Compartir auto: el negocio de la descongestión en San Francisco

  • 27 enero 2013
Lluvia

En San Francisco, en la costa oeste de Estados Unidos, la lluvia hace que incluso sus ciudadanos más comprometidos, aquellos que han elegido siempre caminar o viajar en bicicleta, de pronto sueñen con subirse a un cómodo automóvil.

Pero la mayoría no tiene uno. La automotriz alemana BMW identificó una oportunidad de mercado y decidió formar una división de servicios de uso compartido de automóviles, con una flota de 70 coches distribuidos por la ciudad; en un principio en 14 ubicaciones, a las que gradualmente se añadirán otras 100.

Richard Steinberg, gerente general de la iniciativa, llamada DriveNow, le explicó a la BBC que los miembros del esquema pueden recoger un auto en el centro de la ciudad para hacer el viaje de media hora hacia al aeropuerto a un costo de US$12. El mismo trayecto cuesta US$40-50 en taxi. La membresía de DriveNow tiene un costo único inicial de US$39.

Menos emisiones

Image caption Muchos de los que caminan o usan bicicleta usarían un auto en ocasiones especiales, pero no comprarían uno propio.

La mayoría de los autos que circulan por las congestionadas calles de San Francisco emiten gases nocivos, como dióxido de carbono y óxido de nitrógeno.

Pero los vehículos de DriveNow son BMWs ActivE recargables.

"La flota entera de San Francisco es eléctrica", le dijo Steinberg a la BBC.

La reducción de emisiones de vehículos en las ciudades es un elemento central de la idea de la empresa alemana; pero no sólo reemplazando automóviles convencionales por otros eléctricos.

DriveNow está vinculado a otro esquema, ParkNow, que permite a los conductores usar sus teléfonos inteligentes para reservar y pagar por un lugar para estacionar en una ciudad que tiene tan solo 448.000 espacios para estacionar sus 505.000 autos. De ese modo, logra reducir el tiempo que los conductores pierden cuando tienen que dar vueltas para encontrar uno.

Image caption En 20 o 30 años, siete de cada diez personas vivirán en una megalópolis.

La lógica de ambos esquemas es simple:

  • Si los conductores comparten un auto en vez de tener uno propio, se reduce el número total de vehículos que hay en la ciudad. Por cada coche que se suma a un esquema de uso compartido deja de haber otros diez, de acuerdo con la consultora Frost & Sullivan.</p>
  • Los autos compartidos que se usan activamente, dejan libres durante la mayor parte del día espacios para aparcar.</p>
  • Los coches que son velozmente dirigidos a un espacio libre para aparcar tienen un menor impacto en la congestión vehicular y la contaminación del aire.

Una menor congestión hace que el conducir se vuelva más placentero para quienes quedan en las calles, lo que hace más fácil convencer a más gente de gastar dinero en coches caros.

"Con DriveNow la gente que todavía no está lista para comprar un coche tiene la oportunidad de probar un producto BMW", dijo Steinberg.

"Tal vez, a medida que avance su vida decidan que quieren comprar uno y puede ser que pongan a BMW a la cabeza de su lista de opciones".

Crecimiento fenomenal

Image caption El esquema de auto compartido permite reservar uno desde un smartphone o tabletas.

Otras automotrices y empresas vinculadas a la industria del automóvil están probando esquemas similares. Un ejemplo es Car2go, de Daimler, la fabricante de los vehículos Mercedes Benz. Car2go funciona en varias ciudades del mundo, en conjunto con la firma de alquiler de autos Europcar.

"Cada vez más gente vive en áreas metropolitanas, en las que prefieren no tener un coche propio", dijo Andreas Leo, portavoz de Car2go.

De hecho, la industria está también trabajando en el desarrollo de complejas soluciones multitransporte, como boletos mensuales que permiten combinar transporte público, bicicletas públicas de alquiler y coches compartidos, explicó Leo.

La firma de alquiler Hertz tiene su propio esquema de uso compartido y el presidente de sus operaciones internacionales, Michel Taride está convencido de que "el incremento en el uso de teléfonos inteligentes y las nuevas formas en que se usan los coches están imponiendo una rápida transformación".

Y Avis Budget, que compite con Hertz y Europcar, está en proceso de adquirir una de las firmas pioneras en el mercado del uso compartido de coches, Zipcar, por US$500 millones.

"En el futuro esperamos que haya más miembros de esquemas de uso compartido que propietarios de coches en las principales ciudades del mundo", dijo el presidente para Europa de Zipcar, Ferk-Malte Feller.

Franck Leveque, analista de las áreas de automotores y transporte de Frost & Sullivan, está de acuerdo: "El uso compartido está creciendo a un paso que no habíamos registrado hasta ahora. Creemos que en 2020 habrá 140.000 vehículos y 15 millones de miembros suscritos a este tipo de esquemas tan solo en Europa"

Expansión urbana

Image caption Carreteras colapsadas en San Francisco.

DriveNow, de BMW, así como todos sus otros esquemas para clientes, son parte de una tendencia más amplia, que tiene como objetivo ofrecer "soluciones de movilidad flexibles para las ciudades", de acuerdo con Ian Robertson, miembro de la junta directiva de BMW.

En la actualidad unas 260 millones de personas viven en 30 megalópolis (conjunto de áreas metropolitanas o conurbaciones). En los próximos 20 a 30 años, dijo Robertson, en torno al 70% de una población mundial que rondará los 7.000 millones de personas vivirá en megalópolis.

"Seremos testigos de una migración masiva hacia las megalópolis", explicó. "En ese contexto son necesarias formas alternativas de transporte".

En San Francisco, es fácil devolver un coche a DriveNow: se elige uno de sus puntos de entrega, se estaciona y listo. No hay que llenar ningún formulario, no hay burocracia.

Así como está, el esquema funciona, aunque convencer a un número significativo de gente de que es una alternativa viable puede llegar a ser difícil.

Leveque cree que es posible: "Los consumidores están listos para el cambio en el momento en que la alternativa se vuelve disponible".

Contenido relacionado