Sinestesia de léxico a gusto: el hombre que saborea las palabras

  • 30 enero 2013

De joven, las novias de James le sabían a gomitas y ruibarbo.

Sus compañeros de clase tenían un fuerte sabor a papas fileteadas y mermelada de fresa.

Él no escogió a sus parejas por la personalidad o apariencia, sino por cómo sus nombres le hacían cosquillas al paladar.

James Wannerton tiene sinestesia, una condición en la que los sentidos se juntan y hacen que las sensaciones que normalmente percibimos por separado, se entremezclen.

Expertos de la universidad de Edimburgo, en Escocia, y de Sussex, en Inglaterra, creen que este fenómeno puede ser ventajoso, particularmente para la memoria.

La doctora Julia Simner, de Edimburgo, y el profesor Jamie Ward, de Sussex, investigan si la gente sabia, con habilidades extraordinarias, usa la sinestesia.

Uno de estos hombres, Daniel Tammet, tiene la marca europea de recitar en 2004 el mayor número de decimales de Pi.

Él ha escrito mucho sobre cómo -para él- los números están asociados a los colores.

"Creemos que la clave de las habilidades extraordinarias de los eruditos es la sinestesia, les da una ventaja en su memoria del recuerdo", señala Simner.

Menú fijo

James Wannerton dejaba que su paladar escogiera a sus novias y amigos.

En el caso de James, su sinestesia definitivamente lo ayudó en el colegio.

Como ahora, cuando de pequeño escuchaba un sonido, tenía un gusto inmediato e involuntario en su lengua.

Escuchar el nombre de Ana Bolena (reina consorte de Inglaterra por su matrimonio con Enrique VIII, en el siglo XVI), le daba un fuerte sabor a pera, lo que hacía de la lección de historia un capricho.

De hecho, la mayoría de los monarcas de la historia británica tenían un gusto particular, lo que significaba que los podía recordar con facilidad.

Su asociación de palabras y gustos también lo ayudan a recordar cada cruce en su camino al trabajo.

"Es como un menú fijo. Empieza con un sándwich de mermelada y termina con un caramelo", comenta.

James no puede imaginar cómo sería recordar algo sin asociarlo a algún sabor, a pesar de que no duda reiterar que su memoria no es de eruditos.

Una vez le ofrecieron la oportunidad de desconectar temporalmente esas experiencias sensoriales, pero decidió no hacerlo.

"Sería como si alguien te ofreciera apagar el sentido de la vista por 20 minutos", agrega.

Como presidente de la Asociación de Sinestesia del Reino Unido, él tiene la oportunidad de conocer a mucha gente con estos tipos de habilidades.

La sinestesia puede ser de diferentes formas, pues la mezcla de combinación de sentidos puede ser diversa.

Sentir con la vista

De pequeño, la sinestesia ayudó a James a recordar personajes históricos.

El tipo más común de sinestesia es la grafema-color. La gente que la tiene percibe las palabras, letras y números de un color determinado.

Un tipo de sinestesia descubierto recientemente es la táctil de espejo, en la cual las sensaciones del tacto se activan cuando una persona con esta condición ve a otros tocarse.

La forma relativamente rara de sinestesia experimentada por Wannerton es conocida como sinestesia léxico-gustativa.

Hay muchas teorías sobre el motivo por el cual existe esta condición.

Hay quienes piensan que se debe a un cruce de ciertas áreas del cerebro que normalmente no están conectadas.

Otros sugieren que todo el mundo nace con estas conexiones cruzadas que desaparecen en la mayoría de la gente, pero permanecen en los sinestésicos.

La doctora Simner dice que es un hecho que "el cerebro de las personas con sinestesia es diferente al de los demás por dos motivos: el cerebro de los sinestésicos tiene un grupo extra de conectividad y hay diferencia en la materia gris (se puede apreciar un espesor extra en ciertas áreas)".

El profesor Jamie Ward ha estudiado el cerebro de James en detalle con técnicas de escaneo.

"Cuando le pedimos que pensara en palabras que tuvieran un gusto bueno y malo al paladar, vimos muchas partes del cerebro iluminadas, incluso zonas asociadas con el gusto, procesamiento emocional e imaginario mental", explica.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que todavía queda mucho camino por recorrer en la comprensión de la sinestesia, particularmente en la identificación de genes responsables de esta condición.

La tendencia a tener sinestesia es de familia, aunque muchas veces los familiares desarrollan distintos tipos.

Además, un estudio que data de 1963 sugiere que la sinestesia puede ser inducida con el uso de drogas como LSD -lo que sugiere que la condición puede deberse a un desequilibrio de químicos en el cerebro.

Incluso ha habido casos en los que la sinestesia aparece tras una lesión en el cerebro. Pero la mayoría de sinestésicos, como James, sienten que siempre la han tenido.

De niño no le molestó. "Era algo tan natural como respirar", cuenta.

Lugares concurridos

No obstante, hay ocasiones en su vida de adulto en que el constante bombardeo de su paladar puede ser molesto.

Actualmente, si tiene que trabajar con alguien con un primer nombre abrumador, elige referirse a ellos por sus segundos nombres, o sencillamente rebautizarlos con uno nuevo.

Y James explica que hablar con gente en una habitación llena de gente puede saber un poco como si mezclaras muchos ingredientes extraños en un procesador de comida al mismo tiempo.

Por otra parte, hay gente que piensa que todo está en su cabeza.

El profesor Ward señala que, de hecho, todo está en su cabeza. "La pregunta es cómo llegó ahí. ¿Está arraigado en el cerebro?".

La mayoría de las veces James no menciona que es sinestésico. "¿Qué importa si saboreo los sonidos y la mujer del supermercado sabe a albaricoque?".

"No es eso lo que me interesa, sino a lo que me lleva. El estudio de sinestesia me lleva a un gran entendimiento de cómo cada quien percibe el mundo que le rodea y cada uno lo ve de formas muy distintas".