La estrategia de Washington en Corea

John Kerry en Asia
Image caption Se trata de la primera visita de Kerry como Secretario de Estado de EE.UU a Asia y la primera crisis diplomática que enfrenta.

Ahora que Corea del Norte ha amenazado con lanzar un nuevo misil, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, reafirmará ante sus aliados en Seúl y Tokio el apoyo estadounidense, aunque sus habilidades diplomáticas serán puestas a prueba en Pekín.

La gira de cuatro días por Asia es la primera visita de Kerry a la región y la primera crisis diplomática que enfrenta desde que debutó en su trabajo.

Corea del Norte ha amenazado con lanzar un misil de alcance medio en los próximos días.

Funcionarios estadounidenses han especulado que el lanzamiento podría ocurrir el 15 de abril, día del aniversario del fundador del país, Kim Il Sung, el abuelo del actual líder, Kim Jong-un.

Un funcionario de EE.UU. en Seúl dijo que estaban manteniendo una estrecha vigilancia sobre la evolución del conflicto y que estaban preocupados ante un posible error de cálculo del joven e inexperimentado líder de Corea del Norte.

El funcionario también enfatizó que no se han producido movimientos masivos de tropas dentro de Corea del Norte.

Otros funcionarios indicaron la más reciente tensión formaba parte de un ciclo que la gente debía esperar.

"El lanzamiento de un misil Musadan es una de las muchas provocaciones potenciales que podrían ocurrir y darle a Kim Jong-un una plataforma de salida", dijo el funcionario estadounidense en Seúl.

Explicó que el lanzamiento podría servir para que el líder norcoreano les dijera a sus ciudadanos que se había levantado ante el mundo y que ahora podría dar marcha atrás a su retórica y así proteger su imagen.

Vecino tempestuoso

Los encuentros diplomáticos entre EE.UU. y Corea del Norte han sido limitados y hasta ahora infructuosos. En Seúl y Tokio, Kerry revisará los preparativos para lidiar con el esperado lanzamiento de misil de Corea del Norte y explorará formas ir más allá de la crisis.

Image caption Se estima que el lanzamiento del misil Musudan por parte de Pyongyang podría ocurrir el 15 de abril.

Pero, Kerry requerirá de destrezas diplomáticas en la conversación con los chinos en Pekín.

A falta de una participación directa de Corea del Norte, EE.UU. cree que la mejor manera de avanzar es hacer que China ejerza una mayor influencia.

"No es ningún secreto que China tiene la mayor ascendencia, la mayor influencia, sobre Corea del Norte", dijo un alto funcionario del Departamento de Estado a los periodistas que viajan con el señor Kerry. "Queremos verlos utilizar algo de esa influencia".

Washington ha esperado por años que China frene a su pequeño y tempestuoso vecino.

Funcionarios estadounidenses regularmente transmiten su impresión de que los chinos se sienten frustrados con Pyongyang.

Pero la frustración rara vez se traduce en presión de China sobre Corea del Norte o al menos en una reprimenda pública. Funcionarios estadounidenses insisten en que sus esfuerzos para involucrar a los chinos en el tema han recorrido un largo camino y están dando sus frutos.

Señalan a la última ronda de sanciones impuestas a Corea del Norte en febrero, las cuales aprobó China.

La semana pasada, el presidente chino, Xi Jinping, advirtió que "nadie debe permitirse lanzar una región, e incluso al mundo entero, al caos por interés propio", lo que renovó la esperanza estadounidense en que la paciencia de China con Corea del Norte se estaba terminando.

"No más provocaciones"

Pekín parece cada vez más preocupada por las consecuencias de la conducta de Corea del Norte sobre sus propios intereses estratégicos en la región.

Image caption Funcionarios estadounidenses dijeron estar preocupados ante un posible error de cálculo del líder de Corea del Norte.

"Queremos verlos hacer lo mismo que hacen los japoneses y los surcoreanos, que es ceñirse a las sanciones de la ONU", dijo el funcionario del Departamento de Estado. "Y ayudar a frenar el paso del dinero a Pyongyang".

El Secretario de Estado también presionará a los chinos para que cualquier compromiso que establezcan con los norcoreanos esté claramente condicionado a la desnuclearización.

El jueves, Corea del Sur pareció suavizar su tono con Corea del Norte, pidiendo a Pyongyang sentarse en la mesa de diálogo para resolver problemas como el del complejo industrial de Kaesong.

No hubo mención de desnuclearización y el ministro para la Unificación de Corea del Sur, Ryoo Kihl-jae, no llegó a una oferta formal de diálogo. Los funcionarios estadounidenses estaban ansiosos por disipar toda impresión de que EE.UU. y Corea del Sur tenían divergencias ante cómo tratar con Corea del Norte.

"Los surcoreanos están preparados para avanzar en cosas pequeñas, como algún tipo de asistencia humanitaria, si no hay más provocaciones", dijo el funcionario del Departamento de Estado.

Cualquier lanzamiento de misil u otras provocaciones similares parecen haber sido incluidas en los cálculos.

Los funcionarios estadounidenses elogiaron el manejo de la crisis que hasta ahora ha hecho la presidenta de Corea del Sur, Park Guen-hye. Han dicho que no podrían "imaginar cómo podría haberlo hecho mejor".

Conocimiento limitado

Kerry se reunirá con Park en Seúl. Su experiencia y conocimiento en esta parte de Asia es limitado.

Un veterano de la guerra de Vietnam que luego estuvo profundamente involucrado en la normalización de la relaciones con Hanoi, Kerry no se concentró mucho en las regiones norte y este de Asia durante sus 29 años como senador en el comité de relaciones exteriores.

Desde que comenzó su trabajo como Secretario de Estado en febrero, Kerry ha dedicado la mayor parte de sus energías al Medio Oriente y también ha señalado que el cambio climático es una prioridad para él, dos temas espinosos por diferentes razones.

Pese a la crisis coreana, Asia sigue siendo vista como un área de ganancias y de cooperación por parte del gobierno de Obama.

En los tres países que visitará, Kerry hallará nuevos líderes: Park, que tomó posesión en febrero; Xi Jinping, que llegó al poder en marzo, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, que asumió en diciembre.

Altos funcionarios que acompañan a Kerry dijeron que el intercambio con estos líderes no se vería afectado por percepciones del declive estadounidense, a diferencia durante el primer viaje de Hillary Clinton a Asia como Secretaria de Estado en febrero de 2009, en medio de la crisis financiera.

La inversión en Asia durante el primer mandato de Obama y el trabajo realizado por Clinton en los últimos cuatro años reforzaron la credibilidad y la influencia estadounidense en Asia y sentaron las bases para que Kerry empezara a esbozar ante sus aliados en la región "lo que queremos alcanzar en los próximos cuatro años".

Los esfuerzos de China para reafirmarse en la región en los últimos años han llevado a los aliados de EE.UU., como Japón y Corea del Sur -aunque también a países como Vietnam-, a estar más cerca de Washington.

En una amarga ironía para China, el comportamiento impredecible de su propio aliado, Corea del Norte, significa que EE.UU. seguirá fortaleciendo su posición en Asia.

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