La presión de ser el "verdugo" de los desahucios en España

Bomberos de la Comunidad de Madrid reunidos en manifestación
Image caption Los bomberos son los nuevos cerrajeros. Los ayuntamientos los utilizan para asistir en los desahucios. Ahora, se han negado a cumplir con lo que consideran, no es su trabajo.

Tras la negativa de los cerrajeros a colaborar, los bomberos eran la única opción que les quedaba a las instituciones españolas para ejecutar los desalojos que están conmocionando al país.

Esta semana, los bomberos de la ciudad de La Coruña en el norte de España se negaron a ejecutar un desahucio para el que fueron requeridos.

Durante la jornada del lunes, más de 200 personas permanecieron en las inmediaciones de la vivienda de la octogenaria Aurelia Rey para impedir el desahucio por retraso en el impago de una mensualidad. La situación con la policía era tensa y habían colocado cadenas a la puerta del inmueble.

Cuando los bomberos llegaron a la calle Padre Feijóo, donde reside Rey, se dieron la vuelta y no rompieron las cadenas que impedían a la policía acceder al inmueble. Uno de ellos enarboló un cartel de "Stop desahucios" del colectivo que había congregado a los vecinos.

Los más de 200 asistentes comenzaron a aplaudir y el desahucio, finalmente, no se pudo hacer efectivo.

El desempleo y las deudas asfixian a muchos españoles que no pueden aguantar la presión económica. Esto derivó en los últimos meses en trágicos casos de suicidios.

Los bomberos coruñeses que tomaron la iniciativa, no sabían lo que aún estaba por venir. Su rechazo a asistir en el desalojo de Aurelia Rey fue muy sonado y apoyado en el país en los días posteriores.

Cuestión moral

Durante esta semana, bomberos de toda España mostraron su apoyo a sus compañeros de La Coruña. El lema "Rescatamos personas, no bancos", corrió como la pólvora por las redes sociales.

Antonio Rocamora es el presidente del sindicato de bomberos de la Comunidad de Madrid, una de las regiones que se unieron a la protesta.

"El sentir general del bombero está con la gente. No vemos bien que se nos utilice para ir contra quienes protegemos. Si nos piden que ayudemos en un desalojo, nos negaremos", dijo Rocamora a BBC Mundo.

Estos funcionarios son una suerte de héroes de los ciudadanos. Son admirados por su trabajo, que implica la protección de la comunidad, pero existe la duda de que si el bombero se dedica a colaborar en los desalojos, su disponibilidad se vea limitada ante una situación de urgencia.

A diferencia de los cerrajeros, los bomberos dependen de las instituciones públicas. Entonces, ¿pueden oponerse a asistir en un desahucio?

"Nos hemos negado alegando que no es nuestro trabajo. Nosotros estamos para atender las emergencias, y sólo si existe un claro peligro para la persona, entraremos en la vivienda. Pero no sabemos si nuestra decisión está justificada legalmente. Lo estamos consultando", explicó Antonio Rocamora.

Los primeros 'rebeldes'

Hasta ahora, los bomberos habían estado haciendo el trabajo de los cerrajeros. Son ellos los primeros a los que acuden las autoridades para faciliar un desahucio.

Son los encargados de abrir las puertas que nadie quiere abrir y de cerrarlas a cal y canto una vez que no queda nadie dentro.

En el camino, tienen que presenciar la expulsión de una familia de su vivienda, y experimentan el dolor, la desesperación y la impotencia de quienes no tienen otra opción que quedarse en la calle bien porque se retrasaron en algún pago o porque el desempleo no les permitió liquidar su deuda con los bancos.

La presión moral pudo con los cerrajeros. Y en noviembre de 2012 decidieron que se había llegado muy lejos y que los desahucios ya no formarían parte de su trabajo.

"Las situaciones llegaron a ser traumáticas. En algunos casos son madres con hijos o ancianos a quienes tienes que echar de su casa. Al final eres el verdugo, el que va y quita la cerradura y cuando sale la familia pone otra cerradura para que no entren más... Somos nosotros" relata David Ormaechea, presidente de la Unión de Cerrajeros de Seguridad (UCES) de España, a BBC Mundo.

Ormaechea cuenta que pese a que no ha presenciado todavía el drama de un desalojo, en su anterior empresa tuvo que efectuar uno. "Cuando abrí la casa, me encontré con juguetes de niño tirados por el suelo. Estaban por todas partes y a mí, que tengo un hijo, me dio un vuelco al corazón. Esa noche sólo pude pensar dónde estaría la familia".

Aunque, asegura el presidente de la unión, los cerrajeros son muy respetuosos con la ley, "ante todo eres persona. Esto es un tema moral y de responsabilidad social. Y eso está por encima de todo lo demás".

Desde que se negaron en rotundo a abrir las puertas de los desalojados, los cerrajeros han perdido clientes: "Aún hay alguno que hace el trabajo porque no quiere perder el dinero. Negarse significa llevar menos dinero a casa y que el cliente no confíe más en nosotros".

La crisis económica ahoga a las familias en España y, a veces, sacrificar los ingresos no es una decisión fácil. "Prefiero perder 80 euros (US$100) y poder dormir por las noches", afirma convencido Ormaechea.

Antes de tomar la decisión casi unánime de no responder ante las autoridades, varios cerrajeros se negaron, individualmente, a terminar su trabajo. Entonces, algunos ayuntamientos sacaron el as que tenían guardado en la manga: los bomberos.

"Los ayuntamientos ahora quieren a los bomberos para hacer el trabajo sucio pero ellos también se están negando. No sé quiénes serán los siguientes verdugos".

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