Primer Francisco, primer jesuita

  • 14 marzo 2013
Personas pasean en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano
Image caption La Compañía de Jesús es una orden religiosa de la Iglesia Católica Romana.

El papa Francisco es el primer miembro de la Compañía de Jesús en ser elegido Sumo Pontífice. Pero, ¿quiénes son los jesuitas?

Según esta sociedad, únicamente masculina, hay 20.000 jesuitas que trabajan en más de 100 países en las parroquias, escuelas, universidades y centros de espiritualidad.

Los jesuitas hacen votos de pobreza, castidad y obediencia.

Alrededor de tres cuartas partes son sacerdotes, pero también hay dos mil hermanos jesuitas -hombres que tomaron votos pero no están ordenados, es decir no pueden ejercer de sacerdotes, y casi 4.000 "escolásticos", hombres que estudian para el sacerdocio.

Existía cierta especulación de que el Papa hubiera elegido el nombre de Francisco con motivo de uno de los padres fundadores de la orden, San Francisco Javier. Sin embargo, se ha confirmado que la elección es en honor a San Francisco de Asís, que murió siglos antes de que fuera creada.

Su lema es Ad Majorem Dei Gloriam, lo que se traduce como "Para la mayor gloria de Dios".

Repuesta a la Reforma

La Compañía de Jesús fue fundada en respuesta a la Reforma de un caballero español, Ignacio de Loyola, en 1539. Consiguió la aprobación papal en 1540.

Una orden muy influyente, los miembros de la sociedad estaban muy involucrados en la política europea de la compensación. Los jesuitas estuvieron implicados en conspiraciones para derrocar a Isabel I.

También se asociaron con la "Conspiración de la pólvora" para destruir el Parlamento, después de que Jaime I ilegalizara la orden. Durante este tiempo, se les ordenó a todos los católicos en Reino Unido que renunciaran a su catolicismo o tendrían que hacer frente a la muerte.

El término jesuita se aplicó primero a la sociedad en forma de reproche y nunca fue utilizado por su fundador, aunque los miembros y amigos de la sociedad aceptaron más tarde el nombre.

Los jesuitas actualmente siguen siendo uno de los grupos más influyentes de la iglesia católica romana.

Su supuesta influencia sobre los monarcas y personalidades llevó a la envidia y, además, la eliminación de esta sociedad durante finales del siglo XVIII, sin embargo, se restablecieron de nuevo en 1814.

La sociedad tiene un fuerte enfoque educativo. Durante los siglos XVI y XVII los jesuitas crecieron rápidamente, fundando escuelas, universidades y seminarios por toda Europa.

En el siglo XVII hubo más de 500 colegios jesuitas establecidos en toda Europa. Los jesuitas estandarizaron el currículum y los métodos de enseñanza se convirtieron en la base de muchos sistemas educativos de hoy en día.

Los jesuitas fueron, además, grandes mecenas del arte, y utilizaban murales y teatros para transmitir su mensaje a un público más amplio.

La Inquisición española

Los jesuitas son famosos por su papel en la Inquisición española aunque, contrario a la opinión popular, la Compañía de Jesús no comenzó la Inquisición, creada en 1480, 60 años antes de la bula papal se formalizó la creación de la orden.

La Inquisición española fue supervisada inicialmente por los miembros de la orden de los dominicos, aunque los miembros de la cofradía jesuita participaron en una fecha posterior.

El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición no fue formalmente disuelto hasta 1834, aunque su influencia había disminuido significativamente con anterioridad a esa fecha.

La Inquisición era famosa por el uso de la tortura en las ilícitas confesiones de los acusados de 'herejes'. Se creía que las confesiones obtenidas mediante tortura eran verídicas, una idea que se descartó después.

Los jesuitas hoy

Los jesuitas continúan sirviendo a la Iglesia y a la comunidad en general en una amplia gama de ministerios, sobre todo en las parroquias católicas y en la educación, desde el nivel de preescolar, hasta las escuelas secundarias y las universidades.

Ponen mucho énfasis en el retiro y la dirección espiritual basados en los ejercicios espirituales de San Ignacio.

El Servicio Jesuita a Refugiados, creado por el Pedro Arrupe en 1980, trabaja con comunidades pobres y desfavorecidos en más de 50 países.

Los jesuitas siguen trabajando en los campos del arte y la ciencia, en particular en el Observatorio Vaticano.

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