Las sorpresas de las elecciones en Pakistán

N. Sharif
Image caption Los paquistaníes eligieron al partido que lidera el multimillonario Nawaz Sharif.

Para la mayoría de los paquistaníes este fue un fin de semana feliz y agitado.

En la mañana del sábado salieron a votar en masa en la primera elección que les da la oportunidad de destronar a un gobierno, cosa que -ahora sabemos- hicieron con ganas.

Eligieron al partido que lidera el multimillonario Nawaz Sharif, expresidente que estuvo exiliado desde el 1999 después de que los militares lo derrocaron.

Millones pasaron la noche del sábado pegados al televisor a la espera de los resultados que llegaban desde las mesas de votación a lo largo del país.

Era primera la elección en la que había más de un proyecto político como opción de gobierno y hubo sorpresas.

Alta participación y nuevo gobierno

Image caption La participación en los comicios fue más alta de lo esperado.

Una fue la alta participación, mucho más de lo normal, en un día húmedo y caliente en el que habría sido mucho más placentero quedarse en casa.

El comisionado electoral dijo que, si bien las cifras oficiales totales tomarían tiempo para darse a conocer, se cree que hubo un 60% de participación, el más alto desde las primeras elecciones de Pakistán en 1970.

Muchos dijeron que salieron a votar por el exjugador de cricket Imran Khan, quien prometió un Pakistán nuevo libre de viejas caras, corrupción e ineptitud política.

Pero la sorpresa más importante fue la victoria del partido opositor, la Liga Musulmana de Pakistán (PML-N, por sus siglas en inglés), que está liderado por Nawaz Sharif.

Las estimaciones decían que el partido tendría la mayoría, pero ahora todo apunta a que le irá mejor que eso y probablemente ganará suficientes escaños para formar un gobierno sin la necesidad de una coalición. Este es un resultado que nadie habría predicho.

Los que se van

Image caption El Movimiento de la Justicia (PTI), el partido de Imran Khan, no obtuvo los resultados esperados.

Para el Movimiento de la Justicia (PTI), el partido de Imran Khan, la sorpresa fue agridulce: no logró introducir al país en el tsunami político con el que había amenazado, pero obtuvo la mayoría en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa.

Por su parte, los partidos que controlaban la coalición que hasta ahora estaba en el poder tuvieron un mal resultado y fueron sacados de regiones donde antes eran mayoría, como la crucial Punjab.

Estos partidos tienen el crédito histórico de haber creado el primer gobierno en la historia de Pakistán que logró cumplir sus cinco años de mandato.

Pero también serán recordados por nunca haberse librado de la reputación de corruptos y malos gobernantes.

Los retos del que llega

Nawaz Sharif asume el poder por tercera vez en su carrera política. Sus prioridades serán la renovación de la economía y mejorar la seguridad, dos áreas que requieren atención rápida a pesar de la dificultad de las decisiones que hay que tomar.

En el corto plazo, Sharif va a necesitar ayuda financiera para pagar los préstamos que tomó Pakistán del Fondo Monetario Internacional (FMI), así como para mantener el equilibrio de las necesidades del país.

Image caption Millones pasaron la noche del sábado pegados al televisor a la espera de los resultados.

Estos fondos solo pueden provenir del FMI y el Banco Mundial, instituciones con fuerte influencia de Estados Unidos.

Los fondos serán difíciles de conseguir si Pakistán sigue sin poder eliminar a los grupos militantes en su territorio.

Como líder de la oposición, Sharif abogó por negociar con los militantes en vez de luchar contra ellos y quería poner fin a los ataques con drones estadounidenses en las zonas de Pakistán donde tienen bastiones.

Ahora tendrá que revisar su estrategia si quiere que sus políticas económicas sean exitosas.

Y para esto, no solo tendrá que lograr un consenso amplio en un país políticamente dividido, sino también hacer frente a los militares que pueden no estar tan interesados en eliminar a la militancia.

Sharif ha tenido problemas con los militares en el pasado -fue derrocado en un golpe de Estado liderado por el general Pervez Musharraf- pero muchos creen que puede tener éxito esta vez si logra suficiente apoyo político.

Y si estos problemas combinados no hacen que su llegada al poder sea una decepción, la permanente crisis energética de Pakistán probablemente sí lo hará. Como los otros problemas, éste tiene que ser resuelto con rapidez.

Durante el mandato de cinco años del gobierno anterior, millones de vehículos de gasolina quedaron paralizados debido a la escasez de suministros, mientras que los cortes de energía se elevaron a un máximo de 12 horas al día en la mayor parte del país.

Esto afectó a la producción industrial y produjo despidos de mano de obra industrial.

Parece que la luna de miel del nuevo gobierno no va a ser muy larga.

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