¿Estamos a tiempo de salvar a las especies en riesgo de extinción?

  • 3 marzo 2013
Tortuga marina
Image caption El comercio de algunas especies de tortugas marinas como la Hawksbill está completamente prohibido.

En medio de una crisis de extinción sin precedentes, a partir de este domingo se discuten, en una conferencia en Tailandia, nuevos planes para proteger a elefantes, rinocerontes y otras especies.

Delegados de 178 países revisarán la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites, por sus siglas en inglés).

Actualmente están protegidas por el tratado unos 35.000 animales y plantas.

Pero con una "crisis de extinción" global a la que se enfrentan muchas especies, la reunión de este año ha sido descrita como la más crítica de su historia.

El acuerdo de Cites fue firmado en Washington en marzo de 1973, en un intento de regular el floreciente comercio en flora y fauna silvestres.

Entró en vigor en 1975 y los expertos dicen que las importaciones globales legítimas de productos silvestres ascienden ahora a más de US$300.000 millones anuales.

La convención funciona dando licencias para comerciar especies.

El proceso debe ser gobernado por la evidencia científica de amenazas contra un animal o planta.

Sin embargo, dado que Cites consiste de delegaciones gubernamentales, su toma de decisiones está arraigada en los intereses políticos y económicos de los países miembros.

En Bangkok, delegados de unos 178 países se enfrentarán a algunas decisiones cruciales.

Votos secretos

La primera será el asunto de las votaciones secretas.

Muchos críticos sostienen que las delegaciones de Cites a veces se esconden tras el proceso del voto secreto cuando desean evitar ser vistos poniendo intereses comerciales antes que la conservación.

Muchos activistas esperan que el encuentro vote por restringir el uso del voto secreto para dar una tónica más abierta a las reuniones.

"Cites debería ser un organismo transparente, pero los votos secretos se hicieron más fáciles de implementar a instancias de ciertas partes que no quieren que se conozca su voto", dijo a la BBC Mark Jones, de Humane Society International.

"Apoyamos una creciente transparencia, para que las partes puedan rendir cuentas", agregó.

Los delegados tendrán que lidiar con 70 propuestas para enmendar las reglas relativas a especies específicas. Los elefantes ocuparán un lugar importante, dado que la demanda global por marfil está llevando la caza furtiva a niveles sin precedentes.

Pero muchos activistas ven a Tailandia como uno de los más grandes contribuyentes al comercio, ya que allí es legal vender marfil que obtienen de los elefantes nativos. Se cree que los criminales también usan esta laguna jurídica para vender existencias de marfil de elefantes africanos.

Ahora el gobierno tailandés está bajo presión para actuar al respecto.

"Después de años de no poner fin a este comercio sin restricciones, Tailandia debería aprovechar que es el centro de atención y cerrar estos mercados que alientan la caza furtiva de elefantes en África", expresó Carlos Drews, del grupo ambientalista WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza).

Grupos de activistas están buscando imponer sanciones a Tailandia, la República Democrática del Congo y Nigeria para tratar de detener el flujo del marfil.

Guerras de osos

Image caption Pese al más alto nivel de protección de Cites, se cree que sólo quedan 200 rinocerontes de Sumatra vivos.

Otro asunto que está dividiendo a las delegaciones y a los activistas es el estatus de los osos polares.

Estados Unidos propone la prohibición de todo el comercio de partes de osos, una medida opuesta estridentemente por Canadá y Rusia. Cada año se matan unos 400 osos con este propósito.

Dan Ashe es director del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. y jefe de la delegación estadounidense en Cites.

"Mientras que reconocemos que el comercio en partes de osos no es el factor que está llevando a los osos polares a la extinción... creemos que ese comercio debe terminar".

En cuanto a rinocerontes, Kenia propone que haya una moratoria en la exportación de cuernos como trofeo de Sudáfrica y Suazilandia, actualmente exentos. También hay divisiones en torno al mejor enfoque.

Algunos ambientalistas creen que la cacería por trofeos ha ayudado a que se recupere la población de rinocerontes al conseguir ingresos del turismo.

Otros investigadores piden la legalización del comercio de cuernos de rinocerontes pues culpan a la actual prohibición del aumento de las recompensas de la caza furtiva. El año pasado, 668 rinocerontes fueron muertos por cazadores furtivos en Sudáfrica, y este año han muerto más de 100 hasta ahora.

Es probable que varias especies de tiburones también obtengan protección adicional esta vez, según activistas, mientras que los informes noticiosos indicaban que más de 100 millones de escualos son sacrificados al año en la pesca comercial.

Uno de los aspectos más interesantes de esta conferencia es la emergente alianza política entre las dos economías más grandes del mundo: EE.UU. y China están patrocinando conjuntamente propuestas para restringir el comercio de tortugas asiáticas.

Según Dan Ashe, se trata de una medida significativa.

"Es la primera vez que hemos hecho una propuesta conjunta con China, que es un buen augurio para una sociedad futura entre EE.UU. y China".

Y así como se tratan de salvar especies diferentes, EE.UU. presionará con propuestas para pasaportes para instrumentos musicales.

Muchos instrumentos son fabricados con especies raras de madera que requieren un permiso para ir de un país a otro. Es una propuesta que probablemente tendrá un apoyo generalizado.

La reunión durará hasta el 14 de marzo.

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