Los cinco visitantes nocturnos que sus hijos no quieren conocer

  • 27 diciembre 2012
Monstruo

Ningún niño se queja por la visita de los Reyes Magos o Papá Noel. De hecho, todos esperan la noche en la que los míticos personajes visitan sus casas cargados de regalos y parabienes.

Sin embargo, hay otros visitantes nocturnos que no son tan bienvenidos.

En general, en las distintas culturas, estos no caen tan bien y son más siniestros que adorables.

BBC Mundo les presenta cinco ejemplos.

El Cuco (España, Portugal y Latinoamérica)

El Cuco es un monstruo en las sombras el cual se come a los niños desobedientes.

Este monstruo se esconde debajo de las camas y en los armarios de los niños que se resisten a dormir, comer o alejarse de lugares peligrosos.

Mientras más malcriado es el niño, más hambre tiene El Cuco.

Una vez atrapada, la víctima es devorada o simplemente desaparece. Nunca más se sabe de ella.

Este personaje es capaz de adaptarse y tomar muchas formas.

A veces El Cuco es representado como un hombre encapuchado, otras como un feroz dragón hembra y también puede conocerse como un monstruo peludo.

Por lo general tiene los ojos rojos y a veces una oreja roja brillante. También es conocido como El Coco y El Cucuy.

Algunas variaciones de la historia cuentan que El Cuco fue un niño víctima de una terrible violencia, que regresó de la muerte para tomar venganza y aterrorizar a los vivos.

Gryla (Islandia)

Gryla es una de las muchas trolls femeninas que viven en la alta montaña de Islandia.

Su historia se remonta a los tiempos paganos, pero en siglos más recientes se convirtió en parte de la Navidad, viajando hacia los poblados en busca de niños malcriados.

Ella vuelve a su cueva con bolsas llenas de niños llorones a quienes hierve vivos y se los devora.

Tiene 13 hijos, los "Yule Lads", que también hacen lo propio acosando a las familias islandesas en los 13 días previos a Navidad, aunque recientemente se han vuelto un poco más educados, y dejan también regalos en los zapatos.

Gryla tiene pezuñas y cuernos en la cabeza, 13 colas y una nariz muy grande con verrugas.

La principal causa de su eterno mal humor es que siempre está con hambre. Y no sólo los niños atraen su ira. Sus dos primeros maridos la tenían tan cansada que se los comió.

Corredores nocturnos (Kenia)

Los corredores nocturnos son seres humanos normales durante el día, que pueden vivir en cualquier comunidad y estar entre nosotros.

Sin embargo, de noche se transforman. Su pelo se vuelve salvaje, sus ojos contorneados por círculos negros y andan completamente desnudos.

Corren por los pueblos golpeando las puertas y lanzando piedras a los techos.

Nadie puede atraparlos, porque tienen la capacidad de volar y desaparecer.

A veces cavan las tumbas de los muertos o, si no están de humor para cavar, usan su magia para que los ataúdes se desentierren desde el suelo.

Se comen la carne –si es que queda- y se llevan los huesos para hechicería.

Molestar a un corredor nocturno no es una buena idea, ya que pueden usar sus poderes para manejar tu mente. Incluso pueden obligarte a presenciar las exhumaciones.

El hombre de arena (Europa del Norte)

El hombre de arena es una figura ancestral de las tradiciones del norte de Europa que lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

En algunas historias, este personaje fantasmal visita a los niños a la hora de acostarse y esparce su arena mágica en los ojos de estos, para enviarlos a la tierra de los sueños.

A veces también anda con un par de paraguas: uno con dibujos agradables, para los niños buenos y otro negro para los niños malos, el que usa para detener sus sueños bonitos.

El otro lado de la historia es bastante siniestro.

En la versión del autor alemán ETA Hoffman, escrita en el siglos XIX, su arena hace que los ojos de los niños se desprendan. Él guarda los ojos en su saco, el cual le lleva a sus niños-búhos que viven en la luna.

Zwarte Piet (Países Bajos)

Zwarte Piet o El Negro Pedro es la mano derecha de Sinterklaas, el San Nicolás holandés.

Llegó el 5 de diciembre desde su hogar en España, en un barco llamado Madrid.

Hasta el siglo XIX, Sinterklass hacía su propio trabajo sucio, trayéndole regalos a los niños buenos y llevándose en su saco a los malos, para castigarlos y educarlos.

Sin embargo, en 1850, el autor infantil Jan Schenkman lo dibujó con un sirviente de color, quien luego fue conocido como Zwarte Piet. Ahora el trabajo del Negro Pedro es bajar por la chimenea con los regalos y atrapar a los niños que se portaron mal.

Zwarte Piet se ha convertido en un personaje polémico de los Países Bajos, ya que la tradición de pintarse la cara de negro en tono burlesco ha comenzado a considerarse ofensiva.

A través de los años se han intentado varias soluciones alternativas, como un Pedro Cara-roja o Pedro Arcoiris, sin embargo no han resultado ya que aterrorizan a los niños o dejan a los padres conmocionados.

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