El Vaticano allana el camino de monseñor Romero hacia los altares

Hombre sostiene imagen del monseñor Arnulfo Romero
Image caption El monseñor Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980.

Un balazo en el pecho acabó con la vida del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero, el 24 de marzo de 1980, mientras se encontraba celebrando misa en una capilla de la capital salvadoreña. Así desaparecía uno de los símbolos de la justicia social en América Latina.

El asesinato de este religioso -que alimentó la esperanza de los más desfavorecidos de su país con sus apasionados discursos en favor de los pobres y en contra la violencia de los gobiernos militares salvadoreños- fue uno de los acontecimientos que marcó el inicio de una sangrienta guerra civil que dejó más de 70.000 muertos en la nación centroamericana.

Ahora, más de tres décadas después de su muerte, fuentes del Vaticano anunciaron que el proceso de beatificación de quien era conocido como "la voz de los sin voz" sigue adelante. Según señaló tras reunirse con el papa Francisco el arzobispo italiano Vincenzo Paglia, "la causa de la beatificación de monseñor Romero ha sido desbloqueada".

En los últimos años, la canonización del arzobispo de San Salvador -que se había iniciado en 1994- se encontraba estancada, entre otros motivos, porque el Vaticano estaba haciendo un examen doctrinal sobre las homilías y escritos de Romero.

Algunos en la Santa Sede no estaban de acuerdo con la cercanía ideológica de Romero con la Teología de la Liberación, ya que, en su opinión, esta suponía un giro peligroso del cristianismo hacia la lucha de clases.

Además, se consideraba que la figura de monseñor Romero causaba demasiadas divisiones en la polarizada sociedad salvadoreña y temían que fuera utilizada con fines políticos.

A la espera

Image caption Algunos en la Santa Sede no estaban de acuerdo con la cercanía ideológica de Romero con la Teología de la Liberación.

"El proceso de canonización no estaba bloqueado. Había un impasse de espera. En el Vaticano creían que el tiempo podía aclarar el debate político e ideológico en torno a Romero, de modo que, en el momento que su figura llegara a los altares, lo hiciera de manera desintoxicada", asegura el periodista Andrés Beltramo Álvarez, colaborador de la publicación Vatican Insider y corresponsal de la agencia Notimex en la Santa Sede.

Según le dijo Beltramo a BBC Mundo, "el retraso en el proceso de beatificación de Monseñor Romero se puede atribuir al análisis que el Vaticano estaba haciendo de algunas de sus homilías y discursos, y de cómo estos escritos estaban vinculados con ciertas personalidades -como el teólogo Jon Sobrino- que, según la Santa Sede, sostienen tesis que contrastan con la doctrina tradicional de la iglesia".

"Luego hay una cuestión política. A lo largo de la historia, tanto en la izquierda como en la derecha, y no solo en El Salvador, sino también en otros países de América Latina, se quiso tomar como bandera la figura del monseñor Romero y por eso el Vaticano, ante esta situación de confrontación ideológica, prefirió esperar".

Ana María Pineda, profesora del departamento de Estudios Religiosos de la Universidad de Santa Clara, en California, coincide en que el retraso en la beatificación de Romero se debe en parte a la división de opiniones que la figura del religioso creaba en la propia sociedad salvadoreña.

"Algunos pensaban que monseñor Romero se había implicado demasiado en política y en la situación que se estaba viviendo en El Salvador en los comienzos de la guerra civil, mientras que otros lo veían como el pastor que se solidarizaba con los más pobres".

Según Pineda, quien es de origen salvadoreño y tuvo la oportunidad de conocer en persona a Romero, esta polarización hizo que el Vaticano adoptara una actitud prudente frente al proceso de beatificación.

Rehabilitación

Image caption Sin ser todavía santo, Romero fue bautizado como "San Romero de América Latina".

Lo cierto es que durante las dos décadas que la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) gobernó El Salvador (1989-2009), las autoridades de la nación centroamericana se negaron a investigar el asesinato del arzobispo, pese a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos lo había ordenado en el año 2000.

Tuvo que ser una comisión creada por Naciones Unidas la que en 1993 atribuyó la autoría intelectual del crimen a Roberto D'Aubuisson, fundador del partido Arena.

Ya en 2010, el presidente Mauricio Funes, quien un año antes había llevado al izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) por primera vez al poder en El Salvador, pidió perdón público por el asesinato de Romero.

Según el periodista Andrés Beltramo, los pasos que se han dado para rehabilitar la figura de Romero en El Salvador han contribuido a la decisión de la Santa Sede de seguir adelante con la canonización del religioso.

"Lo que no quieren en el Vaticano es consagrar a alguien que luego sea utilizado con fines ideológicos", señala Beltramo.

¿Intercedió el papa Francisco?

Image caption Algunos medios han asegurado que el papa Francisco intervino en el desbloqueo de la canonización de Romero.

Cuando el pasado fin de semana se informó del desbloqueo de la canonización del monseñor Romero, los medios destacaron que el arzobispo Vincenzo Paglia -quien se encarga de impulsarla- había realizado el anuncio tras reunirse con el papa Francisco, por lo que, aunque no hubo confirmación oficial, se dijo que el Pontífice había intervenido.

La profesora Ana María Pineda cree que es posible que Francisco haya tenido algo que ver en el avance del proceso de canonización de Romero, con quien el papa comparte sus raíces latinoamericanas.

"El papa Francisco ha vivido en un país y en un continente en el que la pobreza es una realidad muy palpable y entiende la necesidad de que los pastores de la iglesia defiendan a los más débiles, por lo que puede identificarse con la vida de monseñor Romero y lo que este quiso hacer".

Por su parte, Andrés Beltramo considera que es posible que Francisco haya pedido a Paglia que se siga con el proceso, ya que existe "una voluntad de ir hacia adelante y poder llegar a un resultado en este proceso de canonización".

Pero Beltramo opina que "quienes suponen que el papa Francisco va a hacer de Romero la gran figura de la izquierda latinoamericana están equivocados" porque para el papa el religioso "no debe ser objeto de división y confrontación ideológica".

Más de tres décadas después de su asesinato, muchos en El Salvador confían en que la subida a los altares del que fue bautizado como "San Romero de América Latina" ayude a cicatrizar las heridas que todavía permanecen abiertas en el país.

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