Niños: el lado oscuro del turismo

  • 4 marzo 2013
Tráfico de niños
Image caption Ecpat pretende que los viajeros reporten actividades que consideren sospechosas.

Alrededor de 1,2 millones de niños son víctimas de tráfico cada año. La industria de viajes, usada frecuentemente por los criminales para movilizar y esclavizar a sus víctimas, se ha involucrado activamente en el esfuerzo de hacer algo al respecto.

Los viajeros también pueden poner de su parte, estando alerta ante actividades sospechosas y apoyando a las compañías que han sentado posición contra el turismo sexual y la explotación infantil.

A la fecha, más de 1000 agencias de viajes y cadenas hoteleras en 42 países, han firmado el "Código", un documento en el que se encuentran consignados unos principios para luchar contra el tráfico infantil y el abuso, lanzado en Suecia en 1998 por Ecpat, una red global de organizaciones que trabajan para poner fin a la prostitución, pornografía y tráfico infantil con fines sexuales.

Viajeros, fundamentales contra el tráfico

Los viajeros pueden encontrar en la página web de Ecpat la lista de compañías que han firmado el Código, y pueden usar las cartas y postales disponibles para incentivar a otras compañías a firmar también.

Patchareeboon Sakulpitakphon, director de proyectos de Ecpat, en Bangkok, Tailandia, dice que es un "gran paso" para las compañías hacer parte de la red, ya que implica que establezcan una política ética de tráfico y explotación infantil, entrenar personal en el tema e incluir cláusulas en sus contratos con proveedores.

"Los viajeros deberían entender que este es un crimen sensible, ignorado frecuentemente por algunas compañías de turismo, sólo porque no conocen del tema o porque no están alerta. También porque choca con la imagen de las vacaciones ideales", dice.

"Otros están temerosos de tomar acción porque sienten que no es su responsabilidad, o porque temen a represalias del crimen organizado".

De hecho, Carol Smolenski, directora ejecutiva de Ecpat EE.UU., dice que durante años fue un asunto lento intentar que compañías estadounidenses firmaran el Código.

Cuando lanzaron la iniciativa en EE.UU, en 2004, solamente una compañía, Carlson, propietaria de la cadena de hoteles Radisson y los hoteles Country Inn and Suites, lo firmó. Pasaron seis años para que otra empresa del país se sumara.

Sin embargo, a partir de 2011, la iniciativa ha entrado en un momento transcendental, con la llegada de Delta Airlines, Wyndham Worlwide, que incluye los hoteles Wyndham, Ramada, Days Inn y Howard Johnson-Hilton y Sabre, dueña de Travelocity.

"La gente que trabaja en hoteles y aerolíneas ve cosas irregulares todo el tiempo", dice Smolenski, "y a menos que esté capacitada sobre lo que debe hacer, tal vez no haga nada al respecto".

De acuerdo con el Código, el personal de la recepción de los hoteles está entrenado para reconocer señales de posible tráfico de niños. Por ejemplo, la chica que llega a pagar en efectivo, sin equipaje, seguida por un hombre.

La empresa debe contar con protocolos establecidos para dar los siguientes pasos.

Muchas compañías pueden también ayudar a difundir la iniciativa entre los viajeros. Por ejemplo, Accor, el grupo hotelero que incluye las marcas Novotel y Sofitel, publica carteles sobre turismo sexual infantil en sus hoteles y en eventos para generar conciencia en Tailandia.

Instinto en acción

Image caption El tráfico de niños con fines sexuales ocurre en todos los países.

Más allá de patrocinar a las empresas que hacen parte del Código, los viajeros deben reportar actividades sospechosas.

"Es el instinto el que entra en acción", según Smolenski, quien agregó que la gente no necesita mucho entrenamiento para saber cuando algo no está bien.

"Si, por ejemplo, una chica joven está sobrevestida para su edad y parece estar en una situación extraña, avísele a su guía turístico, hotel o agencia de viajes. O llame a las autoridades correspondientes".

Las situaciones de emergencia merecen llamar a la policía local. También se puede encontrar asesoría útil entre la misma policía y otros grupos como las oficinas de Ecpat o, en el caso de EE.UU., la línea telefónica del Centro Nacional de Recursos sobre Tráfico Humano.

"Ya no se puede afirmar que el tráfico ocurre en un país en particular. Pasa en todos los países", dice Sakulpitakphon, quien reconoció que Tailandia, Camboya y Vietnam, son algunos de esos países.

Sin embargo, Tailandia es también uno de los países en los que la industria de viajes ha respondido activamente al Código. Otros son Colombia, Costa Rica, Holanda y Sudáfrica.

"Es responsabilidad de todos prevenir la explotación sexual de los niños", dijo Sakulpitakphon.

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