murió por una herida de siete centímetros de ancho en su cuello.

La misteriosa muerte de Ramsés III fue ocultada durante siglos bajo las vendas que cubrían la garganta de la momia y que no se podían retirar para que el cadáver se preservase.

Estos trabajos pueden acabar al menos con una de las especulaciones sobre su controvertida muerte. Hasta ahora, las causas del deceso del faraón eran un misterio y ese tema era objeto de encendidos debates entre los historiadores.

Según antiguos documentos como el Papiro Judicial de Turín, en el año 1.155 A.C. integrantes del harén de Ramsés III trataron de matar al faraón en un intento de golpe de estado.

Pero lo que esos documentos no aclaran es si el intento de asesinato fue exitoso. Algunos dicen que lo fue, mientras que otros relatos de la época insinúan que el segundo faraón de la vigésima dinastía sobrevivió al ataque, al menos por un corto periodo.

Un misterio momificado

Image caption La momia que se cree que pertenece al príncipe Pentawere tenía unas marcas alrededor del cuello poco comunes.

El Papiro Judicial de Turín también habla de cuatro juicios diferentes y enumera los castigos para los implicados en el complot, entre los que estaba una de las dos mujeres conocidas del rey, Tiye, y uno de sus hijos, el príncipe Pentawere, posible heredero al trono.

Según ese documento, Pentawere, el único de los muchos hijos de Ramsés III que estuvo implicado en la conspiración, fue declarado culpable en un juicio y posteriormente se suicidó.

Para tratar de resolver ese misterio momificado, el profesor Albert Zink, paleopatólogo del Instituto de las Momias y del Hombre de Hielo de Bolzano (Italia) y sus colegas analizaron la momia de Ramsés III y los restos sin identificar de otro cuerpo que se encontró en la tumba real cerca del Valle de los Reyes de Egipto y que se cree que eran de su hijo Pentawere.

El equipo, que trabajó en el Museo Egipto de El Cairo donde están ahora los cuerpos, realizó algunas ecografías e hizo pruebas de ADN a las momias.

Los escáneres de Ramsés III revelaron que el faraón tenía un profundo corte en la garganta de siete centímetros debajo de la laringe que pudo provocar su muerte inmediata.

Los científicos creen que la herida pudo ser causada por una cuchilla afilada.

Amuleto

Image caption Ramsés III dirigió la defensa de Egipto contra varias invasiones.

"Hasta ahora sabíamos poco o nada del final de Ramsés III. Hasta ahora, quienes habían examinado su cuerpo habían hecho radiografías pero no descubrieron ningún traumatismo. Pero ellos no tenían acceso a los escáneres con los que contamos ahora.

Nos sorprendimos mucho con ese hallazgo. Todavía no estamos seguros de que el corte provocara la muerte, pero creemos que fue así", explica el profesor Zink.

"Podría haber sido hecho por los embalsamadores, pero es muy poco probable. No conozco ningún caso así".

Los investigadores, que publicaron su trabajo completo en el British Medical Journal, encontraron un ojo de Horus incrustado en la herida y creen que los embalsamadores lo colocaron como un amuleto durante el proceso de embalsamado de la momia.

Por otra parte, las pruebas de ADN mostraron que el cuerpo embalsamado de un joven de unos 18 años era familiar de Ramsés III, probablemente su hijo Pentawere.

"De nuestro análisis genético se extrae que los dos tenían un parentesco cercano. Comparten el mismo cromosoma Y y el 50% del material genético, algo típico en una relación padre-hijo", apunta Zink.

Cuando analizaron el cuerpo del joven, encontraron que tenía inusuales pliegues y arrugas alrededor de su cuello y que su pecho estaba hinchado.

Según el investigador, estos procesos se podrían haber producido después de la muerte, una vez que había sido momificado, pero también podría indicar que el joven murió ahorcado.

Para apoyar la segunda teoría, los investigadores indican que el cuerpo no recibió el habitual proceso de momificación, sino que estaba cubierto con piel de cabra en lo que se consideraba un "ritual impuro", algo que creen podría ser un antiguo castigo o la forma como se enterraba a las personas que no formaban parte de la realeza.

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