Cómo cayó el temible "asesino de Tenerife" en Colombia

Artículo de la revista semana sobre Luis Gregorio Ramírez Maestre
Image caption La revista Semana bautizó al asesino como "el Dexter criollo", en referencia a la serie de TV estadounidense.

Fue la quinta muerte en Barrancabermeja, en mayo de 2012, la que le dio al patrullero colombiano Juan Guillermo Tirado la pista que necesitaba para resolver el misterio.

Al igual que las otras víctimas de quien ya empezaba a ser conocido como "el asesino de Tenerife", por el nombre de la localidad donde habían sido encontrados todos los cuerpos, el quinto cadáver también correspondía a un mototaxista.

Como todos los demás, no medía más de 1,70 metros ni pesaba más de 60 kilos. Y también había sido encontrado atado a un árbol de pies, manos y cuello.

Al igual que en los casos anteriores, la causa de la muerte había sido asfixia.

Y, muy probablemente, también había sobrevenido al segundo día de estar atado, cuando la víctima no había podido seguir sosteniendo su propio peso por más tiempo.

Las similitudes les indicaban a los investigadores que estaban ante un asesino en serie, que disfrutaba torturando y viendo morir a sus víctimas.

Pero la clave para atraparlo estaba en lo que esta vez era diferente.

"Resulta que los celulares (de las primeras cuatro víctimas) eran de los baratos, no eran ningún premio", le contó Tirado a BBC Mundo.

"Pero el quinto ya era un celular de alta gama. Y uno ya sabe que ese es un premio para un delincuente", dijo.

Por el teléfono

Tirado concentró su atención en el celular y rápidamente consiguió individualizar un número de teléfono.

De ese número habían llamado a la quinta víctima –John Jairo Amador, de 19 años– en la mañana de su desaparición.

Y, tres días después, el mismo número estaba operando desde el teléfono del muerto.

"Ahí empezamos la búsqueda de ese número. Empezamos a marcarle, pero él apagaba, apagaba, apagaba", explicó Tirado.

"Entonces pedimos la sábana de llamadas de ese número telefónico, a ver a qué número llamaba frecuentemente, y sobresalía un número fijo en Medellín, Antioquia", dijo el patrullero, adscrito a la Seccional de Investigación Criminal (SIJIN) de la región del Magdalena Medio.

El patrullero llamó a Medellín, donde lo atendió una mujer.

"Preguntamos sobre el número de celular, diciéndole que tenemos unas llamadas perdidas de ese número celular, para verificar si de pronto era un conocido o algo porque no nos acordábamos bien. O si de pronto era un trabajo o algo, que nosotros estábamos necesitando", le contó Tirado a BBC Mundo.

"Cuando ella nos dice: ese número telefónico era el de mi hermano, Luis Gregorio Ramírez Maestre".

Numerosos muertos

El nombre de Ramírez ya figuraba en los archivos de la policía colombiana, pues había sido capturado dos veces, un par de años antes, en poder de motos robadas cerca de las ciudades de Valledupar y Santa Marta.

Image caption Luis Gregorio Ramírez Maestre ya reconoció la autoría de un asesinato. La policía cree que pueden haber sido entre 18 y 30. Foto: Cortesía SIJIN

Y, eventualmente, los conductores de los mototaxis robados también serían encontrados muertos; "atados de pies y manos a un árbol, asfixiados, torturados".

La prueba, si alguna faltaba, de que se las estaban viendo con un asesino en serie.

"Cuando uno es policía, todo lo espera en la calle, uno tiene que estar preparado para todo", le dijo Tirado a BBC Mundo.

"Pero nunca pensé en toparme con un caso de estos", confesó el patrullero.

Con esta nueva evidencia, Tirado consiguió permiso para salir de Barrancabermeja, en el departamento de Santander, en busca de más pistas.

Buscó al presunto asesino en su domicilio de Valledupar, donde su suegra le dijo que hacía rato que había desaparecido, y en Santa Marta.

Y en el proceso también fue encontrando más víctimas, todas con las mismas características, todas muertas de la misma manera en diversas localidades de la región del Magdalena Medio.

"La misionalidad (sic) de nosotros era quitarnos ese problema de encima, hacerle un bien a la comunidad", dijo Tirado.

"Le pusimos todo el empeño y entusiasmo a toda la investigación. Yo decía: no se me puede volar, no se me vuela, no se me vuela", relató el joven patrullero.

Atrapado

Fue el teléfono, una vez más, el que les permitió a la policía ubicar al sujeto, cuando la investigación ya llevaba aproximadamente nueve meses.

Para ese entonces, el sospechoso ya había descartado el aparato. Pero la lista de llamadas telefónicas le permitió a los investigadores identificar el hotel en Santa Marta en el que acostumbraba quedarse Ramírez Maestre.

"Llegamos al hotel, hicimos una entrevista y efectivamente ahí se estaba quedando este sujeto", contó Tirado.

Y unos días después, el 12 de diciembre de 2012, la policía procedía a su captura en una sucursal bancaria de esa ciudad del Caribe, como sospechoso del asesinato de John Jairo Amador en Barrancabermeja.

"Sentí una felicidad enorme, un descanso total", recordó Tirado.

"Pero hoy en día sigue la investigación, porque son bastantes casos, con la fiscalía especializada de Bucaramanaga", dijo.

Efectivamente, Ramírez Maestre ya aceptó la responsabilidad por el asesinato de John Jairo Amador, pero la policía colombiana hasta el momento ha logrado vincularlo con otros 18 casos.

Y se cree que, en total, el número de sus víctimas puede superar la treintena.

Lo suficiente, según la revista Semana, para ser considerado "uno de los mayores asesinos seriales de los últimos tiempos".

Atrapado gracias al empeño de un patrullero de 23 años. Y de un teléfono.

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